lunes, 10 de octubre de 2016

Oscar J. Hernández presenta en "Cada quien su boca" de Palabras Urgentes. (10 de Octubre 2016)





Oscar J. Hernández

El camino urbano de la Vida.


Fragmento del capítulo 2  El despertar…

—Mira, normalmente acostumbramos ponerle precio a la vida y no nos damos cuenta de que mientras más precio le ponemos más se nos encarece. Sin darnos cuenta de que la verdadera esencia de la vida es la vida misma, nos afanamos en esto o en aquello y terminamos por volvernos insatisfechos de todo lo que conseguimos en la vida. Cuando no tienes zapatos quieres unos, pero cuando ya los tienes no te conformas; ahora quieres botas, después tenis, y así sucesivamente, y como ese ejemplo pasa con todo. Tienes y quieres más. No con esto estoy diciendo que se tiene uno que conformar, ¡No!, pero sí saber darle saciedad a todos nuestros complejos que estamos acarreando, para poder sacudirnos todo aquello que nos ata a las cosas materiales. Buscamos tanto de lo material, que al final nos quedamos con muy poco de nuestro ser.

    Te compras unos lentes y te olvidas de que tienes unos ojos maravillosos, aún más que los mismos lentes. Te compras ropa para tapar tu desnudez, sin saber que lo que debes de cobijar es lo que está debajo de esa estructura construida de moléculas que llamamos cuerpo. Déjame decirte que yo todavía no sé qué es; unos le llaman espíritu, otros les dicen corazón, conciencia, esencia de Dios, chispa divina; en fin, lo que sí es verdad es que existe algo supremo y así tal cual alimentas tus necesidades materiales y te vuelves insaciable en la búsqueda de todas esas fantasías creadas por el hombre. De la misma manera, debes de ser insaciable en la búsqueda de tu verdadero ser. Se insaciable cada mañana y busca el sol, busca las estrellas, la luna; deja de ahorrar y ve al mar, siente la brisa de una lluvia matutina, refréscate en el río, toca una flor, aspira el aire de la mañana. ¡Sí ya sé!, vas a decir que este aire está contaminado, oxidado. Sí, eso lo sé, pero que no se oxide la hermosura de tu corazón, aspira lo contaminado del ambiente; de cualquier forma, es parte de tu vida, es el único signo que te hace saber que sigues vivo; busca el canto del pajarillo, el murmullo que te diga al oído: te amo, el sabor del abrazo y el beso verdadero. El ojo en la moneda significa que todo está a tu alcance; puedes ser dueño de todo lo que alcancen a ver tus ojos, eso que te puedes beber de un solo golpe; con una mirada el mundo está a tu alcance, solo tienes que abrir los ojos cada mañana, mirar y admirar todo lo que se nos ha regalado, y todo eso es gratuito. No tiene ningún precio; el único precio que tienes que pagar es atreverte a vivir cada mañana, a sonreírle al vecino, a saludar al sol, a comprender la diferencia entre las personas, a conjugar el amor con el agradecimiento, a olvidarte de tus ataduras, a consentirte cada mañana consintiendo y conociendo tu verdadera naturaleza divina.

SEGUNDO BLOQUE
Fragmento de la Carta del capítulo 4 Sobre el vicio…

Me tomó de la mano y me dio un abrazo, y cuando estaba a mi lado me susurro al oído: jamás me olvides, yo seguiré aquí por si me necesitas. Era extraño. A pesar de la condición tan denigrante en que se encontraba, cuando se acercó a mí desprendía una fragancia que jamás, ni en el perfume más caro, la había percibido. Tal pareciera que aquel aroma me hubiera anestesiado. Cuando reaccione, después de que aquella fragancia se disipó, me vi sentado solo, sin nadie a mi lado; lo único que conservaba de aquel momento era el vaso. Me levanté, ya no hice ningún intento por buscar al singular amigo; de todos modos, sabía que no tendría éxito mi búsqueda. Así que seguí mi camino. Justo estaba en eso, cuando sentí en mi mano algo, miré y era otra carta. La comencé a leer, y esto era lo que decía:

Vino. Palabra infame de veneno infiel,
Que nos engaña con sus espejismos,
Que nuestra vida la convierte en hiel.

Cuántas muertes desatadas por beberlo en demasía,
Cuántas noches de parrandas y engaños sin alegría,
Cuántas copas te has bebido y no miras tu agonía,
Cuántas historias no miras tiradas por las esquinas,
De hombres, reyes y padres que viven sin una vida.

Hoy la vida que ellos viven las controla el vino infame,
Y creen tener una vida que los absorbe en silencio.

Vino infame y canalla, cuánto daño vas causando:
En calles, palacios y casas destruyes todo a tu paso.

No te importa el limosnero,
No te importa el rico necio,
No te importa el chico errante,
No te importa el hombre cuerdo.

Todos ellos van expuestos a encontrarte en su camino:
La bella, la artista y el sabio los envuelves en tu exilio;
Vuelves de una vida bella, el peor presidio sin juicio.

No sé si pueda seguir escribiendo lo que escribo,
Tal vez me hace falta un trago o es pretexto pa´, mi vicio;
Maldito vino canalla mira en que me has convertido.

Que muera el vino y el hombre,
Que muera el hombre primero
Por no saber controlarse a un whisky con sus dos hielos,
Por no vivir una vida como un hombre verdadero.

Que muera el vino y el hombre,
Que muera el vino primero,
Por volverme un egoísta, un canalla y mujeriego;
Por arrastrarme al abismo del camino sin regreso.

¿Quién escucha al ebrio errante?
¿Quién escucha al poeta muerto?
¿Quién embellece su rostro en aquel espejo roto?
¿Quién me envuelve en esta copa?
¿Quién se siente peregrino?
¿Quién escucha lo que escribo?
Y poco lo ha comprendido

Maldito vino canalla, eres mi peor enemigo:
Me arrastras, me engañas, me matas,
Pero vivo en tu camino.
Que muera el vino y el hombre,
Que muera el que no ha entendido,
Que muera el vino y el hombre,
Y yo muero y no he vivido.






TERCER BLOQUE
Fragmento del capítulo 9 Encontrándote a ti mismo…
La ancianita dijo:
— ¿Te gustaría escuchar una historia sobre un rosal? Asenté con la cabeza.
La historia comienza así, prosiguió. Hace muchos años, cuando nada existía aún, cuando todo era soledad y confusión, a un jardín solitario llegó una niña, con la perfecta pureza e inocencia que necesitaría la humanidad tener siempre, ya que de ello depende su existencia.
Y mirando con tristeza suspiró al ver las deplorables condiciones en las que se encontraba el jardín y pensó en hacer algo por él. Como principio de cuentas, comenzó a limpiarlo. Despejando todo aquello que se interponía entre el jardín y su plan de restauración, removió la tierra, la abonó, comenzó a regarla, y en unos cuantos días, ya estaba lista para recibir un rosal. Así es, la niña desde que vio aquel jardín pensó en poner en el centro un hermoso rosal. Y así lo hizo, trajo consigo el rosal y lo plantó con esmero. Cada día lo regaba, cada día lo limpiaba. Y comenzó a ver cómo comenzaban a florecer, no solo las rosas, sino que también, florecía la vida. Comenzó a llegar la lombriz para remover la tierra y dejar que las raíces del rosal se expandieran. También llegó la abeja, encargándose de polinizar sus rosas. Cada día veía con felicidad cómo toda clase de seres vivos se reunían en torno a su rosal. Vivían dentro y fuera de él, era un verdadero orgullo para la niña.
Un buen día miró como una hormiga llegó a su hermoso rosal. La miraba con agrado, cada día subía y bajaba su rosal, jalaba las hojas secas, movía unas cuantas arenas; era en verdad fabulosa la hormiguita. Era emprendedora, trabajadora y, además inteligente. Cada día cuidaba su rosal y miraba a la hormiguita. Y ya que era tan perfecta, decidió un día la niña, cuya que su bondad era inmensa, traerle a una hormiguita más, para que no se sintiera tan sola. Así que se dio a la tarea de conseguirle una compañera para que fueran felices en su rosal. Un buen día la encontró y fue y la deposito en su rosal. La otra hormiguita se veía feliz, ya que sus acciones así lo demostraban. Las dos comenzaron a trabajar: subían, bajaban, y un buen día construyeron… ¿Qué? Un montecito, donde entraban y salían. La niña se sentía feliz, y miró con agrado que habían construido su casa. Un buen día, una hormiguita no salió. Sin embargo, la otra recogía plantitas con gran esmero y las metía a su casa, y resultó que una mañana miró aquella niña cómo salían más hormiguitas de su casa. Se puso feliz: ahora se habían multiplicado.


®Oscar J. Hernández. 












miércoles, 5 de octubre de 2016

Lunes 10 de Octubre en Palabras Urgentes: Oscar J. Hernández

presenta 
Lunes 10 de Octubre 
5:30 PM EN VIVO 
por

nos acompaña la escritora 
Oscar J. Hernández

y su novela 
"El urbano camino de la vida"

"  Te compras unos lentes y te olvidas de que tienes unos ojos maravillosos, aún más que los mismos lentes. Te compras ropa para tapar tu desnudez, sin saber que lo que debes de cobijar es lo que está debajo de esa estructura construida de moléculas que llamamos cuerpo..."

Además de nuestras secciones:

Cada quien su boca
Notas Imprescindibles
Escritorpedia

Conduce: Andrés Castuera-MIcher
Palabras Urgentes
Las escritoras y escritores tienen la palabra.

jueves, 29 de septiembre de 2016

Lunes 3 de Octubre en Palabras Urgentes: Ada Novelo.

presenta 
Lunes 3 de Octubre 
5:30 PM EN VIVO 
por

nos acompaña la escritora 
Ada Novelo


" Encontrar un insecto palo es como encontrar un ser de otro planeta. Su cuerpo se parece mucho al del tronco de un árbol que camina, despacio y sigiloso, pero que camina..."

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Cada quien su boca
Notas Imprescindibles
Escritorpedia

Conduce: Andrés Castuera-MIcher
Palabras Urgentes
Las escritoras y escritores tienen la palabra.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Lunes 26 de Septiembre en Palabras Urgentes: Pedro Serrano

presenta 
Lunes 26 de Septiembre
5:30 PM EN VIVO 
por

nos acompaña el poeta 
Pedro Serrano

presentando su poemario
Ronda del Mig



"En el crucero de esta única esquina almidonados o ariscos, viejos y jóvenes crían o soban criaturas y esperpentos... 

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Cada quien su boca
Notas Imprescindibles
Escritorpedia

Conduce: Andrés Castuera-MIcher
Palabras Urgentes
Las escritoras y escritores tienen la palabra.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Alma Rosa Tapia presenta en "Cada quien su boca" de Palabras Urgentes (19 de Septiembre de 2016)



ALMA ROSA TAPIA


LOS TRENZADORES DE DIOS

Todos sus incondicionales eran niños con el estómago descompuesto, de visibles costillas bajo el pellejo reseco, con bocas de muelas careadas y resecos labios; creyentes en cuentos y fábulas de mundos inexistentes, aguerridos inhaladores de cemento.  Trabajadores y sumisos volaban sobre un cielo agujereado por donde constantemente se caían o escurrían dada su flacura y desnutrición.
Ocasionalmente y aunque débiles por su alimentación, se preguntaban de dónde vendrían sus pensamientos, pasiones e inteligencia que como débiles rayos al atardecer, de vez en cuando aparecían, recordándoles que en un tiempo fueron humanos.
Al terminar de trenzar con sus infantiles dedos de yemas sangrantes, los permanentes hoyos en el cielo, los cuales nunca cesaban de abrirse, generando otros; sin remedio ni opción, la repuesta siempre llegaba de dios en señales o códigos a través de las inclemencias del tiempo; en esa ocasión se formó en una densa nube un hoyo tan grande que casi se van todos, amén del chiflón que rápidamente dejó entrever la mezcla de gris blanquecino en las nubes y la oscuridad del agüero, la palabra de dimensión imponente FE. 



DESBOCADOS Y SIN ARRIMO

Una manada de gatos salvajes, parecidos más bien a espectros, negros, blancos, grises, moteados; avanzaban con furia pero sin hacer ruido, como en un sueño, casi  deslizándose por el camino; se dirigían al bosque donde el clima calaba más que el frío del espíritu en el infierno; y esos felinos espectrales eran los pensamientos que buscaban una mente donde instalarse; algún loco, –quizá– los había dejado en libertad y ahora no hallaban arrimo, pues era un tiempo en el que la gente ya no pensaba, no encontrando lugar entre los locos ni entre los cuerdos.



SILENCIO DE CORAZÓN
Me encontraba devastado a causa de haber tenido consciencia de la pérdida irrecuperable y despilfarrada de las palabras, tanto que me encerré en el mutismo con la esperanza de resguardar algunas provisiones verbales; dado que al conversar me iba deshaciendo de algo que formaba parte de mí; empobreciendo vergonzosamente mi existir y yo era tan egoísta que no deseaba sufrir por el duelo de mis palabras, pero cómo hacer para vivir en el silencio.  Así que decidí morir poco a poco con dignidad, buscando otra forma de comunicarme menos parecida al sonido de la palabra en la voz y más semejante a la comprensión del silencio, hasta que encontré alternativa en un tipo de lenguaje más certero y menos complicado, ese lenguaje a esta nueva eficaz comunicación la denominaron el lenguaje de las miradas y del corazón.





IMPOSIBLE CONVERGENCIA
Él la perseguía, decía estar enamorado, pero ella era tan ligera que fácilmente con el viento se elevaba; no dejando siquiera aroma; pero él buscó la forma de atraparla y sabiendo que sin agua no podía vivir; la esperó a la hora precisa en la que tenía que beber agua del río; él llevó un frasco para –según– llenarlo con agua y llamar su atención con el destello de intensa luz y color; la ligereza se acercó y al dar el primer sorbo de agua, él sagaz la atrapó con el frasco y con destreza lo tapó de inmediato. 
Se fue a su guarida y al llegar a la cueva, colocó una piedra en la entrada para prevenir cualquier escape. 
Entonces seguro de haber logrado tener a la ligereza en su poder, destapó con frenesí el frasco; la ligereza estaba enfurecida y se volvió huracán silbador; el amor se espantó y quitó la piedra de inmediato, salió corriendo porque la ligereza ahora lo perseguía con encono, formando infernales remolinos; y así pasó el amor de ser perseguidor a ser perseguido, no pudiendo nunca converger en armonía con la ligereza.






EL HUECO DE SUS PALABRAS
Ella llega como es su costumbre, sin previo aviso, sin invitación de por medio.  Son las dos de la tarde y comienza a arrojar el mar de palabrerías:
–Sabes… –me dice entusiasmada– Recién vendí, mi departamento, ya ves que está bien ubicado, sobre el eje 8. Sí, aja.
Los ojos le brillan y se frota las manos al tiempo que ansiosa dice:
–Dinerito, dinerito. Sí, aja. –Luego frota el pulgar con el índice y se apresura a explicar:
–Fíjate que con ese dinero y lo que me den de renta de la casa en Veracruz, voy a comprar una residencia en la colonia Condesa, ya sabes que por ahí cuestan como ocho millones, pero juntando todo lo que te digo y además mi aguinaldo de este año. Sí, aja. 
Bueno apenas estamos en febrero, pero el tiempo vuela, y los aguinaldos de los próximos cinco años, me parece que estaré en condiciones de comprarla, pero no creas que soy ingrata y te dejaré aquí en esta pocilga donde vives, bueno eso dice la familia eh, no yo, no, Sí, aja. 
Te digo que voy a dividir mi residencia en dos, para venderte la mitad, y podamos estar juntas, ya ves que es bueno platicar y estar cerca por cualquier cosa; no es por nada pero todos saben que soy buena en las finanzas. Sí, aja ¿Tienes más cafecito?  Sí, aja.
Pasaron cuatro horas y ella siguió su verborrea; yo miré el reloj y ella verbalizando sus finanzas;
–Con lo que yo obtenga del traspaso de tu casa voy a juntarlo con un crédito que pediré al banco y otro en mi trabajo para liquidar lo que reste de los ocho millones.  Sí, aja. Así que tú podrás pagarme la mitad de mi casa que te venda, poco a poco, sin la presión que tienes ahora del banco; ¿verdad que es una buena idea? Verdad que sí, Si aja. Sí, si, si. –Sonreía y aplaudía simultáneamente, emocionada.
 Fruncí el ceño y levanté los hombros, porque tenía claro que no esperaba mi respuesta. Pasaron dos horas más y mi cita de las nueve de la noche, estaba próxima; al ver que su palabrería no tenía fin, decidí interrumpirla, después de los cinco cafés que se tomó –claro–, acompañados con una caja de galletas y sus interminables “sí, aja”:
–¿.. Y en qué banco metiste lo de la venta de tu departamento, mientras juntas lo demás?
Todavía no me dan el dinero, pero ya hicimos el trato por teléfono y próximamente firmaremos el contrato de compra–venta. Si aja.
– ¡Ah! Ya entiendo ¿…y ya hiciste habitable la casa de Veracruz, después de como quedó del huracán, para venderla?
–No, con lo de la venta del departamento la voy a reconstruir. Si aja.
–Ah, es decir que todavía no tienes nada.

–Ay, cómo serás de envidiosa y negativa, por eso nadie te soporta, ya mejor me voy porque tengo mucho qué hacer, no como otras. Si aja.

®Alma Rosa Tapia. 



miércoles, 14 de septiembre de 2016

Lunes 19 de Septiembre en Palabras Urgentes: Alma Rosa Tapia

presenta 
Lunes 19 de Septiembre
5:30 PM EN VIVO 
por

nos acompaña la escritora
Alma Rosa Tapia


"Así que decidí morir poco a poco con dignidad, buscando otra forma de comunicarme menos parecida al sonido de la palabra en la voz y más semejante a la comprensión del silencio..."

Además de nuestras secciones:

Cada quien su boca
Notas Imprescindibles
Escritorpedia

Conduce: Andrés Castuera-MIcher
Palabras Urgentes
Las escritoras y escritores tienen la palabra.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Lunes 12 de Septiembre en Palabras Urgentes: Marytere Caracas y Sergio Alarcón Beltrán presentando a dos voces "Blanca Resurrección"

presenta 
Lunes 12 de Septiembre
5:30 PM EN VIVO 
por

nos acompañan
Marytere Caracas y
Sergio Alarcón Beltrán


presentando su poemario a dos voces:
Blanca Resurrección

Además de nuestras secciones:

Cada quien su boca
Notas Imprescindibles
Escritorpedia

Conduce: Andrés Castuera-MIcher
Palabras Urgentes
Las escritoras y escritores tienen la palabra.