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lunes, 11 de marzo de 2019

Mónica González Velázquez presenta en "Cada quien su boca" de Palabras Urgentes (11 de Marzo 2019)

MÓNICA GONZÁLEZ VELÁZQUEZ

La bruma se dispersa

Y si alguien me pregunta quién soy, le diré:
soy quien fluye del río al mar
a las orillas de una costa sin nombre
donde un reino se erige
las naves se incendian
la bruma se dispersa.

Soy unas manos
que lentamente sueltan las amarras
en el estandarte de los náufragos.

Soy un cuerpo fragmentado
ola espiral en danza rota.

Soy la voz que nunca fue
en el silencio húmedo de unos labios.

Soy todo lo que dicen acerca
de un par de maletas
y zapatos de viaje
para la travesía.

Responsorio a Camus, desde el ruido del mundo

El otoño llegó
trajo sus esquirlas en el acuse del viento.

Tengo algo dentro de mí, empujando contra el mundo.

En medio del ruido del mundo, en medio del vaivén de las zapatillas
y el coro del mediodía.

Escribo en mi cuaderno, las notas mentales del día siguiente, en tanto pueda recordar
y tejer con mis manos una nube alta
para cubrir las maneras superficiales del otro.

El futuro me llega incierto.

Voy caminando a contraflujo.

Disfruto del viento.



Crónica de las horas que ya no son

Acá me trajeron mis sueños
el brillo de una mirada sin palabras.

Sostuvo su canto mi golondrina
y en vuelo de alas rotas -cruzó el mar-

En la impronta de mi sombra en los caminos
iniciaron mis pies una danza desconocida y sorda.

Me despojaron de toda buena voluntad
sólo las marismas del Odiel
y la remembranza de su vaho
dan cuenta de mí
en una tierra donde la luz proviene de un faro sin vigía.


Un día escribí acerca de los giros

En una vuelta de mi mano se abre el mundo. Los caminos buscan destino. El viento enrarecido contempla sus islas. La piedra es un puente que une continentes. Pájaros de vivos colores transgreden sus jaulas y en libertad sobrevuelan. No hay nichos. Las deidades caminan entre los mortales.
Hoy no he resuelto todas las dudas en mi paso por el mundo ¿Quién se vuelve poliglota en un mundo que no escucha?, ¿Por qué vaciar es más fácil que llenar?, ¿Por qué me llaman trotamundos, si en mi habitación me extravío?, ¿De qué me construyo, si al caer todas mis partes se derrumban? Sólo el eco de mi voz me acompaña. Nada he respondido.
El giro de la historia debió haber sido otro: Este saber no sabiendo es de tan alto poder, que los sabios arguyendo jamás le podrán vencer.
Cuentan que Vallejo era como un pequeño Dios, similar al que lo parió un día. Descubro que ese Dios estaba tan enfermo como yo, y de ahí nació un Altazor. A la edad de Cristo me partió un rayo los hemisferios.
El giro de la historia debió haber sido otro: Soñar un libro espasmódico de hojas desprendibles.
Por siglos nos hacemos escuchar, la historia nos ha visto convulsionar y al agravio de su ignorancia, hemos sido sometidos a toda clase de experimentos.
El giro de la historia debió haber sido otro: Porque no tengo raíz, como un árbol, y por tanto no tengo raíz…
Y en este cause vulnerable, me exprimo los venenos de la ira porque me han llamado a contar mi historia. No soy yo, en la hoja existen verdades que no quisiera ser.
El giro de la historia debió haber sido otro: Ya que preguntas por el futuro, comprende que la vida es una rosa quemada por el azul del silencio. Por el filo multiusos en que el verso yace.



La danza del colibrí

Golondrina de alas rotas, no vuela
pero baila la canción desconocida del colibrí.

De mí tendrás las horas acumuladas sobre la espalda
la cama blanca y el reino de los infantes.

Ave-ballena, no vuela
pero trastorna los sueños de Magritte.

De mi tendrás las tardes sobre la almohada
y un lugar cálido en la palma de mi mano.

Chimpancé de ojos tristes, no vuela
pero ejecuta el Lunfardo de los que aman.

De mi tendrás la danza rota de los corazones sin vuelo.


 El inventario y la despedida

I
Miro el horizonte, desciendo. Un cielo rojizo tapiza la ciudad; tantas veces odiada–amada–odiada, y anhelo fugaz de quien jamás la haya caminado. En la periferia de esta fauce que engulle, mastica y digiere sin distinción; en lo más alto de la vida horizontal, habitan mis pertenencias: un libro a medio leer (entre el sueño, el ocaso y los turnos de espera), una vasta colección de síncopas intermitentes (voces y sonidos metálicos que dan vida al atardecer), una cama (donde a ciertas horas, los milagros son posibles y los pactos de paz han sido firmados, no hay hambre, enfermedad y los niños no son el blanco de ataques extremistas, y el que camina lo hace con el espíritu), una almohada (donde reposa la furia de tantos días de activismo combativo y el eco del grito libertario desde la selva), sábanas blancas (donde los ángeles copulan), una mesa con cuatro plazas, un lirio en su centro y espacio para compartir las viandas y el corazón; quien también consta en el inventario junto con un par de piernas que lo transportan y unas manos que lo entibian, un par de ojos que lo miran latir a pesar del horror y la sangre derramada –pero de eso estamos hechos principalmente: sangre, huesos, dolor– al lado del dolor habita la esperanza, un par de maletas, zapatos de viaje para la travesía y paisajes inimaginables en este sitio donde los caminos bifurcan.

II
Ahora que por fin te vas, déjame al lado de la carretera y con la boca por delante. Déjame con el bestiario que habita en mis sueños y mis hombres y mis mujeres y mi máquina de olvido y mi historia de familia y mis cuerdas en los zapatos y mis errores y mis pocos aciertos y mi voz cortando el aire, cuando ya nada es suficiente y sólo me consuela el Blues.

Déjame con mis afiches: Goya, Tapies, Bacón, Modigliani. Déjame con los vértigos de Miller y Gil de Biedma severamente enfermo, reposando en la mesilla de noche. Déjame con Luis Urbina: Llora y llora, con su amor como un pájaro loco, dando tumbos en la noche estrellada. Déjame con ansias, el piso alfombrado, los labios, el corazón apretado; mordiscos en la cavidad de la boca y unos labios blanquísimos sin nombre. Pero sobre todas las cosas, déjame con mi dosis de realidad y un vaso de agua en la mano.

®Mónica González Velázquez  

miércoles, 26 de diciembre de 2018

Lunes 31 de Diciembre en Palabras Urgentes: Luciana Villegas

presenta
LUNES 25 de Diciembre, 17:00 HRS.
EN VIVO por
Código Ciudad de México
Luciana Villegas


Además de nuestras secciones:

Cada quien su boca
Notas Imprescindibles
Escritorpedia

Conduce: Andrés Castuera-MIcher
Palabras Urgentes

lunes, 11 de junio de 2018

Juan Carlos Valdovinos presenta en "Cada quien su boca" de Palabras Urgentes



JUAN CARLOS VALDOVINOS

I
Eres demasiado libre para intentar atraparte
Eres mariposa,
Colibrí,
Pez,
Humo,
Agua en mis manos.
II
Ven te deseo,
Necesito tu olor de hembra
Necesito que mojes mis dedos
            Que te dejes ir con ellos,
Ven riega mi vientre con tu orgasmo,
                        Lléname de ti.
Quiero ver volar esa mariposa
            Que son tus caderas.
Que me montes y estalles como ola
                                                Como mar,
                                                            Como solo tú sabes hacerlo.

III
Un día llegaré a Ítaca
Y te buscare entre las doncellas
De vestido blanco y corona de oro en su pelo,
Como prometiste te encontraría.
Y sanaré todos los infiernos
Por los que has pasado.
También me perdonaré
No haber navegado a tu lado.
Yo, llegaré a tu playa
Con todo el cansancio y mi boca seca,
Deseosa de calmar mi sed en ti.


IV
Para: Xoch

Se busca a alguien que quiera saltar al vacío,
Que sepa caminar por la cuerda floja del insomnio,
Que no tenga miedo a las caídas,
            Mucho menos que sufra de vértigo.
Alguien que se deje caer como plomada
Y sepa correr olas,
Que no le moleste la arena
                        Y disfrute dorarse al sol.
Una sirena que haga el amor
                        Con el mar a la cintura,
Que disfrute mojarse en un día de lluvia
                        Y ame el aire en su cara.
Alguien que cuando cierre los ojos al besarle,
                                                            Sea mi guía.

 X
Aún tengo muchas ganas de saber de ti,
de saber a ti,
de saborearte a ti,
de saborearme en ti.

XII
  A Clau.

No busques hacerme feliz,
Sería feliz si estuvieras a mi lado,
No busques hacerme feliz,
Lo soy si estoy a tu lado.



XIII
Aunque nuestros caminos no vuelvan a cruzarse,
Siempre amaré la forma en que me amaste.
Esa la cual, al terminar de hacer el amor,
Me decías:
“Este es el momento en que te hago feliz”
Y yo solo sonreía
Con el cansancio de la muerte en mis ojos.

XIV
Sigo buscándote en mi insomnio
En esas horas que se escurren,
En esta vigilia de murciélago.
XV
Te regalo mis ojos de abril,
este abril en soledad,
este abril cansado de mí.
Tu abril de crisálida que volara el mundo,
Tu abril con luna de octubre,
Lluvia veraniega y lágrimas de invierno.
Este abril del fin del mundo,
Este abril que te perdí.
XVII
Yo,
Sagitario, flechado por sus flechas.
Ella,
Acuario, mar que moja otras piernas.
Yo,
Cazador de sueños.
Ella,
Ella monta unicornios.
Yo,
Hades de mi propio infierno.
Ella,
Ella, Perséfone de todos.

XXXII
Aún tengo caricias para darte
Y secretos que descubrir en tu geografía.

CORTE FINAL

Soy un hombre al que le duele el alma,
al que le duele cada uno de sus 206 huesos,
que le duele cada uno de los minutos
de soledad en esta vida,
al que le duele la felicidad,
pero sobre todo al que le dueles tú, tú y tu,
y todas las que habitaron su cuerpo
por un orgasmo o unos años a tu lado.
Soy un hombre al que le duele ser humano.

® 2018, Juan Carlos Valdovinos, Bisturí. 

martes, 20 de marzo de 2018

Lunes 26 de Marzo en Palabras Urgentes: Daniel Olivares Viniegra

Lunes  26 de Marzo 2018
5:30 PM EN VIVO 


presenta
EN VIVO por
www.codigoradio.cultura.df.gob.mx

nos acompaña el poeta

Daniel Olvares Viniegra


"La antipoesía
ES
lo que es
no lo que tú piensas."

Además de nuestras secciones:

Cada quien su boca
Notas Imprescindibles
Escritorpedia

Conduce: Andrés Castuera-MIcher
Palabras Urgentes


Las escritoras y escritores tienen la palabra.

http://www.codigoradio.cultura.df.gob.mx/index.php/palabras-urgentes

lunes, 19 de marzo de 2018

Walter Aguilar presenta en "Cada quien su boca de "Palabras Urgentes" (19 Marzo 2018)


WALTER AGUILAR

Lea…
Es grandioso saber que hay escritores en tu vida que te dejan pensando…
Pero es más grande saber, que cuando me lees a mí, te quedas sintiendo…
                                                                                                                                                                                    
Se me cansaron las ganas, así, de repente,
en un día como cualquier otro, creo que en una alocada mañana,
y tuve que esconder al corazón para que dejara de gritarme tu nombre,
para que no entorpeciera el galope de mis ansias,
de esas malditas ansias de querer comerme a puños el mundo entero.

Sí, fue así, así de simple,
de la misma manera en que un día aparecieron,
cargadas y llenas de tu dulce nombre, junto con aquel beso robado;
tan noble, tan inocente, tan nuestro…
y que sólo pudo nacer de tus siempre verdaderos y sinceros labios.


Hoy quisiera corregir y enmendar el camino,
pero al parecer, tus pasos ya no son los mismos que los míos,
los perdí, tal vez, en algún momento negro del pasado,
en el tiempo desfasado con mis errores;
sin darme cuenta que se me había hecho tarde, muy tarde,
pues en el silencio de tu dolor, mi amor te había perdido.

Así fue, ésta es mi verdad,
y no me da miedo confesártelo ni confesárselo a todo el mundo,
encerré a mi corazón para no escucharlo cuando me gritaba tu nombre,
para poder cabalgar en esa extraña necesidad de conocer nuevos caminos,
y hoy, cansado y agotado de decirme que no me fuera de tu lado,
el pobre se está muriendo por el dolor de no tenerte consigo,
él, que no hizo más que defenderte en todo momento,
y que se escondió de mí mismo para que no lo manchara con otras manos.
Así fue amor.
Hoy no me queda más que darte las gracias por todo lo ya vivido,
con la pena de que mi arrepentimiento no pueda curar tus heridas,
con la cara marchita por no saber cómo mirarte,
y con las ganas fugaces de mis manos
de querer rescatarte del posible olvido.

Gracias, orgullosa dama,
porque hasta en los momentos más terribles de mis actos, eso fuiste,
y perdón, nuevamente, por lo estúpidos que fueron mis pasos,
por lo estúpido y torpe de todos y cada uno de mis delirios.
Sé feliz, se muy feliz amada mía, porque tú sí sabes cómo amar.
Y ojalá que algún día puedas aceptarme éstas sinceras líneas,
pues en ellas encontrarás lo que queda de mi triste corazón,
ese que siempre fue tuyo y sólo tuyo,
ese que me gritaba que no te abandonara,
ese que sí se merece quedarse contigo,
ese, que nunca dejó de amarte, y que aunque no lo creas,
al igual que tú, tampoco quiere estar conmigo.
 

                                                                          
 36

Me ha llenado de alegría el cagarla tantas veces…
sólo espero poder limpiarme algún día
el alma.

                                                                                                                                                                                                   
(14)

Vamos a enamorarnos con las patas
porque la razón y el corazón
están reprobados en esta materia.

Las patas no piensan,
aunque extrañan, a veces,
la ausencia de tus espinillas.

Las patas no sufren,
pero te describen con versos
entre calles, jirones y suburbios.

Vamos a enamorarnos con las patas
para que el camino sea más claro,
que el corazón no se exprima de dolor
que la razón no se duela por tu partida.

Las patas no preguntan:
por qué se muere el alma,
aunque caminen
en dirección del aroma tuyo.

Las patas no lastiman el pecho,
aunque pregunten a las banquetas
a qué hora has pasado por sus baches.

Vamos a enamorarnos con las patas
porque ellas no lloran,
porque ellas no cuestionan,
porque ellas no pasan tragos amargos,
porque en busca de tu camino
ellas sólo avanzan
y avanzan
y avanzan.


Terremoto

-Está temblando…
-Y fuerte.
-Te llamo al rato.

                                                            …Encendí el auto y quise volar,
                                                y llegar a ti en segundos,
llegar hasta tus brazos,
                                                esos, que estúpidamente,
había cambiado por otros que no lo iban a merecer.

                                                El teléfono dejó de funcionar,
no servía, ¡carajo!...
            Se había vuelto una especie de piedra negra,
            un aparato muerto sin utilidad alguna,
            al menos, sin la función mínima para acercarme a ti.

            En segundos estaba viviendo una cruel paradoja;
            todo se me nubló,
            pero también, se clarificó en un mismo instante.
           
            La ciudad se había paralizado,
            se respiraba una especie de muerte en el ambiente,
            una cierta desolación en cada uno de los transeúntes,
            y una enorme desesperación en mi auto,
            total y absolutamente mía,
            por no saber de ti.

            El corazón, que tenía en el calabozo, escondido,
            para que no entorpeciera mis pasos
            cuando intentaba alejarme de ti;
            gritaba desesperado…
            rompió grilletes y se deshizo de sus ataduras;
            y se quitó el bozal que le había colocado  
            para callarlo, todo,
            porque pensaba que su vida,
            es decir: tú,
            estaba en peligro.

            No sé decirte en ese momento,
            cuál de los dos terremotos fue peor,
            si el que había derribado ya varios edificios
            o el que sentía dentro de mi ser, al darme cuenta
            de todo lo que había perdido sin ti.

            Más,
            cuando por fin llegué y pude estrecharte en mis brazos,
            pude escuchar a mi corazón,
            pude sentir lo que él nunca se había callado 
            y pude ver lo que le significa a mi ser,
            la siempre lágrima sincera de tus tiernos ojos,
            llenos de dolor.

            Aún así, pasados los días,
            y al ver que el terremoto
            no te había causado ningún estrago,
            volví a encerrar mis sentimientos, y con ellos,
            a tu amante corazón,
            lo envié de nuevo al calabozo, amordazado,
            para poder seguir con mi estúpido andar,
            con mi estúpida manera de ver la vida
            cual adolescente.

            Y mientras escuchábamos, juntos, las noticias,
            mientras nos enterábamos de la magnitud
            y del daño que la ciudad había sufrido,
            teniéndote a mi lado,
            tuve que contestar el siguiente mensaje:
            -Hola amor, acá todo bien,
            escríbeme en cuanto puedas, por favor.
                                                                                               
                                                                             

No te enamores de un escritor

Sí, quizás ya lo has escuchado muchas veces,                                                              pero en esta ocasión, to voy a dar mis razones.

No te enamores de un escritor,
porque el día que se vaya,
no habrá más frases célebres que te llenen el alma,
y aunque probablemente encuentres a alguien más que te escriba,
seguramente será alguien común, alguien corriente,
alguien que sólo usará las palabras cortadas, deslucidas o deformadas,
para intentar saludarte o darte los buenos días.
Entonces te darás cuenta con mucho dolor,
de lo que has perdido.

De verdad, no lo hagas,                                                                                                         te lo firmo y te lo decreto,
te será muy difícil superarlo cuando se vaya,
sin contar que no sólo sufrirás por su ausencia… así es mi bien amada,                incluso en su presencia, también te hará sufrir,
y no, no será porque no te ame, no,
será más bien,
porque el escritor no sabe amar,
porque tiene tan inhabilitado el espíritu,
que ni siquiera sabe cómo amarse así mismo.

El escritor cree, se vuela, se deja llevar por las ilusiones,
le gusta encontrarse con sus musas y poseerlas y amarlas y erotizarlas,
para luego serles infiel con sus monstruos internos,
con esos súcubos tan pecaminosos, y a veces, etéreos.

No, de verdad, no lo hagas, déjalo,
que lo enamore otro ente raro igual que él,
una escritora, destruida igual que él,
igual de enamorada por las palabras,
igual de cabrona…
Una, que al igual que él,
haya pasado por tantos naufragios, por tantos escritos,
por tantas papeletas rotas cubiertas de desamor.

Sí, déjalo, déjaselo a ellas, por favor…
y espero que de verdad me entiendas,
y que entiendas por qué es que te lo digo:

no te enamores de un escritor,
no, no lo hagas, no te enamores de mí,

…ya no.



31
He encontrado en la poesía,
tanto en la ajena como en la mía,
mil maneras tiernas, sutiles y bellas,
para poder mandarte a la chingada…


                                                                                                                                  

®Walter Aguilar Ruiz