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lunes, 4 de diciembre de 2017

Canuto Roldán presenta en "Cada quien su boca" de Palabras Urgentes (4 diciembre 2017)



CANUITO ROLDÁN


SEÑOR,

Es la hora.
Toma mi máscara,
toma mi cuerpo.
Adéntrate en mí,
que la tierra se convierte en carne
y la carne florida escarnece.

Sola he estado para ti.
Toma esta llaga honda que da vida a nuestras lenguas,
toma cada cuenco y bebe.
Señor,
herida estoy de ti.
Mis cauces se vuelven nacederos
de tu leche patriarcal.
Piérdete en mis pliegues.
Yo soy carne de tu carne,
Señor,
no me des tregua.
Destellan en mi frente
dos huesos puntiagudos
para defenderme
del oleaje que me embiste
en tu deseo.

No me das tregua.
Me ahogan
el rayo, el trueno.
Soy también carne de tu carne,
quejumbre y canto de tu verbo.

Señor,
no sabes lo que haces
pero intuyes bien
que nada importa más
sino abrazar tu fuerza trepidante con la mía
y hacerlas florecer en mi garganta,
darles textura en mi voz, 
bramante arrogancia,
hombruno pajarear enternecido,
palpitar crepúsculo de tus cañadas.

Bienvenido,
Señor,
hemos recibido el reventar
de tus liquidantes ganas
de inundarlo todo.
Pero no me ahogo,
mis piernas brincan entre tus humedades.
Ahora no te doy tregua yo.
Patada de mula, canino, ágil, hambriento
te hago desfallecer.
Mi boca quiere más y más probarte
los nombres que mi lengua quiera,
serpiente, audaz, lingual y lupanar,
sismo de las enredaderas entre tus cavidades,
Tierno galopar entre tus labios.
Señor,
me anonadan tus dedos
la profundidad de los escombros
que de nuevo me cimientas
entre gritos y ayes.

Chíngame más,
susurras,
pero no puedes.
Estás bien ojeroso
y no te aflojo el freno.



INFIEL,

He aquí
quien te extraña,
quien comió de ti
flor de tierra negra,
salvaje selva de narcóticas entrañas.

Quien vio tu mano
poblarse de mi pubis
y se entregó a nuestra hambre
sin pensarlo
porque el hambre no se piensa
ni se acaba
y el placer arrebatado
es lo único que siembra.

He aquí
este aliento que arde y no se calla,
que te busca de noche en las esquinas 
hasta encontrarte en mi boca
con una explosión de labios y de lenguas
que hiera la mirada del peatón
y vuelva rehén a la buena consciencia.

He aquí
que imagino blanco polvo
escurriendo de tu glande sexo.
Mis quijadas trabadas
por la angustia.
He aquí
que saliva mi hambre
en las frases de tu piel,
en los pliegues de tus ingles
hacen rimas estos versos
arrítmicos cuando ella los procura
desahuciada porque intuye bien
que otra…
lengua
le ha cambiado el ritmo
a su montura
y, sin embargo,
para ella y para mí
tu cuerpo es una voz que llama
y no se apaga.

He aquí,
que la espina erguida de mi lengua
echa raíz en tus suspiros.

Para mantener
la inundación en casa
heme aquí,
sentado sobre tu pubis,
repitiendo tu nombre
para que ya no salgas de mí
y el deseo que una vez
erró el camino a casa
para encontrarse pleno y fugaz
vuelve a errar.
Pero y si no vuelves, digo,
porque el deseo vuelto hogar, familia,
escuece tus ganas de gozar la desnuda vista
de nuestras carnes en las regaderas
cuando tu hijo se va a jugar.

Y si  no vuelves
porque en tus labios
su nombre ya no suena igual
y ves metáforas muertas
de un idioma silenciado
por doquier
y la palabra noche
y la palabra esquina
se vuelven sinónimos
de nuestras lenguas
y entonces pierdes el habla
porque su nombre y el mío
son antónimos
y van junto con pegado
como el policía a su macana
cuando nos encuentran en una esquina
entre Reforma y Florencia.

Pero si no vuelves,
digo,
dilata estas palabras con tu lengua
hasta que el grito se nos vuelva rezo,
y entonces te puedan perdonar.


UNES

Uno viene a dar a estas líneas
para escuchar pedazos de mujer
en la garganta,
en apellidos.
Pero una
no se oye,
una se ve nítida
aunque fugaz
como palabra escrita y olvidada.

Así, una busca pronunciarse
para encontrar los pedazos de hombre que la habitan
y entonces la pregunta voraz
como los sexos dilatados
se yergue,
se ahonda,
anida,
y una es uno
en cada línea.



VENIDAS Y LLEGADAS
Vengo a morir junto a ti
los huecos de la noche,
donde se requiebran
y se esconden
tus manos en mis piernas
y te llevas todas las palabras.

Vengo a morir junto a ti
la noche de palabras,
donde se muestran
y se pierden
mis labios en tu lengua
y me quedas solo tú.

Vengo a morir junto a ti, 
como un desierto onduleante
adentrándose en tus ojos.

Vengo a verte,
a perder
todo lo que mi nombre ha sido
estos días de naufragio
noctambulante
en tu boca.

Vengo hasta ti
como una herida de lengua,
como una visión inaudita
que no sabe
cómo llamarse.

Llegas a mí
hiriente y malsonante en cada poro.

Llegas a mí
lengua bífida,
palabra disfrazada,
puñal a mis espaldas
doblando la patita en cada frase.

Llegas a mí
como una quejumbre imperativa,
un maldecir constante
desde el deseado ardor.

Llegas a mí
como un dictado abusivo,
silencioso,
maremoto que por fin llega a la costa.

Porque eres la forma de entonar mi voz
y la tesitura de mi nombre
vengo hasta ti
con un ritual de labios,
con la vigilia de mis poros
porque un día cualquiera
nos van a sepultar.

®Edwin Roldán.



















jueves, 5 de abril de 2012

Edwin "Canuto" Roldán, presenta en "Cada quien su boca" de Palabras Urgentes



EDWIN "CANUTO" ROLDÁN





29 de enero

Se dobla el cuarto
La cama se inunda
El piso se va llenando de arena
Se dobla el cuarto la cama se inunda
El piso se va llenando de arena la cama se inunda de cuarto
Se dobla el piso el cuarto se llena de cuarto
Mi cuerpo cae
Cae cae cae
Se hace más pequeño y regordete
Se encogen mis hombros
La garganta gime mientras
El cuarto se dobla y
Se va tragando
Más y más cosas
La pata izquierda de la mesa
La esquina del techo
Una mosca a punto de rebotar de nuevo en el vidrio
Y yo te recuerdo
Casi olvido
Los daños y el rencor de tus palabras
Y abrazo tu memoria
Te digiero hasta que
La espalda se endereza
Bajé por las escaleras de la casa
Me vi caminar con dificultad
Me vi de espaldas
Tranquilo
Caminando lejos de mí
Vi a los maestros perseguirme
A mis amigos escondidos en la trinchera de una escuela
Me vi como mujer
Sentí un clítoris en la garganta
Un clítoris tormentoso
Y una flor glande muy glande
Cerca del ombligo
Y vi a mi amigo
Al hombre junto a mí
Despreciarme
Sentir asco
Mientras me amaba
Mientras las letras del mismo poema
cambiaban de sentido
Leí:
Hay luz en los ojos como lágrimas de tequila
Leí:
Hay luz anudada tres veces en la garganta
Anudada tres veces en la garganta
Tres veces en la garganta
Y desperté sin mi amigo

No tengo nada que decir de mi país

Solo, que una vez
Me enseñaron español
Y aprendí a sentir
Pensar
Leer
Platicar
Y todos me aplaudían
Y luego se callaron
Aprendí otro idioma
El del deseo
Y era un tráfico de sensaciones
Tan violentas
Que entonces me exilié
Y me di cuenta
La ciudad es la frontera
El país es la frontera
Mis manos, también, la frontera
Y la crucé
Y me callaron
¿Qué hago entonces para entendernos?
¿Solo leer?
Si el Sr. Presidente
Me restriega su ironía de gobierno
Me amenaza con sus metáforas gastadas
Me asesina con sus paradojas
Yo les voy a decir:
Su constitución no es mi poema
Mi constitución es el cuerpo
Que tiene otro lenguaje
Y se aprovecha del silencio, como ustedes
Por es digo
Yo soy su público, Sr.
Y si pudiera preguntarle algo a Dios
Esto también sería
¿Tú tienes algo que decirme?
Porque yo soy tu público, Sr.
Aquí estoy para escucharte
En donde la frontera se termina
Aquí está mi escritura
En silencio
En grito
En susurro
Esto es respeto Sr. dejar que nuestras lenguas se toquen
Acariciarnos las ideas
Así que reciban y coman
Este es el cuerpo

Salí de la casa de mi padre

Enojado como para arrebatar abrazos
Y embestir a cualquiera
No se diga amante
Sino a cualquier amigo
Y la muerte era
La sonrisa vertical
De unos labios violados
Con su español silencioso
La del hombre al que enseñaron a hablar
Para quedarse callado
Y escribir
Para encerrarse a leer
Primero un libro
Luego el mundo
Supe entonces que la escritura es un perro
Que ladra y no muerde
Y dejé las jaurías de novelas
Y aprendí a leer animales
Algunos como los dedos
La nariz
El pulmón
Y el hígado
Entonces preferí la lectura
Como sexo oral
Que se siente en el cuerpo
Como trabalenguas
Rompecorazón
Cubrebocas y
Soplanucas
La verdad entonces nunca se asomó entre mis dientes
Siempre fue más de las entrañas
Fermentándose en sus laberintos
Porque pienso con los intestinos
Crezco como un arbusto
Mis ramas
Florecen gotas de luz
Mi lengua
Es un párpado
Semiabierto
Que habla a cuentagotas
Letras en cuerpo tartamudo
Jugar metáforas al aire
Para que nadie las atrape
Solo yo y mi bocota abierta
Alimentando la desidia a la poesía
Escritura parásita
Que te para de puntas
Jala tus dientes
Abre mandíbulas
Y aprieta los dedos
Silencio previo a los golpes
Escritura parásita
Para que nadie los lea
Porque de donde yo vengo
Las cosas no son poemas
Se dicen de frente
O se callan
Porque la boca duele
Es una herida que se hace más profunda
Fuera del cuerpo
La palabra resuena
Tiene que hallar otra boca dónde anidar
Su edad de flor madura
O fruto podrido
O raíz que anuda penetrante



®Edwin Roldán