martes, 18 de noviembre de 2014

Gwenn Aelle presenta en "Cada quien su boca" de Palabras Urgentes. (18 Nov 2014)



GWENN AELLE

Barco de piedra

Es cierto
Es cierto que algunos barcos son de piedra
Que se quedan, inmóviles, viendo a la mar ir y venir
Pero también es cierto que los otros barcos, aquellos que parecen ser libres, esperan ellos también la marea, encallados en la arena
Es cierto
Es cierto que algunos barcos están detenidos, marcando el suelo con su peso
Que se quedan, inmóviles, diciendo muy alto la inanidad de sus anclas
Pero también es cierto que los otros barcos, aquellos que parecen ser libres, se ven obligados a seguir al timonel, incapaces de partir solos si no es a la deriva
Es cierto
Es cierto que algunos barcos parecen estar muertos
Que se quedan, inmóviles, viendo lo azul del cielo
Pero también es cierto que los otros barcos, a pesar de sus colores tornasolados, no son más que cascos vacíos esperando a su amo
Es cierto
Es cierto también que mi cuerpo parece ser de piedra
Que se queda, inmóvil, viendo a la vida ir y venir
Pero también es cierto que los otros cuerpos, los que parecen ser libres, siguen esperando la oportunidad de su vida para ponerse al fin en movimiento
Es cierto
Es cierto que mi cuerpo parece estar detenido, marcando la cama con su peso
Que se queda, inmóvil, diciendo fuerte la inanidad de una cadena
Pero es cierto también que los otros cuerpos, a pesar de sus ganas de reír, siguen las leyes, la moda y a menudo, los apetitos de otro
Es cierto
Es cierto que mi cuerpo parece estar muerto
Que se queda, inmóvil, viendo a las ventanas
Pero es cierto también que florece como ese barco de piedra
Que a pesar de la terrible inmovilidad a la que está sometido, mi alma vive y no espera a nadie
Que los pensamientos toman su vuelo
Que las palabras hablan fuerte, en voz alta
Muy alta
Es cierto
Es cierto que mis manos parecen ser de piedra
Pero viven, y empuñando pinceles y colores, se abren, vibran y sobre todo
Ay, sobre todo…
Hacen vibrar…
Es cierto
Es cierto que ese barco de piedra está destinado a hundirse
Es cierto también que los otros barcos se burlan de él, y esperan el final
Pero también es cierto que soy libre, libre y llena de vida, de palabras y de colores...
Es cierto
Tan cierto







SEGUNDO BLOQUE

Dolor

A veces, el cuerpo es el que gana.
El dolor se multiplica, llena el universo de su aliento viciado y te muerde la cara.
La piel quema, los músculos se distienden, todo el cuerpo aúlla. Los ojos cerrados, crispados, no puedo más que respirar bajito, de a poquitos, rehuyendo la evidencia. Me duele.
Hoy, mi cuerpo es el que gana.
Mis piernas se rehúsan a moverse, de repente como de plomo  caliente, ardiente, líquido de fuego sobre la cama. El calor es tal que las sábanas se incendian y se arremolinan sobre ellas. Largos lamentos emanan de ellas, como para volverse loco.
Volverse loco.
Mis manos no son más que terribles palas de madera, de bordes rugosos, pesadas y ardientes. La fiebre las invade, lengua de fuego que destruye todo al pasar. Poco a poco, abro los ojos, decidida esta vez a una decapitación de manos, lo cual no es tan loco porque ellas solas son como una cabeza entera, llena de ideas locas que se estrellan contra las paredes como pájaros enjaulados. El corazón acelerado, como encarcelado, las miro, sorprendida: no veo más que manos, simples, normales. Esperaba una masa roja, abotagada, y no veo más que manos. Casi blancas. Cinco dedos cada una. Casi bonitas. Crispadas, sí. Inmóviles, sí. Más no el horror que esperaba.
¿Será que el infierno sólo está en mi cabeza…?
Vuelvo a cerrar los ojos, respirando un poco más, de a poquitos todavía. Me concentro, pienso en mí. Trato de mover una pierna, la otra. La espalda. El dolor aúlla, como si él fuera el que sufre. La parálisis me parece más llevadera, el dolor me hace perder toda medida. Me duele.
Los ojos cerrados, hay zarabanda en mi cabeza, el diablo festeja y se ríe. La quemazón crece, se vuelve hoguera. Rojas las mejillas, lágrimas sobre los labios, veo, sí, veo, mis manos deformes, sanguinolentas, mi espalda torcida y mis piernas podridas…

A veces…
El cuerpo es el que gana.






TERCER BLOQUE
Esas mujeres
A esas mujeres, me las encontré un día a la vuelta de una revista. Sus fotos, en página central, ilustraban un texto corto. En su país, un hombre había decidido, en nombre de no sé qué política económica,  mandarlas a esterilizar… a la fuerza. Trescientas mil mujeres, algunas dormidas, otras amenazadas, otras tantas por costumbre -obedecer se vuelve rápido una costumbre cuando lo amaestran a uno desde la infancia-, perdieron así una parte de su cuerpo, de su vida, de su derecho a elegir.
Las reuní sobre un lienzo, las pinté exactamente como habían escogido posar: con su ropa, su peinado, hasta sus aretes… Pero sobre todo con su mirada.
A menudo pienso que debería de pintar más retratos…
El de la niña a la que le jalan el cabello para peinarla bien y que aprende que hay que ser bella, que para serlo, hay que sufrir y que no se atreve ni a respirar por miedo a ensuciar su maravilloso vestido nuevo, el rosa.
El de la mujer que tiene miedo: miedo a que no le salga la sopa, a que llegue su esposo, miedo a su padre, a su hermano, miedo a decir, a hablar, a pensar.
El de la que se siente culpable por desear más, o por desear, a secas.
El retrato de la chavita de once años que acaba de tener un hijo, cuya violación no fue denunciada… La vergüenza es más fuerte que la ira, y la justicia no es más que una palabra que usan los hombres, les pertenece a ellos.
O el de esa niña que aprende a cocinar, a barrer, a tender las camas, para después, para cuando tenga su casa, ¿verdad?
El de la que está tan orgullosa de sus medias nuevas, aunque le aprieten, de sus zapatos de tacón alto que le impiden correr y de la pintura sobre su cara, que todo es, menos pintura de guerra.
El retrato de la mujer de negocios que a diario usa falda porque llevar pantalón no se le permite en la empresa donde trabaja.
Y casi casi al opuesto, el de la mujer que no trabaja por un sueldo porque no puede, no sabe, no se atreve… Porque tantas veces le dijeron que no es buena para nada… Aun cuando en casa el dinero  le sea calculado, negado, condicionado.


O el de esa mujer, la que intenta hablar, decir tan sólo una palabra, porque no está de acuerdo, y que sabe, bien que lo sabe, que sólo recibirá un insulto si le va bien, o golpes, casi siempre.
Necesitaría claro varios lienzos para las mujeres que hablan fuerte, que luchan y que ganan. A las que llaman marimachas o salvajes, y que comparan con un hombre diciendo que, después de todo, no lo hacen tan mal, las que trabajan duro por dinero y más duro aún cuando llegan por fin a casa. Las que terminan por matar al no aguantar tanto sometimiento.
Pero las escogí a ellas… Las que no dijeron que no…  A las que obligaron, arrastraron a veces, o engañaron… Las que un día vencieron ese miedo terrible y prestaron su rostro para un artículo, en una revista extranjera…
Las escogí, a ellas… Porque un día, a pesar de todas las trabas, todas las tradiciones, todas las amenazas…
Vencieron al miedo.

®Gwenn Aelle.








jueves, 13 de noviembre de 2014

Martes 18 de Noviembre en Palabras Urgentes: Gwenn Aelle




presenta este Martes 18 de Noviembre de 2014
en vivo a las 18:30 horas por




Nos acompañará la poeta

Gwenn Aelle  




presentando su más reciente libro 
Raices de Luz



Es cierto que algunos barcos están detenidos, marcando el suelo con su peso
Que se quedan, inmóviles, diciendo muy alto la inanidad de sus anclas
Pero también es cierto quelos otros barcos, aquellos que parecen ser libres,
se ven obligados a seguir altimonel, incapaces de partir solos si no es a la deriva...



Además de nuestras secciones de siempre:

Cada quien su boca
Notas Imprescindibles
Escritorpedia

Conduce
Andrés Castuera-MIcher
Palabras Urgentes
Las escritoras y escritores tienen la palabra.

Una producción de Código CDMX.


jueves, 6 de noviembre de 2014

Lunes 10 de Noviembre en Palabras Urgentes: Markos Cadena, cantautor.

presenta este Lunes 10 de Noviembre de 2014
en vivo a las 17:30 horas por

Acústico en vivo con el cantautor:

Markos Cadena


Ay, que bonito es el mercado,
vivaracho y colorado, 
palpitando en la ciudad. 
Ay, aquí si haces los mandados. 
Un diamante de la urbe, patrimonio cultural…




Además de nuestras secciones de siempre:

Cada quien su boca
Notas Imprescindibles
Escritorpedia

Conduce
Andrés Castuera-MIcher
Palabras Urgentes
Las escritoras y escritores tienen la palabra.

Una producción de Código CDMX.


lunes, 3 de noviembre de 2014

Rafael Salvador presenta en "Cada quien su boca" de Palabras Urgentes (3 Nov 2014)


          

RAFAEL SALVADOR



(En la cuerda floja de la noche me detengo)

En la cuerda floja de la noche me detengo. 
Las manos se ven ridículas de estar a solas; 
comenzaré por hacer algunas confidencias,
acabando por clavarle un catéter a la conmiseración, 
sin desgarrar la seda de los nervios.
Todo sucede dos veces,
incluso el insomnio continúa
bien alto en el aire y bien abajo en el suelo. 
Resignado rompo amarras con mi realidad. 
La noche pasa lista y tú no estás presente. 
Sin embargo uno es el otro,
ante lo cual no soporta la tentación de otra cita. 
La memoria es tiempo,
metamorfosis que apenas da señales 
y no le importa salvar a un náufrago 
que se pierde en su paranoia,
que trata de nadar su propio universo; 
con escaso vocabulario
sobra lengua para decir
la vida es un pleonasmo.
 Ahora que conozco el ritmo del cronos                                                                  
rutas paralelas nos acercan,
algo así como el facebook y el twitter;
de forma y manera que estamos únicos en todo.
Armonía, las tablas en el escenario, 
donde todo suele ser  sospechosamente cinematográfico, 
después de todo sólo vivo a medias, 
en la metafísica de ser segundo.
Tú, la equívoca promiscua que vives 
apareciendo y desapareciendo al que te llama.
Múltiple de sí misma y a la vez una.
En un grumo de sabor te alojas, 
y recojo de mi boca
la turbamulta que de veras ocurrió;
de todo ese ánimo espacial caen señales, 
señales que develan éste barro,
que tampoco quiere olvido, 
que no conoce de tristezas,
aunque estés disfrazada de tiempo y fugitiva.
Ya te miro venir,
las llamas charlan en la chimenea
     -¿con regresar de quién habrá de unirse un día?
Ya te miro venir,
el destino establece sus astucias
y regresa todo lo aplazado. Y me alegro.                                                              
Recapacito, me pondré en mejor postura si ella se renueva;
y detrás de este puente vas de uno a otro
magnifica y terrible.


(Perfil de la costumbre)


Perfil de la costumbre de las paredes quité tu nombre, 
al corazón le hice algunos arreglos.
Nombres de mujer se apuntan,
… oigo el despertador, ya no hay 
sombras en el tiempo.
La casa y la calle se beben los matices, 
al jardín le salen flores nuevas y
el círculo vicioso quedó atrás 
en ácidos que lo consumen.
En cambio advierto una nínfula de quince años, 
olvido el santo y seña,
y lo que no espero retorna,
por algo es una oración de muda entrega.
Voy hacerle caso, voy a darle tregua 
a esta lobreguez que ya pisa los cincuenta. 
Creo creer que no estoy viejo;
mi frente presume arrugas, mis ojos ya portan lentes, 
también me han salido nuevas canas, aunque
uno es su música si leda por cantar. 
El asedio sigue y circula,
he dispuesto no dar mi brazo a torcer; 
pero a la soledad tire por la ventana.





(Canción del ensalmo)

En vuelo congelado te vi,
unas manos acarician tu difuso rostro, 
mas debo decirlo polvo serás
del maloliente olor del sentimiento sacro. 
No se trata de imaginar,
sino de recuperarte. 
Ojalá no fueras
el sueño que jamás se cumple. 
Me rasgué a tus hombros,
Tú también correspondiste. 
Sin urgencia,
vamos a la trama de éste cuento 
censurado tantas veces.
La habitación alegre lo celebra 
creyendo que voy a mejorar, 
saca sus propias conclusiones. 
Con dejo de reclamo
lo tuyo es revelación
de escasos seis minutos.


(Más que una espera)


Con la sentencia de repetirse y repetirse 
se lanza el tiempo
al único reparo  contra la naturaleza.

Yo mismo
soy capaz de procrear y destruir 
los frutos del prejuicio
y conocer así tu íntimo desmayo.

Por las llanuras del insomnio 
soy tu contemporáneo.
Nada desquicia más que una espera, 
cuando se pierde la llave.

(Un haiku para Dolores Haze)


Borra las huellas, 
desintegra tu nombre 
en mis recuerdos.

Tras mi descaro, 
sobrevolé tu sombra 
cuando partiste.

Tarde comprendí
lo que había previsto
en esta farsa.

Lola, lo lita
te sigo sin retorno
entre siluetas.

Mientras conduzco
un ópalo de fuego
diluyéndose.

En mi presencia
no cerraras la puerta,
vendrá la noche.


(Binomio)  
                     En homenaje a Vladimir Nabokov.

 Miro caer la tempestad  que parece traer alas,
mientras la inerme multitud
intenta en vano evitar la catástrofe,
mis lágrimas se unen al torrente cauce. 
Invaden este lugar
de drama perceptible
en la ruta del naufragio. 
La copa
de la mano se resbala 
manchando el poema 
que para ti había escrito. 
Lolita,
tu nombre pronunciado 
en letanía de alusiones. 
Lo- li- ta,
conjuro de todos mis días 
oliendo a sumisión. 
Como un marido débil 
escucho tu voz fría:
- nunca te quise, de otro soy -, 
con todo ese énfasis caen señales,
el sol sigue saliendo puntual
donde retribuyen
desdenes a mi alrededor.
Escándalo soez, 
amenaza reincidente
a mi yo deshabitado 
le pasará lo mismo.
Cuando  suceda lo que ha de suceder.


(La comisura)


Satisfecha la jornada, 
construiré un hogar
donde la mirada tenga significado 
para volar hacia ti misma.
Una regadera, un rastrillo,
en un rostro jugando con mis expresiones.         
Sin límites que puedan detenerme, 
aplaudo porque tus virtudes
excedan mis capacidades.
                                          Además  
visualizarte viniendo del colegio, 
resuelve esas urgentes necedades mías. 
Lo,…entiende,
no es un tropiezo, 
que la comisura
capaz de convertir en rosa una hiedra 
se destroce.

  
(Soportando lo que no importa)


Esa añeja costumbre de estar solo
se sube a espaladas de éste cansado cuerpo 
que se pinta de gris y sin relieve,
soportando lo que no importa de la herida que acontece.
Ya no quiero estar solo.
Se me ocurre viajar a Nueva York 
enredarme y conocer nuevos horizontes. 
Si ningún recuerdo expresa mis ideas, 
no quiero ver al otoño desprenderse,
ni ver a la mascota que gime y gime echada en tu balcón. 
Tu mano ya no suda con mi mano,
tu cabeza ya no rosa con mis labios, 
tus tacones no los oigo taconear;
de veras que no te siento, no te consigo encontrar, 
vencedora, renovada surgiendo a cada embate.
El tiempo se ha detenido. 
Ordenare mis pensamientos.
Las calles adyacentes, la casa vista desde afuera 
son por mucho fotos de tristeza.
Definitivamente es una lástima
que no estés tú 
si estoy yo.


(Última noción parlante)


Mutuamente nos hemos vuelto 
incómodos testigos.
El tiempo en los dos
fue una gota de murmullos 
de lo que ha sucedido.

Que lamentable es caer
en la bestia penumbra del hubiera. 
-¡Cómo mienten los recuerdos! 
cuando asoman para vernos sufrir 
y vaya que nos vieron.

Lo claro y lo oscuro se preguntan: -¿qué así
son los ejes de la desmemoria? 
Última  noción parlante
dichosos los que saben sortear 
la ausencia de una espera.


(Epitafio)
                     A Raquela
  

(Epitafio)
                     A Raquela

Abierto el mundo el horizonte no existe.
Este es el comienzo: Discernir la cuestión eterna. 
Festéjame para responder al atavismo
que se oculta detrás de esta dualidad 
y de ser posible finge pereza
a esa caricia de demonio y ángel.
Festéjame para esconder a los miembros de la noche
 junto a ese recinto,
donde ruge  la Cusárare sus torrentes hilos, 
que se vuelven la pesadilla de un canario,
la piscina, donde se sumergen los herederos del coral. 
Y no platicaré en prosa
a quien encuentre el camino en estas junglas de la Poesía;
 no tienes por qué parecerte al sol
cuando su fantástica luz llega y se retira, 
lanzando tu rostro en los matices del espejo.  
En el seno que cohabitas
triunfan los mitos de Atlahua
llevándose una valija y abandonando otra.  
Festéjame sin tumbas de superhombres 
que el luto le asienta bien a Electra.
Me hago invisible,
soy un enjambre de sueños,
bandejas de líquido soportan mis ojos,
espero alguna noticia, y, 
caleidoscópico salgo al camino
de doscientos millones de bocinas. 
La hora señalada sopla la puerta,
el frio se hace sentir y lo que fue rapto, 
ahora se acostumbra al reposo en las arenas.
 Festéjame, pero no con agua.

                                                 Domingo 24 de junio, 2012


® 2012, Rafael Salvador.