martes, 16 de abril de 2013

Lunes 22 de Abril en Palabras Urgentes: Mónica González Velázquez



presenta este LUNES 22 de Abril 2013
 en VIVO a las 17:30 horas 
por Código DF 


Estará con nosotros la poeta y editora
Mónica González Velázquez



con su más reciente poemario "Las Eternas Rutas"


Peces con alas vuelan hacía nubes de higo y frutas dulces
un sol mustio, no cesa de implorarle a las tormentas que sean menos.

Caminas por donde tu huella se vuelve firme, gris como el pavimento.

(Manhattan Dreams, fragmento)

además nuestras secciones:

Notas Imprescindibles: con lo mejor de la música de protesta y nuestra ya tradicional
Escritorpedia: donde nuestros autores y autoras invitadosbuscan significados para palabras que hemos encontrado tiradas en la calle.  

conduce Andrés Castuera-Micher 
twitter: @purgentes
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Correo: palabrasurgentes@gmail.com

lunes, 15 de abril de 2013

Elia Domenzain presenta en "Cada quien su Boca" de Palabras Urgentes (15 de Abril 2013)

ELIA DOMENZAIN

Este es el link para escuchar 
el programa con Elia Domenzain:



Plata roja

De cinabrio dulce entintó mi desierto
tu pincel la otra aurora,
derramado bermellón,
escurriendo pesado por mi boca,
mercurio alado,
corazón de plata roja,
cinabrio estallido de la rosa.
Sobre la pilastra de roca incandescente
Afrodita sin brazos extasiada
mientras Hermes vuela abrasilado
girando sobre el busto de grana.
Me arroban tus manos
y cautiva quedo en tus colores,
tu morada.


Seda cruda

Dices pan… y el recuerdo
de mi olfato vulnerable
se embriaga de tu hogar
entre sábanas de seda cruda,
entre hamacas de tu inmenso vaivén
donde me encuentras interminable.
Dices pan… y la chimenea
arde y cruje llamarada en oro volátil
sobre salmones y alcaparras,
pan tostado a las brasas
pan crocante a las nueces
pan en pulpa de ciruela pasa
pan untado de naranja amanecer.
Dices pan… y huele a pan.


Gota de miel

Intacta, nítida
tu esencia perfuma
los pliegues de mis sueños.
Me abrazo a este páramo etéreo de la rosa.
Huele a cactus, yuca, amapola e incienso
y de la rosa
brota una gota de miel,
lágrima decantada en mi sonrisa
mientras duermo.


Filigranas

Cristal, cúrcuma y estaño,
me delineas en papel japonés.
Calándrame en caliente,
impregnado de tu tinta
mi cuerpo de azafrán.
Fúndeme como plata
en la transparencia de tres trazos.
Y labrada en la filigrana de tu abrazo
erígeme otra vez en
cristal, cúrcuma y estaño.

Celosa asoma

Con aguasangre en el desierto
la soledad se resquebraja
desmoronada. Luna plena,
inmensa, cercana, fugaz,
corona el rapto,
sagrado obsequio,
bendice un beso,
el primer beso,
de suave entrega.
La Alcaicería atestigua
el laberinto iluminado
en la esquinita del callejón
tan a escondidas de la luna…
celosa asoma su luz
en halo aúreo
plateando la noche,
dorando el deseo
y el sendero
hacia la serranía.
Con aguasangre en el desierto
me desvela tu beso.


Estocada II

Corre sangre
me desangro.
Revolcada en charcos salados
brota de mi boca sin cesar la sangre
fluye sangre
mana a borbotones sangre.
Y tú
ni siquiera te quedas a admirar tu obra
a contemplar el cadmio cinabrio
de esta mar de sangre
de este amar de sangre
de este amor de sangre.

Encajes

Y las flores para qué
y tres días de lencería
los encajes para qué
para tirar las flores marchitas
para guardar la lencería intacta
para encajarme los lazos deshilachados
entre los brazos del llanto.


 Hojas

De papel
a la deriva un barquito de papel
sin tanto alcance, avioncito de papel
esperanza de papel
tan sólo letras escritas en papel.
De papel el silencio
¿Silencio de papel?
papel ficticio
corteza torturada
exprimida
compactada
hasta forzar la creación del papel.
Ternura de papel
alma de papel
de papel la envoltura
lienzo de papel
romance de papel
mentira en papel coloreado
flor de papel
beso en un papel
insomnio empapelado
llanto empapado
hojas al viento.


®Elia Domenzain (Plata Roja, 2013)


lunes, 8 de abril de 2013

Lunes 15 de Abril en Palabras Urgentes: Elia Domenzain



presenta este LUNES 15 de Abril 2013
 en VIVO a las 17:30 horas 
por Código DF 


Estará con nosotros la poeta 

Elia Domenzain

 
con su recién presentado poemario 
"Plata Roja"

Dices pan… y el recuerdo
de mi olfato vulnerable
se embriaga de tu hogar
entre sábanas de seda cruda,
entre hamacas de tu inmenso vaivén
donde me encuentras interminable.    



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lunes, 1 de abril de 2013

Lunes 8 de Abril en Palabras Urgentes: Julio Trujillo



presenta este LUNES 8 de Abril 2013
 en VIVO a las 17:30 horas 
por Código DF 


Estará con nosotros el poeta

 Julio Trujillo

 
con su más reciente libro "La Burbuja"

Dijo un poeta,
no abuses del yo,
que no son tiempos.
Yo
me quise remprimir,
echarme a mí del verbo
pero está claro que mis tiempos no, etc..”

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Pedro Carpintero presenta en Cada quien su boca de Palabras Urgentes (1 de Abril 2013)

PEDRO CARPINTERO

Escucha el programa
en el siguiente link:

POSTAL DE LA DEMOLICIÓN

Estrella la furia de sus botas contra ella. Una y otra vez los golpes caen como hachazos.  Parece que quisiera arrancarle las alas a patadas. Un crujido como de huesos que se rompen inunda el silencio de mi estupefacción. Son segundos muy largos los que tardo en reaccionar, suficientes para que la rabia detonada cause daños físicos irreversibles. Algo más sutil se quiebra en mis adentros. Los pedazos rebotan en el piso al igual que el último resabio de fe que tenía en tu persona.
Te jalo por los hombros pero logras zafarte para darle una última patada a mi moto, haz dado la puntilla antes de que pueda inmovilizarte. En un parpadeo mi sorpresa se ha trocado en ira absoluta. Ahora los dos temblamos de cólera al blanco vivo.  A penas puedo contener el impulso de borrarte la sonrisita con una bofetada, que tal vez no estallaría en tu rostro con la mano abierta. Me asusta comprobar de nuevo que repentinamente te puedes volver una pinche loca agresiva, peligrosa. Pero me espanta más el grado de rencor que me has desatado esta vez.
No es la salpicadera de una motocicleta lo que trituraste. Tu ataque fue contra mi salvoconducto para alejarme de ti y de las rutinas asfixiantes. No atacaste un simple vehículo, tu intención era maldecir mi vuelo.
Ahora lo que desató el infierno no fueron nuestras podridas infidelidades. No fueron las tuyas que de tan cotidianas se han vuelto casi inofensivas. Tampoco fueron las mías, tan segundonas, siempre eco afónico en busca de revancha. Lo patético es que el polvorín estalló  por una ridícula imbecilidad: te negaste a ir por la tercer caguama a la tienda. Tu colaborativa buenaondez se limitaba a  ayudarme a vaciar los envases pero no a rellenarlos.
Ni siquiera te pedía que la pagaras tú, pero resultó imposible convencerte por una simple razón: tenías wueba, de mi música, de mi sed permanente pero sobre todo de nuestra vida juntos. Fue tal tu mamonería y tajante renuencia que me nació del alma pedirte un break. Me aventaste el dinero de la chela de la discordia al tiempo que aceptaste el reto: “veamos quién es el primero en extrañar los pliegues del culo del otro”. Ok, es una apuesta y los dos jugamos.
El incendio empezó cuando estabas por largarte, llevándote tu cepillo de dientes (esa especie de banderín que desde el baño insinuaba una vida en pareja). Las puertas avernales se abrieron  justo cuando te pedí las llaves del depa. También me las aventaste, te noté a punto de estallar y tuve que bajar a abrirte antes de lo que parecía inevitable. Al cerrar la puerta del edificio sentí que daba carpetazo a nuestra decadencia a dúo disfrazada de relación abierta. Una mezcla de alivio con incertidumbre me acompañaron los primeros peldaños de regreso. Entonces unos golpes me hicieron regresar sobre mis pasos. Te habías vuelto un huracán de patadas contra mi moto estacionada en el umbral. Contra el único bien material inventariable que poseo. Contra ese apellido metálico de mi alma.
Tardo siglos en acoplar la llave para poder salir y detenerte. Todo se mueve en cámara lenta, pero las percusiones estallan en tiempo real. Cada madrazo parece superar al anterior. Las malditas vecinas se apuran a asomarse ebrias de morbo y hasta parece que quieren acercarse.
Cuando logro articular palabra te espeto todo el veneno que has logrado destilar en mi. Digo que me ahorres a mí y a tu familia estas escenitas. Te doy un boleto del metro y te recomiendo que te avientes a las vías. Se te ruedan lágrimas silentes. A mi se me desgaja el pecho por dentro. También me asombro de las púas que acabo de decir, pero es tanto mi macro encabronamiento que no me retracto y mi jeta se torna una sardónica cripta.
Te alejas, miro tu silueta perderse junto a la palabra nosotros, al doblar la esquina donde están esos refris llenos de cervezas que desde hoy me sabrán más amargas. Un peso se instala en mi nuca y por default bajo la mirada al suelo y veo los pedazos de plástico púrpura tornasol lanzar tonalidades que ya viran muy lentamente del odio a una percudida nostalgia.

SIETE MUERTES FELINAS

Dicen que la mascota eres tú. Que la supuesta buena onda gatuna,  más bien es una estrategia tiránica. El punto es que tan intensa es la compañía felina como su ausencia. Cada gat@ amaestra a su “dueño” para que se acostumbre a repetidas y repentinas ausencias. Un gato que no puede largarse es un ave enjaulada y su ronroneo es tan deslactosado como la fidelidad de la monogamia por contrato.

A un perro si lo puedes comprar con burda comida y arrumacos. Salivará y te hará fiesta en cuanto te vea, pero un gato primero atiende sus inexorables instintos libertarios antes que checar tarjeta contigo. Cada que “tu” gato sale a respirar te exige complicidad  y demuestra sinceridad a ultranza, sólo retornará si le da la gana.

Siete vidas, siete capas de garbo, por pelambre multiorgasmia absoluta y un chingo de azoteas pero ni así pueden caer parados cuando los alcanza la nada. De tanto irse cada bicho termina tarde o temprano por marcharse en definitiva.

La pérdida que más me ha dolido ha sido la de Chao, lo nombre así porque cada saludarlo era también un despedirlo. Vago como la testosterona más silvestre, llegaba a veces únicamente a dormir días enteros. Una ocasión desapareció 4 meses y una mañana cualquiera me arrancó el luto apersonándose con esa desfachatez de quien a penas se entera.
Como era de esperarse, Chao se esfumó sin dejarme un cuerpo que velar.

Quien si tuvo felina sepultura fue Momo, mejor dicho miausoleo porque se cayó entre dos bardas. Pasó un par de semanas con todo y lluvias hasta que alguien escucho unos débiles maullidos de ultratumba. Los bomberos tuvieron que hacer varios boquetes para atinarle y sacar al otrora regordete convertido en un trapo atigrado. Momo todavía vive, a pesar de que la parca se encariño con él al tenerlo tanto tiempo en su regazo y de que le cortaron las bolas para que a sus años ya no siga correteando la brama por los abismos.

Así como existe la pena ajena, existen muertes de mininos causadas por terceros que te pegan. La más ridícula y lamentable que conozco fue la de un kitten que según fue rescatado de la calle para caerse al día siguiente en el desagüe de la supuesta azotea redentora.

Cuentan que a Marx se le murió un hijo por falta de medicina. Había sido vetado por obvias razones en las empresas de su tiempo. Supongo que yo no estoy en ninguna lista negra, pero si he soportado rudas rachas enlistado en el sub empleo. En un periodo rotundamente aciago se le ocurrió a la Bicha tener su cuarta camada. Comíamos poco, si a mí apenas me alcanzaba para una bolsita de chicharrones de cerdo Barcel con cuatro tortillas, comprenderán que a la Bicha era raro que le tocaran Wiskas. Los tres gatitos nacieron desnutridos y enfermaron de roña que tardó en matarlos varios días. La gata me los traía uno por uno, me los ponía enfrente y se me quedaba mirando como esperando a que hiciera algo. Impensable recurrir a un veterinario, tampoco junté fuerzas para ahogarlos y al menos acortar su agonía.

Años antes, cuando tuve que mudarme a una azotea con Chao, me percaté que teníamos una vecina que no había alcanzado cuarto. Del noviazgo, la Mirra tuvo un solo cachorro, blanco total, casi albino. Una mañana lo encontré agonizando y se me murió entre las manos. Agarré la jarra y cuando el vecinito subió a tender ropa, alardeó que él había puesto el veneno “a tantos gatos hay que sacarlos o matarlos”. Tomé una cadena y me le fui encima, esquivó el golpe y por fortuna se echo a correr, lo celebró porque en verdad mi furia era como para masacrarlo. A los pocos minutos regresó con un golpeador a sueldo, un mastodonte que vivía en la esquina alimentándose de chemo y caguamas. Sin pensarlo arranqué un tanque de gas y con mi encendedor en la diestra los amenacé con generar un siniestro al sopletear sus miserables carnes. Pude repelerlos pero terminé expulsado por el casero. No me arrepiento, cada quien defiende a su familia como puede.

Convivir con felinos es un curso intensivo para asimilar el desapego. Si tus seres queridos tienen cola, resígnate a las constantes despedidas, incluida la definitiva.

®Pedro Carpintero

martes, 26 de marzo de 2013

Lunes 1º de Abril en Palabras Urgentes: Pedro Carpintero



presenta este LUNES 1º de Abril 2013
 en VIVO a las 17:30 horas 
por Código DF 


Estará con nosotros 

Pedro Carpintero

con "Otro descorche" y otras letras de que hablar


Exijo el imprescindible placer de que te reconozcas en mis ojos,
sonreírnos con el alma, devorarnos a besos, fundirnos
y amanecer en un nosotros. 

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lunes, 25 de marzo de 2013

Ana Martínez Casas presenta en "Cada quien su boca" de Palabras Urgentes (25 Marzo 2013)



ANA MARTÍNEZ CASAS
Acá el link del programa en Palabras Urgentes:
http://www.codigoradio.cultura.df.gob.mx/index.php/palabras-urgentes/12955-ana-martinez-casas

La Reina de Corazones
La Reina de Corazones entra al bar.
Se sienta en una mesa verde como el satín de su vestido. Le reparten cinco cartas, juegan Póker.
La Reina nunca pierde.
Dos jotos, un dos, un as y una reina. (Dos mazos -¿marzo? ¿La Liebre de marzo?-, una espada, un rey de copas y una reina.)
¿La apuesta? Un hijo. La Reina de Corazones nunca ha tenido un hijo.
Cambia una carta negra y le dan una roja. Cuatro corazones, una pica.
Alguien toca – el Gato. Una carta más para ser flor imperial. La Reina de Corazones normalmente gritaría: “¡Que le corten la cabeza!”. Pero la Reina pierde. Pierde a un hijo.
La Reina de Corazones amamanta a un hombre. La Oruga le pregunta: “¿Quién eres?”.
¿Quién soy?
-La Reina de Corazones.
-Pero, ¿qué eres?
-¡Una madre, una madre!
-Feliz, feliz no cumpleaños.
Claro que no cumpleaños: está muerto.
Y el Gato ríe.
El Conejo Blanco no le ha dado más tiempo. Se acabó.
¿Y Alicia?
En el País de las Maravillas.
La Oruga se vuelve mariposa y el niño se pudre en el vientre.
Amamanta, amamanta. Los hombres se alimentan de leche.
-¿Dónde está tu rey?
Pintando paganas rosas de luto.
Había una vez, en el País de las Maravillas…
Una reina que amamantaba el cadáver de la desesperación.
Y Alicia perseguía al Sombrerero
 que perseguía al Tiempo
 que perseguía al Conejo
 que perseguía a la Reina
 que perseguía a su hijo muerto…
“Cómeme”.
La Reina de Corazones no tiene corazón.


Triana


Se levantó de la mesa y se masturbó.
Sacó un pequeño vaso de vidrio de un cajón de madera y lo colocó encima de la mesa, al lado de las cartas de Tarot. Tomó su pene y lo sacudió hasta que la secreción blancuzca salió, chorreante, y llenó el vaso.
-Bebe.
-¿¡Qué!? Eso no estaba en el trato.
Una semana antes, Lucía había acudido a Triana después de que le repartieran su volante en la calle: “Se hacen limpias, se echa el mal de ojo, se atrae el dinero, se regresa al novio o al marido. Garantizado o le devolvemos su dinero”.
Lucía, entonces, se encaminó a la carreta que estaría únicamente por unos días en la ciudad.
Era una galera grande de madera tirada por dos caballos. A su costado, tenía pintado un letrero en el que se leía “La Fabulosa Gitana Triana”.
Lucía rodeó el carruaje y tocó en una puerta situada en la parte posterior de éste.
-Yo sé quién eres.
-¿Sí?
-Eres una chica.
-…
-Que es muy insegura.
-¿Qué?
-Y vienes a que te lea la mano.
-¿Cómo lo supo?
-Son 200 pesos, hija, cobro por hora y llevas 10 minutos. Pasa.
Se abrió la puerta y Lucía entró al estrecho carro. Había muchos libros y artefactos orientales, pero todo estaba desordenado y con polvo.
-Siéntate.
Lucía tomó asiento frente a una mesa que tenía una bola de cristal y, por primera vez, pudo observar a la adivina.
Era morena, y el cabello rojizo, cubierto por un paliacate traslúcido, se percibía fibroso como alambres oxidados y con innumerables mechones retoñantes de chaquiras. Su cara y sus orejas mecían argollas de oro y, decoradas hasta el antebrazo, las manos chorreaban tatuajes color café.
  -Son de la India, para ayudarme a vislumbrar el futuro- Lucía se maravilló, estaba ante una auténtica bruja-. Dame tu mano derecha- extendió su mano y la mujer bohemia la contempló, trazando líneas con sus dedos-. Puedo ver que eres una chica solitaria, que tienes una mala relación con tus padres y que te desahogas con la música. También veo que eres la mejor de tu clase y… un chico. Tu novio.
-¡Sí! Dígame sobre él.
-Ay, querida.
-¿Qué pasa?
-Dios mío, no.
-¿Qué?
-Pobrecita…
-¡Dígame!
-Te está engañando, hija.
-No…
-Pero todo tiene solución.
-¡Ayúdeme, Triana!
-No te preocupes, niña. Deja que mis dotes mágicas actúen. Visítame la próxima semana y tráelo contigo. Lo amarraré a ti por siempre.
- Gracias, gitana Triana.
-Pero es un hechizo muy antiguo, muy complicado. Y costoso.
-¿Cuánto va a costar?
-¡No lo sé, querida! Trae mucho dinero, y tu novio también. Tendré que arriesgar mi atmán por ustedes.

Lucía hizo lo que Triana le había pedido. Una semana después, se encontraba esperando en el exterior de la carreta junto con su novio.
-¿Por qué estamos aquí?
-Porque quiero que me lean el futuro en el té.
-Es una tontería.
-Para mí no lo es.
Triana abrió la portezuela.
-Pasen, queridos, pasen. Lucía, siéntate ahí, y tú, querido, espéranos en esta sala- cerró la puerta de la habitación por la que había entrado el joven y se sentó frente a Lucía-. Para que el ritual dé efecto, debes hacer todo lo que yo te diga. Sin titubear.
-Está bien.
-¿Estás dispuesta a dar todo por él?
-Sí.
-Espero que estés segura de tu decisión.

Triana se paró de la silla y se levantó la falda. Lucía tuvo que ser testigo de que la gitana era, en realidad, un gitano.
-Bebe.
-¿¡Qué!? Eso no estaba en el trato.
-¿Quieres recuperarlo?
-Sí…
-Entonces, sigue mis instrucciones.
Lucía agarró el vaso, todavía caliente, y cerrando los ojos se lo tomó de un solo trago.
Con el sabor húmedo en la boca, y con algunos grumos en los que Lucía no quería pensar, escuchó las instrucciones de Triana: –Ahora toma, entra al cuarto y coloca este incienso de la China muy cerca de ustedes. Luego hazle el amor. Esto hará que se re-enamore de ti.
Entró al cuarto con el frasquito en la mano.
-Estoy aburrido.
Lucía destapó la ampolleta y la dejó en un espacio libre del piso lleno de cojines y velas. Luego se desvistió y besó a su novio.
-¿A qué sabes?
-Házmelo.
Su novio la tocó mientras ella lo desnudaba movida por un deseo palpitante. Sentía las manos de su novio resbalar por el sudor de su piel y a continuación un letargo, como si volara, mientras él se introducía en ella una y otra vez.
Unos minutos después, Triana abrió la puerta.
-¿Lucía?
Recogió la ropa del suelo y encontró sus carteras, llenas de dinero. Se las embolsó y sujetó el incienso.
-¡Estos poppers sí sirven!
Regresó a su mesa y escribió a mano en un volante: “Se venden afrodisíacos atrapa-novios”.
Mientras tanto, dos cadáveres desnudos yacían en la sala uno encima del otro.


®Ana Martínez Casas