miércoles, 21 de febrero de 2018

Lunes 26 de Febrero en Palabras Urgentes:Alejandra Calixto.

Lunes  26 de Febrero2018
5:30 PM EN VIVO 


presenta
EN VIVO por
www.codigoradio.cultura.df.gob.mx

nos acompaña la escritora

Alejandra Calixto



presentando su más reciente libro:
 


El vacío que traía conmigo no fue posible llenarlo con atenciones, lujos y buenas intenciones. Las palabras de Coquito no estaban cumpliéndose, al contrario, ese aterrador vacío se iba incrementando.

Además de nuestras secciones:

Cada quien su boca
Notas Imprescindibles
Escritorpedia

Conduce: Andrés Castuera-MIcher
Palabras Urgentes


Las escritoras y escritores tienen la palabra.

http://www.codigoradio.cultura.df.gob.mx/index.php/palabras-urgentes

lunes, 19 de febrero de 2018

Chucho Rope presenta en "Cada quien su boca" de Palabras Urgentes (19 Febrero 2018)



CHUCHO ROPE

...
Continué mi camino hacia el Zócalo. Caminé entre puestos ambulantes y comercios establecidos, repletos de gente que protestaba y artistas callejeros, gente apresurada, quizá malhumorada, no sé, traté de pasar desapercibido. Me llamó la atención un hombrecillo, no pasaría de los dieciséis años, vestido de cavernícola, que gritaba a todo pulmón: —¡No queremos ver más campañas políticas absurdas que no sirven para nada! No queremos ver más carteles y espectaculares con políticos prometiendo fraudes. No queremos seguir manteniendo a personas incapaces. No queremos seguir pagando impuestos por respirar, por ver, por oír, por cagar. No queremos ver más propaganda que nos diga que si vas a la Iglesia, tu alma se salvará. No queremos más injusticias. No queremos más mentiras. No queremos más muertes en vano. No queremos más ignorancia. No queremos más sometimiento. No queremos más “autoridad”.
¡No queremos lo que ellos quieren que queramos! ¡Queremos paz!
¿Por qué debemos creer que un Papa lleno de joyas y de sangre inocente, o que un presidente que no sabe ni leer, son más importantes que nosotros? Sobre todo, ¿cómo podemos confiar nuestra entera existencia y nuestra única vida a esas personas manipuladoras y estafadoras? La vida es corta y no es justo que la vivamos opresivamente. Los que asesinan a quien se atreve a protestar, no son los “dictadores” a quienes se les denomina genocidas, sino cualquier tipo de gobierno en todas partes del mundo. Mientras que los funcionarios públicos diariamente le roban al pueblo cantidades exorbitantes, que depositan en cuentas bancarias de Estados Unidos y Europa.
Los líderes hacen lo imposible para que estés desinformado y seas manipulado constantemente. La manera de destruir una nación no es bombardeándola, sino haciendo que se maten entre ellos mismos. Y mirémonos por un momento. ¡Observemos bien a nuestro alrededor! Nos estamos matando. Desconfiamos de la persona que está al lado, de nuestros vecinos, de nuestra propia familia.
No se trata de la educación que nos dieron los padres, sino de las oportunidades que nos ofrece la vida, y nuestras vidas son controladas por ellos, por los medios de comunicación, por los gobiernos, por las iglesias, por los bancos, por el corriente papel verde al que le hemos dado más valor que a la misma vida.
¿Saben qué es legal? La esclavitud humana es legal. Vivimos en la Edad de Piedra, no por los avances científicos, sino por nuestra mentalidad primitiva. ¡Somos cavernícolas! ¡Somos una especie en peligro de extinción! —ese niño tenía tanta pasión en su discurso, que inmediatamente me di cuenta, que no tendría una vida duradera. Varias personas nos acercamos para ofrecerle una moneda, pero no las aceptó.



...
—¡¿Qué?! —es tan curioso, que despiertes de tus pensamientos, y respondas sin haber asimilado lo dicho, cuando ni siquiera presté atención. Pero escuchar algo así, altera los sentidos—. ¿Un hijo?
—Sí, un hijo. ¿No te gustaría tener un hijo? —ella me preguntaba sosegadamente, pero no sabía qué responder. Me tomó por sorpresa. Además, ¿Había preguntado si quería tenerlo con ella, o si algún día tenía planeado tener uno? No sé, le diré que quizá algún día.
—No. Definitivamente, no está en mis planes.
—¿No te da curiosidad el anhelo de ser padre y tener un pedazo de ti entre tus brazos?
—Me gustaría saber qué se siente, sólo por un momento, pero no... No es lo mío.
—Eres muy egoísta.
—¿Egoísta?
—Por supuesto.
—No. Egoístas, los que traen seres al mundo y no se hacen cargo de ellos. Egoístas, los que no tienen ni para mantenerse a sí mismos, y traen al mundo los hijos que Dios les mande. Egoístas, los que no piensan en las consecuencias que les traerán a cuantos no desean nacer. Egoístas, los que los llenan con el miedo de pecado, de patriotismo, de machismo, de envidia y de ambición. Egoístas, los que no piensan en el futuro que les espera, antes de planear traerlos al mundo. El gran futuro de sus hijos: más guerras (cada vez peores), escasez de agua, de energía, calentamiento global, fríos intensos, diluvios, terrorismo, hambre, avance tecnológico, consumismo masivo, extinción de las especies, contaminación de las aguas, del aire, de las tierras; eliminación del ecosistema, la eterna ignorancia de la autoridad, la crueldad del poder, la búsqueda obligatoria de un dios que no existe, la ambición de los ricos, la manutención de los pobres, el estancamiento de la esclavitud, crisis económica, deudas bancarias, amenazas de muerte, miedo a ser asesinado, o a que asesinen a tus parientes, encarcelamientos, violaciones, etcétera, etcétera, etcétera. Sin contar, a diario, los cotidianos asaltos, secuestros, enfermedades, falta de seguro médico, la corrupción, los uniformados inventándote delitos, los trajeados manejando tu dinero, los impuestos, el fisco, los problemas legales, la falta de propiedades, los problemas maritales y conyugales; los problemas psicológicos, sexuales y de identidad; la neurosis, la paranoia, la locura, las deudas, los deseos, la pésima educación escolar, la humillación, la burla, la depresión, la televisión, la radio, el sistema, la piratería, el desempleo, el consumismo, el comunismo, el capitalismo, el socialismo, el anarquismo, el catolicismo, el cristianismo, el budismo, el judaísmo, el islamismo, el masoquismo, el dadaísmo, el canibalismo, el vegetarianismo, el alcoholismo, el pachequismo, el desamorismo, el drogadismo, el pendejismo, el putismo, y un madralismo de ismos...
—¡Eres muy negativo!
—¡No! Negativos los que...
—¡Ya cállate!
—Sí.
—¿Sí, qué?
—Me gustaría tener un hijo... Cuando todo mejore.
—O sea, ¡¿nunca?!
—No seas tan negativa


....
Enseguida el sujeto que me invitó explicó: —Traje compañía — algunos de ellos se mostraron disgustados por mi presencia.
—¿Crees que somos superiores a cualquier ser? —me cuestionó uno de ellos.
—No podría responder si es cierto o no —respondí sin haber entendido del todo su pregunta.
—Creemos que al morir sólo nuestra alma se irá a un paisaje trasmundano celestial. ¡Qué absurdo! —continuó el mismo sujeto.
—¿Sabes a donde van las moscas?
—A buscar bacterias supongo —respondí enseguida. Algunos no pudieron evitar la risa. Me comencé a sentir muy incómodo.
—Se refiere al morir. ¿A dónde crees que van? —corrigió el sujeto que me invitó, dirigiéndose a mí.
—Ah, pues no creo que vayan a ningún lugar. No creo que haya algo después de la vida. Simplemente nos desintegramos, la energía se transforma y sigue su ruta sin fin. Al menos que la energía piense y pueda construir templos para adorar dioses, entonces creo que puede existir un paraíso —por fin respondí un poco más seguro.
—¡Oh lá lá! —expresó alguien en la sala.
—¡Ahí tienen! —objetó otro sujeto señalándome — ¿Qué pasa con las moscas, las cucarachas, los insectos, las bacterias, todo tipo de vida que comparte con nosotros este espacio terrenal, o qué pasó con los que ya se extinguieron? Si existiese un lugar al que todos tendríamos que ir al morir, por pura lógica, nos encontraríamos con más especies de dinosaurios, que de todos los seres vivos que han habitado esta Tierra. Nosotros seríamos una especie en desventaja, muy mínima, casi imperceptible en comparación. Habría más especies extintas, de las que ahora tenemos conocimiento. Dios tendría que ser un dinosaurio o un plancton…o el Hidrógeno…
—Y el paraíso está sobre la Tierra, o fuera de ella? —cuestionó el sujeto Y.
—Sólo hay paraíso para los humanos —por fin participé en la conversación. Se hizo un repentino silencio, y continué — Los humanos inventaron a los dioses, a los mundos trasmundanos del bien y el mal. Inventaron el paraíso, y por ende, debían inventar el infierno para crear temores. Ninguna otra especie tiene, ni por instinto, conocimiento de esto. Por lo tanto es una idea humana ya que se cree superior a las demás.
Y: —¿Alguien tiene idea de cuántos granos de arena existen en toda la extensión de la Tierra?
X: —¿Eso qué tiene que ver?
Y: —Es semejante a la cantidad de estrellas en el Universo. A lo que quiero llegar es que ningún dios, por más omnipotente que sea, podría llegar a cubrir todo el Universo, con su infinidad de estrellas, que a su vez tienen infinidad de Planetas, que probablemente tengan infinidades de vidas, llámense bacterias o seres inteligentes. Es egoísta, egocentrista, presumido y muy cerrado, creer que somos los únicos. Probablemente ya se extinguieron millones de planetas con vida, antes de que siquiera existiera la Tierra. Y probablemente se crearán muchos más, después de que se extinga nuestra estrella.
Z. — Pero, se supone que Dios creó la Tierra, no el Universo…
Y: — ¡Los creyentes creen que creó todo!
Y: —¿Y quién creó a Dios?
P: —Definitivamente un artista —por fin me decidí a hablar.
A: —¿Un pintor?
P: —En cierta manera, sí. Los pintores tienen la culpa de que Dios tenga una imagen. Pero yo me refería a un escritor.
Z: —Entonces el hombre inventó que Dios inventó al hombre.
P: —Así como Cervantes inventó al Quijote.
M: —Yo creo que las religiones siempre han sido motivo de guerras —por fin se dejó escuchar la única mujer que había en la sala.
P: —Yo creo que el motivo es la política.
A: —¿Cuál es la diferencia? Todas las guerras son un desperdicio insignificante de vidas humanas.
Y: —Terminar con las guerras sería la quiebra para los militares.
P: —Lo mismo pasa con las drogas. Si se legalizaran, sería la quiebra para todo un sistema de corrupción.
Y. —¿Qué sucede si prohíbes algo?
Z. —La tentación.
Y: —Así es. Haces lo que sea por conseguirlo. Pero si no se prohíbe, ni siquiera te percatas de que existe. Por lo tanto, no lo consumes.
A: —¿Qué me dicen de la sociedad médica?. Si se invirtiera para la cura del Cáncer o del SIDA, quebraría la industria médica. Sería el fin para millones de empleos. Por ello los gobiernos recortan sus presupuestos para la investigación científica y lo invierten para empezar guerras.
P: —¿Y qué hay de las industrias? Fabrican a propósito productos que fallan, como los automóviles, las computadoras, los celulares, etcétera, y gastamos nuestras vidas enteras trabajando para conseguir sus refacciones, donde nos exprimen cada centavo.
X: —Como pasó con la energía y como pasa con el petróleo. Esas empresas influyen en el congreso para no construir servicios sustentables, como el carro eléctrico, o la energía libre, o la cura contra el cáncer, y destruyen las patentes.
P: —Por lo tanto, un porcentaje de un 5% de personas, controlan al resto del 95%...
—Por lo tanto, debéis salir inmediatamente de esta sala, por favor —se escuchó una voz ajena al Club, pero ya muy peculiar para todos. Era el viejo loco a la puerta, invitándome a salir de ahí. Nadie objetó ni dijo nada. Me despedí en silencio y les di las gracias por el trago, que no tuve oportunidad de probar, a pesar de mi enorme sed. Me sentí como un niño cuando lo echan del salón de clases. Crucé la puerta, y el viejo loco me alertó amablemente, para mi sorpresa:
—Tal vez pensáis que soy un cascarrabias, pero no podéis tocar ni alterar nada de aquí. ¿Entendéis? Ya todo está escrito. Debéis andar con cuidado.


Fragmentos de La perpetua inestabilidad de un hombre ordinario.

® Chucho Rope

domingo, 18 de febrero de 2018

Lunes 19 de Febrero en Palabras Urgentes: Chucho Rope

Lunes  19 de Febrero2018
5:30 PM EN VIVO 


presenta
EN VIVO por
www.codigoradio.cultura.df.gob.mx

nos acompaña la poeta 

Chucho Rope



presentando su más reciente libro: 
La perpetua inestabilidad de 
un hombre ordinario.


Además de nuestras secciones:

Cada quien su boca
Notas Imprescindibles
Escritorpedia

Conduce: Andrés Castuera-MIcher
Palabras Urgentes


Las escritoras y escritores tienen la palabra.

http://www.codigoradio.cultura.df.gob.mx/index.php/palabras-urgentes

martes, 6 de febrero de 2018

Lunes 12 de Febrero en Palabras Urgentes: Mariana Bernárdez

Lunes  12 de Febrero2018
5:30 PM EN VIVO 


presenta
EN VIVO por
www.codigoradio.cultura.df.gob.mx

nos acompaña la poeta 

Mariana Bernárdez



presentando su más reciente libro: ALIENTO


Además de nuestras secciones:

Cada quien su boca
Notas Imprescindibles
Escritorpedia

Conduce: Andrés Castuera-MIcher
Palabras Urgentes


Las escritoras y escritores tienen la palabra.

http://www.codigoradio.cultura.df.gob.mx/index.php/palabras-urgentes

lunes, 5 de febrero de 2018

Oscar Molina presenta en "Cada quien su boca" de Palabras Urgentes. (5 Feb 2018)



OSCAR MOLINA


DE ESA CLASE

Soy de esa clase de hombres
que tristemente
no pueden estar sin una mujer.
Soy de esa clase que se esconden de dios
debajo del cielo, cual alfombra de aves
que conservan las querencias y la muerte
en el mismo tajo de la sed.

Soy de esa clase de hombres
que arrancan el pésame al amor
y  las limosnas a los santos.
Soy de esa clase
que lame el corazón, los poros,
la borrachera.

Soy de esos que sorben  la leche de tus hojas
y tragan el higo sin compasión
y nunca, nunca me he sentado a platicar
con los santos de otros
en un  baldío donde se abandona
el espanto y los besos.


Soy de esa clase de hombres
que lamía poesía
y quitaba el polvo al azul
cuando la ciudad
fue el tejado del desierto;
acueducto del blues.


Soy de esos lobos
heridos de las axilas,
porque por ahí debe de entrar la muerte
friolenta y con hambre,
la amante póstuma, húmeda.

Soy de esa clase de hombres
que conocen las costras de las iglesias,
a las mujeres que naufragan
con las estrellas  y las pantaletas
en las azoteas del destierro.
Soy de esa clase de lamentos
que creció con la bruma
y las ojeras de Real de catorce.
                      

Dicen que el blues de los ojos
Rasguña el rostros de dios,
Que la muerte de este bar nos ha sembrado
Y que la calle ignora
A quien no sabe besar las espinas afiladas de una mujer,
Que ignora a quien marca los postes con nidos
Y a quien mira el miedo a través de las ceritas.
Dicen que el blues de los ojos
Endulza el vino de la muerte
Que da solo un sorbo de leche
A quien ha sido un mal amante,
Por eso abrazare tu hueso,
Las fisuras que han dejado los rezos en el cielo
Tu carne toda, tu hambre toda.
Tu boca que tiene la edad de dios
Y que guarda cantos de paloma
Rasguños del cielo, lluvias de ciudad ajenas y los recuerdos
De quienes han sido velados en ella.
En tus besos,
Están las cenizas de los cigarros,
La quietud de los muertos,
Los días pegados a la pared
Y la cárcel de las aves en el patio.
Dicen que el blues de los ojos
Saca ojeras a los amantes
Que rasguña el rostros de dios
La espalda de dios
Tus muslos olfateados

Dicen…
Dicen que la muerte de este bar nos ha ignorado.


NO SOY TU VIDA

Una mujer nunca se casa con quien ama,
Nunca se abraza de él antes de la muerte,
 Y aunque yo  podría llenar el cielo de palomas y luciérnagas ciegas
Y aunque encienda soles cada mañana sobre las olas,
y la ventisca del mar al mismo tiempo.
Y aunque podría colgar nubes en los ojos de Dios, estrellas de mar en mi pared
Ella podrá decir te amo a cualquier errante, a cualquier otro que no soy yo,
recostar su cabeza en un pecho que guarda un latido tranquilo
Y que le advertirá cada noche  la hora de irse a la cama.

Una mujer nuca se casa con el hombre que ama.
Y aunque le guarde el frío de la muerte bajo mi brazo
Su  abismo en mi boca, su sexo abierto bajo mi cielo,
Las raíces de mis venas a la sombra que me daba cualquier rincón de su beso
Ella podrá decir: cógeme, hazme el amor
Quítame este collar de piedad, quítame…
                                                                                Quítame…
                                                                                                         Quítame

No soy tu vida, no soy tu hombre.



ME PIDIÓ NO BUSCARLA NI SIQUIERA ENTRE LOS MUERTOS
Para Karla

Ahora qué hago con las flores que pensaba llevarle cuando muriera,
Con la virtud de los terrones que arropan a los muertos
cuando los enterradores les llenan de dalias y olvido los bolsillos

Qué  hago con las fotos que había escogido para narrar en sepia
con el tiempo,
con los botes de lata que pintaría de su color favorito, el azul,
para llenarlos de agua
y que siempre estuviera fresca en la muerte,

Dónde arrincono las votivas, los cerillos
que encendería cada mes,  justo en el día que murió.
Qué hago con el pedazo de tierra
en el que  ella  me iba a platicar de la lluvia,
de las flores que le habían crecido entre las costillas.
Qué hago con las calaveras de alfeñique cuarteadas de los parpados
y con su nombre en la frente,
con los cirios que iluminarían sus pies y sus hombros
para que todos vieran que murió con un nido en el corazón.
Y ahora dónde dejo el beso que pensaba darle
antes de que la separaran de su casa,
con el viento vago que disminuirá la pena
y una bendición que sacudiría el oleaje de una espiga.
Y ahora qué hago, si me pidió el olvido
y todas las nubes huelen a ella.

COMO NOSOTROS

El frío era tan cruel
Que los perros podían oler el otoño entre la tierra desde las azoteas
Y guardar silencio como nosotros.
Ellos podían sentir el soplido del viento en los ojos
Y mirar como caían los pétalos de las cruces
Como nosotros.

Sé que si yo hubiera encendido un cigarro
Se hubiera humedecido la ceniza
Y seguiría consumiéndose el papel.
Porque el frío era tan cruel como para morir desnuda,
El polvo de los terrones se desprendía de sus cejas
Las plegarias de todas las noches ausentes,
Las gotas de agua de tres lluvias atrás
Escurrían por su rostro, también la muerte.
El frío  era tan cruel para sacarla de la tierra,
Para sacudirle el polvo del cabello.
Los perros sabían lo mismo que nosotros,
La basura  empujada por la soledad,
Y un papel se quedó pegado contra su costilla.
No sé si dios miró esa noche
Pero imagino que está acostumbrado al silbido del viento
A sentir la brizna que dejan las mujeres cuando son asesinadas,
Y sueltan flores que van hacía el cielo,
A los ladridos de los perros
Que esa noche
Guardaron silencio como nosotros.
DESAPARECIDOS

Tendríamos que ponernos sus zapatos azules
andar el camino de diario, mirar el lugar vacío en la mesa,
aspirar el polvo de los floreros
y sentir su pasado entre los ojos.
Mirar la silueta de la humedad en los techos
levantar la cabeza buscando una nube en las marquesinas
mirar las cuarteaduras y las grietas de las alas
atrapadas en la raíz que levanta el asfalto.
Dejar flores en todas las tumbas
en las que no tengan nombre, en las vacías, sin manto de una virgen,
levantar las llantas reventadas
y dejar un vaso de agua a la orilla de la carretera.
Colgar una foto de sus hijos, de su madre
en el cuello del cristo en la sala
que Dios también sienta la ausencia en las heridas.
Tendríamos que dormir a la orilla del mar y soñar con ellos
que las olas toquen el cartón que se siente en la piel
y saber que ahí vienen
que en algún lugar deben de estar,
con los bolsillos rotos, cosiendo sus camisas,
con los cordones gastados de los zapatos,
con pasto seco entre la suelas,
buscando un lugar por el que no hayan pasado,
un cielo que les recuerde a su casa.
En algún lugar deben de estar
y contienen el nombre en la cicatriz de los labios
atisbando tímidamente el alma por las cortinas.
En tiempos de lluvia y escarabajos
tantean las cuentas de un rosario
y escuchan el arrullo de una noche breve que astilla las uñas.
En algún lugar deben de estar que no los vemos
con los pantalones manchados de cera,
mientras caminan la última sonrisa que les brotó la luna.


® Oscar Molina