lunes, 13 de junio de 2016

Edgar Elías presenta en "Cada Quien su Boca" de Palabras Urgentes (13 de Junio 2016)


EDGAR ELÍAS

Jarrones

En tu clavícula sembré los dados de la muerte.
Y mi semen regado en la tráquea virgen del silencio.
Donde agonizan los mares con mi llanto.
Y todos los himnos suelen meterse como candiru en mis genitales.
Y el gemido de la rosa
Pariendo truenos en los zancos del juicio.

En tu clavícula caballos de mar de dos cabezas
me escoltan hacia tu pecho.
Como varano en tu pezón asechando el polvo en tus ojos

Y una manada de cisnes luchando en el pantano
de mi lengua donde la Pangea sucede a cada segundo.

Bajo de ella una bahía de muertos se asoma tímida
al asecho del purgatorio
al rose de seducirte en la discordia del parpadeo mutilado.

Júpiter nunca estuvo en tu seno
Si no en tu vientre;
Ombligo de mis muertes.


Soy un cráter debajo la uña de los gigantes
Una púa clavada en una memoria enroscada.
Soy el Egipto en tu torso donde la muchedumbre se ausenta
para hacer un grito de guerra a tu caparazón de cíclopes.
Soy la hoja desmembrada; la piel muerta de tu labio.
Soy todos los himnos en tus sombras..
Soy un recuerdo calcado de los ojos de la muerte.
Soy todo en marabunta y nada en la niebla.
soy la cicatriz del péndulo.
Soy un camaleón de sombras.
Soy el vértice del agujero 
Soy la mantis de tu negrura.
Soy el garabato del morbo en la mesura de tus parpados.
Soy el trapecio mutilado de la luna. Un fósforo jurásico. 
Una melodía perdida en la cabeza del canario.
Soy el anticristo de los pájaros.
Soy el faraón que exhorta a tus palomas reunirse en mi tumba.
Soy un susurro en la guarida del cáncer.
Soy la terquedad del tímpano 
que sangra el ábaco del trueno. 
Soy esa manecilla esparcida en la tumba.
Soy la cloaca que te susurra pájaros y caracoles en tu neblina.
Soy el vórtice del abismo una niebla de péndulos.
Soy ese oleo impresionista vagando en los ojos del equilátero.

Soy el insulto de la anguila.





Te espero en la coyuntura del polvo
Satán; yunque de mil sombras
Te he visto y le temes a mis ojos
Porque no sabes lo que es la nobleza.
Te espero en la séptima taquicardia de mis parpados.
A ver si con tantos mares cremados puedes
Sostenerle la mirada a mis pisadas de formol.
No le temas a mi sombra infestada de ángeles
Tu que imitaste la forma de escupir y hacer los ríos
Al que reina en los cielos.
Tus manos quieren  sostener los himnos de mi lengua.
No me intimidas, te busco porque tienes
En tus 9 cráneos a un humano de sismos.
Mi lágrima taciturna de barcos y tiburones
Me respaldan en mi primogénito sueño.
Te reto a escuchar un solo llanto de una estalactita.
Te reto a escuchar un solo llanto de una estalactita.
A endurecer la erosión del pájaro y levantar los murmullos
De un pueblo en huesos y que luchan contra mis voces Armagedón
No te creas tan poderoso
Porque arriba de ti están 144.000 voces
con truenos dispuestos a clavarlos a tus ojos.
Yo me río de ti satán;
Por qué no sabes que mi lengua es más astuta que tus
Mentiras solo sabes partir y fugarte nunca
Te has quedado a mirar un huracán en los ojos del manso.
Yo me rio de ti porque sabes
Que saliendo de tu guarida el sol
Puede perforarte y dejarte sin alas nuevamente.




 “Aquí el tiempo  fue un hoyo negro que perforo la vejez  deteniendo el péndulo de mis ojos”.
A mi Padre Luis Elias Díaz





El RELOJERO

Observas  la muerte de un mundo con una lente;
Y tu cabeza revolucionando las desgastantes ilusiones ópticas de los cristales. Un preludio analógico desmenuzando las ruedas. Las cuerdas, las manecillas apuntan las 5:00
El cucú de tu corazón entre sale marcando el deterioro del tiempo
Un preámbulo de silencio
Diagnosticando las bobinas del recuerdo.

Reconstruyes heridas de los relojes que marcaron soledades
mas no el tiempo. Puedes regresar las manecillas, brillar-las
Pero el tiempo es relativo.
Abres al cadáver
Recopilando las maquinas heridas
Cambiándolas por deseos.
 
El aroma a tabaco, bencina y a viejo
La radio del fonógrafo parte de tu trabajo
Escurren los minutos muertos.
Eres el recuerdo del México antiguo.

En calles del centro en palma o en madero
Vieja sabiduría entre cuerdas, Jugabas entre cadenas
Entre pivotes y pernos.
Un gran enigma del tiempo
Aquel misticismo perdió fuego tu solo los arreglas a cambio de pesos
La niñez de tus dedos pulía ya los  huesos de un cartier.

Dejaste  el universo  que rebota la inocencia por masticar  la noche  de una miyota
Todos te conocen por tu sabia manipulación de aquellos cadáveres
Grandes sabios, científicos, inventores, intentaron definirlo, pero solo
Lograron medir el tiempo; Egipcios. Chinos, Asirios, Mayas y los mismos griegos
Por mencionar unos
Galileo, Davincí huygens, hooke.

Construyendo el primero hace 3000  a,c, aquel reloj solar.
El caos de la edad media en el siglo VIII .
Los virreyes solo podían alcanzar aquellas clepsidras mientras
Suiza era la catedral del reloj.

Tan Inalcanzables por las ciudadelas;
Pero los tiempos han revolucionado.
El mercado ha sido devastado
Por la entrada del mercado chino.
Grandes compañías has visto derrumbar.

Pelletier,
Cartier,
Todos esos muertos
Aquellos Relojes de Pared, de bolsillo
Swatch, citizen, rolex, etc.
Cual sea has hecho del cadáver que

Vuelva a caminar.


®Edgar Elías. 

miércoles, 8 de junio de 2016

Lunes 13 de Junio 2016 en Palabras Urgentes: Edgar Elías.

presenta 

Lunes 13 de Junio 

en vivo a las 17:30 horas por


Estará con nosotros el poeta

Edgar Elías



"Júpiter nunca estuvo en tu seno 
Si no en tu vientre;
Ombligo de mis muertes." 
Además de nuestras secciones:

Cada quien su boca
Notas Imprescindibles
Escritorpedia

Conduce: Andrés Castuera-MIcher
Palabras Urgentes
Las escritoras y escritores tienen la palabra.

lunes, 6 de junio de 2016

Jerry Escalante presenta en "Cada quien su boca" de Palabras Urgentes (6 de Junio 2016)




JERRY ESCALANTE



“No dedicaré mis poemas,
así como la noche no dedica sus tormentas”.
–Lorenzo Peirano


Nota verana

El muelle exhala una densa neblina
que sujeta los puentes
octubre pasa de largo
desde la ventana
y me olvida

No sé si regreso del verano
o llevo en espera los días laminados del invierno
me he marchado             les dije,
pero aguardaba frente a la mañana
el abandono del día




II

Con el relieve ciego  de su cauce
mi sangre se dirige a todas partes
Usa las letras que derrama
            -también las letras son río, diría alguien-
Se desnombra en una resaca estática
se desgarra en los peñascos futuristas
donde no querremos amar

En algún lugar
la sangre nunca cambia de nombre
filtrándose por el código de barras de las alcantarillas
pretendiendo salir de ti:
nuestra Luvina y sus callejones estrechos
que son una metáfora del destino

graniceros brujos chamanes
rabinos abriéndose la frente contra el muro
piden una noble nube del temporal
ante la sequía que anida en nuestros patios,
pero una lluvia de fuego y ceniza
aguarda fiel sobre la tierra prometida




III
el vaso con vino
ya ha fermentado                                    /piensas/
es de hace unos dos días
ya es viejo
como polvo de relojes
/murmuras desde tu puerto de hastío /
flexionas la cabeza hacia atrás
una cucharada o un sorbo –es lo mismo en el centro de la neblina–
buscas un rostro a través de la nube tóxica de tus pensamientos
tomas el vaso y das un largo trago
: el muelle
: un árbol con una jarcha de hongos en el prado
la tarde ha muerto en el incendio,
pero encuentras un recuerdo







III
los poetas esculpen
labran
pintan componen
desfiguran deliberadamente
notas con ruta a Wagner en tiempos de guerra
entonan gestas
escriben novelas prosaicas
 lo que sea, tan sólo para escapar del infierno,
pero yo pienso que el poema es como caminar sobre los delicados mapas
del sueño
y querer despertar a fin de seguir corriendo
sobre la proyección corrugada de un reino en ruinas
acercarnos entonces a la puerta que el señor Sandburg intenta derribar
la cual deja ver otra en espera al extremo del oratorio
y al pasarla seguramente nos señale una ventana para que saltemos al prado
donde creemos ser conducidos a la salida final

Pero las burlas en el escenario
indican el cadalso
el jardín del borde




Vuelo a ras
de espejo


(1)

 El conejo traga,  
por equivocación,
en el desierto marino de los sueños,                      
Milepora alcicornis,
–o el coral de fuego–

y da un salto frenético a la superficie,
derruida ya.

Ahora busca,
con sus ojos de semilla-luna 
y fuego,
un poco de viento,
un lago de alfalfa,
una trampa de hielo,

un lienzo dónde desordenar las estrellas
de los cuentos,

una coneja



II
Colosalmente irracional
briofito
monstruoso
ácido
áspero
y gigantemente
burdo y hediondo

ella huye de mí  oculta en la luz
rompiendo en silencio el espejobosquepáginadeteatro
de la luna

en tanto
dormito en la caverna
aguardando la visita de la noche para recomenzar mi asedio
a la mujer de alado

soy su trol




un origen menos
es probable que haya sido yo el último en ver con vida a mi padre
tendido sobre sábanas que ya no daban flores
conectado a un estanque de vidrio con un cultivo de algas
o composta de laguna
la cirugía, una pequeña reja de varillas sobre el abdomen
un accidente en el pasado le dejó de recuerdo
una aneurisma en el meridiano del estómago
había perdido demasiada arena
dijeron los doctores
Las palabras de Carlos eran  tan secas como la manzana de azufre que iluminaba la habitación
una enfermera autorizó acercar una esponja con vinagre
a una boca que clamaba algo de dios,
aunque, en honor a la justicia cristiana, sólo ofrecí una gasa de agua con mi mano a quien me había
traicionado por una moneda de plata
Catorce años sin oírle decir una sola frase
una sola llamada             -vaya ni una foto-
pero dejó una nota de ira en el camino
y una postal puntualmente dedicada
por la muerte
El brillo de sus ojos perdía la ruta
la larva del mediodía  bajaba por los muros
las grapas metálicas sobre la piel dejaban entrever
desde sus cavidades
una negrura perfecta


Cantar de gesta

a)
A Leo Cruz

La noche como una gran nave varada
proyecta su sombra al otro lado de la línea del tiempo
habitando el arrecife.

Asalto la arena y derribo la puerta
por la que conviven atrapadas
en tropel
nociones modernas y teorías del arte
la vida y la sangre de la comprensión
el canto y los sueños




b)


Tras el clamor del olifante,
fiel como la batalla que aguarda sobre la ruda playa,
el portillo ha dado entrada al valor y al miedo
a los gritos...

Los goznes desatan sus gusanos,
la dirección hidráulica de la historia se retuerce

Los sabios esperan

Al otro lado del monte

Los demonios





Desde la orilla
“…solo falta que tú seas Eco, Helena, Julieta, Isolda, la Maga, la niña metafísica de los chocolates.” –J. Aguilera López

Me encuentro en el corazón del Ser
Parto desde el pulso de un dios
que sacrifica su silencio
por el amor de hierba de su diosa.

Entonces emigro
Me detengo en el poniente del Principio donde observo
a Sofía
                  su cabello mojado
                  se extiende
                  como el liquen de Ovidio
                  en el estanque de su sueño
y su sueño inaugura ciudades interminables
Despierta
         : la visita del día posee el piano….





 ©Gerardo Escalante.