lunes, 21 de abril de 2014

Daniela Dávila presenta en "Cada quien su boca" de Palabras Urgentes (21 Abril 2014)


 DANIELA DÁVILA

Aquí el link del programa completo:

http://www.codigoradio.cultura.df.gob.mx/index.php/palabras-urgentes/16289-daniela-davila

Veintitrés

(Poema de cumpleaños)


Combato los estragos de mi juventud,
malabareando con parábolas y guerras
que caen en aluviones desde el cielo
de la contradicción veinteañera.
Exploto en una nebulosa de pandorgas,
mientras filamentos de ímpetu bestial
me ensogan las vísceras, y la incertidumbre
desborda mi ultra flexible lengua.
Y vuelo, como lo han prometido estos años,
sin consideración por ninguna aguja magnética:
no hay imán que atrape carne nueva.
Soy una urdimbre de fibras necias,
irrefrenables, libres,
tejidas con un minucioso idealismo,
                                   no consumible.

Vuelo, con la curiosidad de los cometas
que conjuran en sus delgadas velas
su infinitesimal presencia.
Voy de a poco en ascenso, mientras
el papel crepitante toma del viento
partículas que lo han de construir
y deconstruir al filo de la convicción.
Férrea esperanza de que
la osadía no me cobre peaje
                             antes de tiempo.
¡Qué no claudique la memoria!
¡Qué no sean los veintes los años flacos!
¡Qué la edad no lacere mi nombre:
                                Daniela, Daniela, Daniela!

Cruzo la atmósfera, impeliendo las alas
que mudan de piel en la feroz metamorfosis
                                                 [del papalote: 
pasar del argumento al discurso en
el silencio de la más diáfana esfera;
envolver con celo el núcleo,
probar la fuerza de la osamenta,
preparar cada vértice para el devenir
que separará el céfiro del torbellino
y cortará de raíz el hilo que conecta a la Tierra.

Vuelo, con la curiosidad de los cometas
que se miden sólo en veintenas,
sólo en fe inquebrantable
y palabras que se renuevan:

Vuelo,
como lo han prometido estos años:
sin imán que atrape mi carne nueva.







Palabra




No sé los contornos de tu cara,
ni los pozos teñidos de tus cuencas;
para reconocerte,
sólo basta el rumor del sonido
                                 [que te llama.
El breve repicar
de cada una de tus sílabas,
basta,
para que mis entrañas renazcan
en tu nombre:
                                          Paula.
No tienes carne todavía,
No sé si mis miembros
                           [han de ser tu casa.
No sé la textura de tus cabellos
ni conozco la mitad de tu semilla.
Pero preciso tu invisibilidad corpórea
para saberte de mí, extensión viva.
No sé los trazos de tu frente,
ni tu parecido a mis rasgos virginales,
para tenerte,
                                           Paula,
sólo basta el rigor de la palabra;
el hialino sustituto de tu risa.
De tu llanto,
de la vena que me ata a tu propósito
de tu vaho inmaculado
                     [prendido de mi aureola;
de tu centro de minúsculos latidos;
de tu cabeza con olor recién nacido.

No sé los contornos de tu cara,
no tienes carne todavía,
pero preciso esa invisibilidad corpórea.
para henchirme el alma;
para saber tu presencia
              sólo basta pronunciarte:
                                               Paula.
  


 Silencio


¿y qué es lo que vas a hacer?

voy a ocultarme en el lenguaje

Alejandra Pizarnik

Reposa la culpa entre la lengua:
llamas de índigo inmolando
páginas níveas de cualquier libro.
La mayor ofrenda del poeta
es amordazar las fauces del
papel que aún no ha nacido.
¿Cuál es entonces el oficio?
Intentar forzar los candados de la materia,
en busca del profundo quebranto.
Abrir con el fuego de la boca
las cicatrices lacradas en los oídos,
en las manos, en la cintura; en cada
fragmento golpeado por el implacable látigo
                          {de lo vivido.
Y no conseguir nada.
Ni una palabra con imágenes certeras.
Ni tinta desangrando en las falanges.
Ni noches  insomnes de letras.
Nada.

La mayor virtud del poeta, es hacer de la
                         {nada su abrigo.
Existir, sobre todo en la cotidianidad;
en el sol pálido que no sabe su nombre,
en el límpido torrente desconocido;
en esos ojos francos que nunca lo han leído.

¿Cuál es entonces el oficio?
Existir, sobre todo en el silencio.
En el sosiego de la sangre y
en el tórrido sigilo.
Ofrendar su virtud:
y ser poeta, ser poeta…también,
donde no hay camino.

Existir, sobre todo en la cotidianidad;

en el sol pálido que no lo reconoce

en el paisaje devastador del frío;

en los labios etéreos que nunca sabrán decirlo.


  




Profecía de Andrómeda


Noche, noche,

ahora eres el cementerio

para una estrella convertida en espantoso naufragio
Nelly Sachs.
Los caballos minerales
han de surcar tu cuerpo;
Irán a galope largo,
moviéndose por tus costados y tu espalda:
torso recubierto de piel inerme y llana.

También, dejarán caer sus cascos,
lacerando con su sal, cada fibra de tus muslos.
(tus suaves muslos de leche
                                  y marcas escarlata)

Sobre tus pies, irá otra jauría
cabalgando velozmente
hasta encontrar a sus iguales:
salvajes bestias perisodáctilas
de calaíta y agua salada.

El miedo te devorará.
Andrómeda, 
y estarás a merced de las olas anochecidas
y crepusculares,
que, como caballos enfurecidos,
romperán contra tu figura constelada.

Pero, algo hay en ti de galaxia,
por eso el cielo ha de salvarte
y ha de hacer que el viento alado venga,
y con lazos ofidios dome a cada
équido de espuma negra que osó tocarte:

Andrómeda, encadenada:

el viento ha de liberarte.
Entonces, formará con tu torso,
tus muslos y tus pies,
eslabones cuadrípedos de
polvo cósmico que galoparán
convertidos en luz, sobre el último
peldaño de la bóveda celeste




Tres poemas de despedida



I

¿Qué soy, sino el golpe de tus manos?
La conversión absoluta del tiempo
en cadenas multiplicadas,
raíces;
miembros perdidos en la suerte de las arenas movedizas.
¿Qué soy, sino silencio?
La decepción del vuelo ahogado:
naufrago carcomido por la sal
                                                del cuerpo.
¿Qué soy ,entonces, (dime)
              sino el pedazo de carne para alimentarte,
                                                                           verdugo,
                                                                                    amante,
                                                                                            cancerbero?


II


Cerrar los ojos significa desollarte.
Resucitar espíritus de entre tu piel
y entregar las sobras al desierto.
Por eso,
                 antes de hacerte morir entre mis párpados:

Permanecer despierta,
contemplar la falta de agua.
Enterrar el deseo en las cuencas,
y nutrir la sed
                    con polvo seco de lágrimas.



III

Ha quedado vacía nuestra casa;
un muro espeso divide la tibieza del contacto.
El suelo ya no alcanza;
la noche es sólo un rumor,
espectro de paredes pálidas.

Nunca fue más ajena la estructura,
Nunca, más necesaria ésta mudanza.






Plegaria




Qué la Tierra sosiegue su paso
para que las vueltas solares
sean cada vez menos cortas;
y haya un tiempo que pase inagotable
sin cobrar cicatrices, ni horas.
Qué nos devuelva todos los días
de luz ingrávida distante
y todas las noches perdidas
en otros cosmos de sangre.
Qué la Tierra apacigüe su traslación
hasta dejarnos con años ralentí,
de perdones y cuentas nuevas.
¡Qué la Tierra se pare,
y ensoberbezca tu presencia!
Así, hasta que recuperé la estructura la palabra
y se inquieran voluntades inexorables.
Hasta que se acrisolen las culpas
y se descifren todas las coordenadas.
Qué se detenga la Tierra a saldar
                                     a cuentagotas:
lo no visto,
lo no he estado
lo que es tuyo,
y no mío.
Y nos devuelva todos los días
de ventanas a nuevos mares;
todas las noches quebrantadas
de semillas sin fecundar.
¡Más le vale a la Tierra pararse,
para que mi brújula se imante de ti
y llevé el norte a tus entrañas,
a lo inasible,
a lo perfecto,
al tiempo inagotable donde
tan sólo flota la autarquía de los cuerpos!
Qué la Tierra apacigüe su traslación
y sea testigo del líquido anhelo
de saldar a cuentagotas:
lo ya visto,
lo ya hecho,
lo ya nuestro.

Qué las vueltas solares
sean cada vez menos cortas, por favor,
que lo sean.



® Daniela Dávila Camacho.







lunes, 14 de abril de 2014

Lunes 21 de Abril en Palabras Urgentes: Daniela Dávila

presenta
este Lunes 21 de Abril
en vivo a las 17:30 horas por


desde Toluca nos visita la poeta

Daniela Dávila


Reposa la culpa 
entre la lengua: 
llamas de índigo 
inmolando páginas níveas de cualquier libro…



Además de nuestras secciones:

Cada quien su Boca
Notas Imprescindibles
y la Escritorpedia

Palabras Urgentes
Las escritoras y escritores tienen la palabra.

Una producción de Código CDMX
conduce Andrés Castuera-Micher


Aldo Ávila presenta en "Cada quien su boca" de Palabras Urgentes (14 Abril 2014)


Aldo Ávila




PROFUNDO SUEÑO

 En esta hora en que contemplo al cielo
tan azul como al mar al que tiñe
y en el canto de ballenas  escucho como asfixia
el ultimo sonido en un hondo reposo.
De ese mar de embrollo cae el enredo
del pescador de sueños
y mi cuerpo se entrega en las redes
de un verde pasto;
y soy sedado en el tejido en fina seda
que no se hilaría ni por el punteo de una viuda negra:
redes, redes y redes que entrelazan mi vela,
mi vela de una noche que impulsa
al impulso de adormecidos bostezos.
Y al mismo asiendo en navíos
que se pierden sobre espesa niebla:
nubes, nubladas nubes como hambrientos fantasmas
que se alimentan de dilatadas luces.
Soy una presa en el incierto destierro,
y si miro de vuelta a mi terrenal cielo
sé que escapar y volar seria caer en naufragio
de un mar en cielo, de un cielo en mar;
donde aves que nadan, donde peces que vuelan;
como sé si me asfixio , como sé si me ahogo;
en que agua me seco, en que viento me mojo;
en confusa somnolencia prefiero cerrar los ojos
y despertar de nuevo.
Mi navegante petición de pisar un firme cielo
 donde aterrizar mis sueños.
  
SON DE CAPULLOS TUS OJOS

Son de capullos tus ojos,
y en la metamorfosis después del sueño
se abren y vuelan en forma de mariposa blanca.
Ah! es tú mirada un vuelo libre
que extiende sus alas cual pupila dilatada
y al calor de la luz se alienta en su pulsación.

Es tu ascenso el ansia de tus parpados
que al inocuo pestañeo surcan el infecto aire.
Ah! eres a la vista el deseo por contemplar,
pero a veces tú llevas el polen al viento
y en oro de anhelos llega a mi respiración;
que se  guarda en cofres que entierro
en mi alergia mas desolada.

De mis lagrimales se llenan las copas de brindis
y fue mi tristeza, entonces, una oculta felicidad
añejando  el alcohol que embriago las heridas.
Pero otras veces de la miel del sudor te alimentas,
de mis manos que suaves pretenden alcanzar tu hambre.

Es su caricia un alimento que se consume
y llena del calor del deseo deseas escapar
y reposar a la sombra en que tu das sombra.
Es tu blanco matiz la vida en contraste
para diferenciar ante mi vista la luz en cada día.
  

SERPIENTE EMPLUMADA

He subido de nuevo a mi pirámide,
aquella que quema mis pies como el sol
tan solo para resplandecer y encontrarte
en el más alto calor del vértigo.
Vahídos de quemar parados sus plantas como inciensos
gritan mis ancestros tu conquista
y me siento imperante como el imperio de un emperador
sobre la más baja llama de la pasión sombría.
Observo  el descenso lleno de escamas escalonadas
y de ellas plumas de águila que brotan para volar su ascenso,
aquel en que se eleva cayendo mi pulso
en la mordedura de una serpiente emplumada;
despegando desde aquí prefiero arrancar mi alado corazón
para enseñarte como late el ultimo orgullo
puro de hombre terrenal
en sacrificio al sentimiento de su caída.
En mis venas siempre hubo una lanza viajera
con el filo del colmillo de una serpiente
y en su punta un pulsante veneno;
mi sangre fue el un escudo de águila en cada célula
y dejo plumas en tintero rojo
listas para escribir la descendencia de sus acciones
y  volar con mis pies en la tierra
tal como la serpiente emplumada.
Es el espíritu que me aterriza a lo esencial
cuando mi cuerpo ha tocado lo material;
es así como se hacen los dioses
tomando en los hombres su lado divino
para sentir la guerra interna
y la proeza de ganar su humildad
deslizando en un  vuelo sus aires,
tal como la serpiente emplumada.

NOCTURNO FINAL

Muere en mí la vida que nunca vivió,
el latido de tu amor,
la sonrisa del pulso en tu boca.
Conjugue el lenguaje de tu cuerpo en futuro
junto a mi alma presente siempre de acciones
y di la vida al verbo vivo sin tiempo.

Como flecha lanzada se elevo mi  espíritu
 al infinito de un destino.
Perfore las nubes forjadas del crepúsculo,
se hirió el corazón latente del horizonte
desangrando hasta el último rayo de luz
en el vacio obscuro de un nocturno final.
Ahora hay quejido de ecos solamente
la voz del fantasma de un futuro
el ánimo de una animada anima.

Si fue mi vida en ti la muerte de un destino
y del amor para siempre,
el saber que todo destino tiene un final,
el ignorar que todo final tiene un destino,
es aprender a morir junto a aquello que nunca existió
la mirada de una luz interminable.



CONFUSION

Siento  el látigo del desprecio en tus manos
de caricias tibias que azotan el clima en mi espalda.
Hiere el viento del desaire en ráfagas
Y todo azota como un huracán de condenas.

Parezco sangrar como el alba que despunta
a la herida que cerraron lo puntos cardinales
y todo se pierde en dolor de confusión.
Zigzagueando cierro las grietas en cruces,
desde el lado de la vida a la muerte
cruzando la marca por la que cruza el olvido.

La senda en que mis dedos rozan
el tropiezo de la comprensión,
de rugosa carne erizando al nervio
que estremece el centro de mi corazón.


® Aldo Ávila

miércoles, 9 de abril de 2014

Lunes 14 de Abril en Palabras Urgentes: Aldo Ávila

presenta este 
Lunes 14 de Abril  de 2014
en vivo a las 17:30 horas por

Al poeta:
Aldo Ávila





Siento  el látigo del desprecio en tus manos de
caricias tibias que azotan el clima en mi espalda.
Hiere el viento del desaire en ráfagas
Y todo azota como un huracán de condenas.



Además de nuestras secciones:

Cada quien su boca
Notas Imprescindibles  
Escritorpedia

Palabras Urgentes es una producción de Código CDMX
Conduce Andrés Castuera-Micher