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lunes, 25 de noviembre de 2013

Arturo Vázquez García presenta en "Cada quien su boca" de Palabras Urgentes (25 nov 2013)


ARTURO VÁZQUEZ GARCÍA


así pues
desde este misterioso confín de la existencia
los otros me ampararon como árboles
con nidos o sin nidos
poco importa
no me dieron envidia sino frutos

Mario Benedetti


cuando su padre murió…junto a su tumba se plantó una semilla, que de esta semilla brotó un árbol en cuyo interior él vivió, dio sus frutos, que posteriormente comieron los gorriones y así pudo volar con ellos…
The Fountain

00

hay árboles
lumbre de ramas
raíces de agua

la raíz es el corazón de un árbol

pero

si el corazón
un árbol

pero

si la lumbre
en el agua


y si del agua y la lumbre
nace
y
renace



y si
al mismo tiempo

el corazón

venas al viento
penas al agua




01

si de árboles hablamos
miro nubes de marzo a nueve pies sobre el suelo

sí, de árboles hablamos
y veo campos de cerezos en las avenidas

si de corazones hablamos
reconozco tus ramas detrás de los rascacielos

si de corazón, hablamos
pienso el ocaso resplandor de tu piel cometa



02

descanso músculos en la tierra
en esta sombra mi casa
llamo hogar  a estas raíces árbol

por las hojas se me escurre
            el viento               respiro
            aspiro                        polvo
                                    mis ancestros

no sé             en invierno             tal vez
me azote otra vez                el sueño
o             el agua                         dientes de hielo
            mastique corazón
            mis abrazos rama
            cuerpo tronco
            piel araña





soy mi casa soy tu casa
hogar de las aves ruido
soy mi sombra soy tu sombra
nube  parasol de tu cuerpo descalzo
soy savia agua cascaron
alimento de mil hormigas





03


como los árboles me siento junto a ti me siento junto a ti como copas cabellos redes en el mismo aire  y nos reconocemos como ramas que se abrazan me siento junto a ti


como los árboles bajo sabanas de concreto nos encontramos nos encontramos como pies y manos en el agua  y nos conocemos como raíces  profundas arterias bajo sábanas nos encontramos

04

y si fuésemos árboles

tú podrías ser ese árbol
            esas hojas            traslucidas
            ese sonar             en el viento

y si fuésemos árboles, te conocería desde  el color del sol y la fotosíntesis hasta  la fuerza viva y  la forma prudente de los minerales, y te reconocería por la sombra mediodía del desierto, si fuésemos árboles

tú serías árbol
            de fecundas             semillas
            de raíces              en el agua
de corazón profundo            mi alimento



tu serías  árbol
            ramas                        nebulares
            de nube                        hojas
            calzadas               por el aire
de cuerpo vertical,              mi sustento

yo podría ser otro árbol
un sauce centenario
el polvo y la ceniza
alimento del ocaso
resplandor de los hogares

y tú serías árbol

            esas hojas traslucidas
            ese sonar en el viento

05

la densidad
de lo que no existe
apenas tú
apenas yo

a penas el tiempo

apenas





algo que se va
quizás


nosotros desprendiéndonos de nosotros, gotas de arena en un remolino, tormenta del desierto

nosotros que nos vamos de nosotros, agua a través del  agua, el  río y la selva, la evaporación
de los trópicos

 y nosotros nos despedimos de nosotros y de nosotros queda poco menos que una hoja

flotando


06

sueño con la altura del oxígeno
            tu cuerpo aire
            tu piel cometa

sueño

            sueño con             las partículas del sol
            la geometría             de las nubes
            la fórmula             del vacío


sueño con mis hermanos ave
            tu azul profundo
            tus largas sombras



                                    yo no soy                       

            y no soy más que sombra de tarde
            oscura gota
            me contemplo             piedra hueca
            el nudo reflejo

sueño

            sueño con             la gravedad cero
            sonar el mar             cayendo
            cayendo                         mirar
                       
como mira el halcón
como mira la lluvia


07

estas hojas nuestras crecen, como aves
            que se van
                        un verano austral
estas hojas nuestras  que crecen
            como aves,  se van
                        el curso solar
                       
estas hojas nuestras
bruma perforada por rascacielos
            montaña que muerde atardeceres

esto nuestro que  se transforma
            en rojo y azul, en luces, en amaneceres
            vuelve
                                    vuelvo
                                                                        vuelves


08

  
hay algo interno, un relámpago de nervios
que nos acelera por encima del sonido
un pulso que nos conecta a lo más profundo de la tierra
una espiral que crece desde el centro mismo del sueño

09

lo que se ha ido
con las moléculas curvas
con las líneas infinitas
en los círculos concéntricos del tiempo

miro el sol construir espejismos
con la arena de nuestros cuerpos

aquí
poco a poco
algo vuelve

tus manos junto a mis manos
cóncavo recipiente
donde aguarda la lluvia
                       
para nosotros

10

si de árboles hablamos pienso en los centenarios sauces, en los campos de cerezos, en pequeñas fortalezas de hojas, en ramas nebulares


si el corazón del mundo es humano
si el corazón de un árbol es humano
si el corazón del mundo es un árbol
si el corazón del humano es un árbol


hay ramas que se reconocen más allá del tiempo, hay raíces que se encuentran en lo profundo del agua, hay corazones que son uno mismo en árboles distintos


®Arturo Vázquez García.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Lunes 11 de Noviembre en Palabras Urgentes: Manolo Mugica





                                               Presenta este Lunes 11 de Noviembre de 2013
en vivo a las 17:30 horas 
porCódigo DF
Al poeta:

Manolo Mugica





Resulta inverosímil elegir el futuro; 
tampoco la víctimapuede escogerse.
El crimen yace en las manos, 
sólo falta el instrumento, 
elobjeto que detone la catástrofe.




Ademas nuestras secciones:
Notas Imprescindibles,  Cada quien su boca y la Escritorpedia.
Una producción de Código DF.
Conduce Andrés Castuera-Micher

Manolo Mugica presenta en "Cada quien su boca" de Palabras Urgentes (11 de Noviembre 2013)


  
MANOLO MUGICA

NOCTÁMBULO NO BUCÓLICO


Mis pasos son tragos
enfriándose en cubos de luna,
sé que no me pertenece este texto
que escribo fuera de mí,
justo cuando un felino me araña la noche
y no percibo otra cosa que muerte;
muerte por no vigilar al ganado del 2 de octubre
que desde hace 40 años se mueve
—cantando con estupidez—
al matadero de la utopía;
muerte por no ordeñar mis neuronas y dejar que se me pudra el pensamiento,
por aferrarme a mi soledad citadina a pesar de mis sueños campiranos.

Voy caminando en espiral al fondo del abismo,
al cielo se le funden las luces,
Dios no tiene dinero para cambiarlas;
sigo mi decadencia a obscuras.

Una mujer solitaria me ofrenda su sexo,
lo acepto, lo escupo;
el profiláctico asfixia al peligro,
dolido de higiene la penetro, le ofrezco mi nostalgia,
la cual devora intentando no sentirse hueca,
y se me van las ganas de terminar el poema.



*

Entre tus piernas,
tu bendita escama,
es cama
de mis penas,
de mis venas;
ven, has el milagro
de llenar el lecho
con tu mar,
con tu amar,
vamos a encamarnos,
encamar nos hace bien,
es bueno para el corazón,
¡para el corazón!
(y todo el cuerpo).
La carne se erecta,
se recta a pesar de sus cuernos;
cuerpos con cuernos blandos
que embisten al placer
—que visten al placer—,
tejiendo a los amantes,
bordándoles los labios,
los genitales,
los párpados.
Par de dos,
dos pares
de manos emanando
para ser uno;
dos cuerpos heridos,
tendidos al deseo,
atendiendo sus meneos
para extraviarse en sí mismos;
construyendo laberintos de carne
y cercenando minotauros
mientras empalan
la cabeza del vacío
después de ser decapitado.



BLOQUE DOS: FORMAS POEMÁTICAS Y VERSO BLANCO


SONETO AMOROSO

Hay que ponerse a pensar lo que mata
la relación, la emoción, la pasión.
¿Se debe al capricho o a la razón?
Finalmente, ¿el amor de qué se trata?

Cuando se le tiene se le maltrata,
si se pierde comienza el desazón;
mas de nada sirve la precaución,
pues ninguna cosa el sentir acata.

Ya tiene el ser amado a alguien más
pero te sigue y lo sigues queriendo
y esto desemboca en mucho dolor.

Justo es pagar lo perdido; además,
quien bien ama con honor va muriendo.
Al amor sólo lo mata el amor.


LA PÉRDIDA DE LOS ELEMENTOS

Apenas con el canto de la noche en el tímpano,
guardo el aire que puedo porque se me va el viento;
se marcha con sigilo. Las hojas ni lo notan,
les preocupa aferrarse a la carne del árbol
y no perder altura. Yo no sé aterrizar
como lo hacen las hojas. Desde que te solté
me la vivo cayendo. No hay viento que aligere
mi descenso, tu nombre. Pronto voy a romperme
y el aliento que guardo, palabra reventada,
será la única muestra de que el aire existió.

Salen a chisguetazos los versos de esta estrofa;
quieren fluir naturales como cuando tú y yo
compartimos el cauce, la causa de nosotros.
Fueron tus veleidades, también mi lobregura,
quienes lo devoraron todo. Ya no hay más fuente.
Ni el agua ni la sangre refrescarán de nuevo
los craquelados huesos, su espíritu de tuétano.
Ya tampoco hay orgasmos pero tampoco más
llanto que nos disuelva para regenerarnos.
Caminemos, descalzos, por la cruel sequedumbre.

Y si piensas que tienes tierra firme debajo
de tus frágiles pasos, estás equivocada.
Igual que yo, has perdido el continente entero.
Ojalá te hagas sal y fenezcas de mar;
sin ser polvo que vuelva al polvo, a la ternura.
Este malestar tumba cualquier ferocidad
para arrastrar, impío, el placer a la tumba.
Quédate marcesible, infértil, agrietada;
sabia en trepidaciones y vestigios; en ruinas
de esa ciudad que tuvo nuestra raíz por nombre.

Ya todo se consume. Ya se van apagando
—igual que tus pezones— las flamas del amor.
No más lumbre en la boca, no más fuego en el tacto;
no hay dónde friccionar el fósforo del deseo.
El calor de este incendio quedará en las cenizas;
volarán por el viento mas no renacerán,
pues su naturaleza no será la del ave.
Ceniza: chispa de aire; triste mota de fuego.
Combusta la materia, ustoria es la memoria.
Ascuas es el pasado. Sólo se arde en presente.



BLOQUE TRES: PROSEMAS

*
Llueve. Miro por la ventana y me duelo de tormenta.
La gente sigue tan seca como acostumbra; camina como si todo pero nada.
Intento entender la postura porque me cuesta andar derecho; ¿qué apuesta es esa de la columna?
La terquedad de las vértebras me encoleriza, siempre sosteniéndome; no les importa que desee caer, arrastrarme.
La lluvia provoca que me retuerza pero mi columna ha de mantenerme erguido, hasta que encuentre una decadencia dalílica que me arroje a la ineluctable catástrofe sansónica.
Miro por la ventana. Estoy empapado. Vomito. Me retuerzo. Me incorporo.
Llueve. La gente camina como si nada pero todo.
Llueve amargamente, en mi hígado, el licor doloroso que bebí en la madrugada.

*
¿Qué tiene de malo asesinar ratas y cebollas? De cualquier forma nos desintegraremos, sea a dentelladas y capas, o no.
Con NO, nombré aquello que rebasa la rabia y el llanto; la basura y el sazón.
Resulta inverosímil elegir el futuro; tampoco la víctima puede escogerse.
El crimen yace en las manos, sólo falta el instrumento, el objeto que detone la catástrofe.
De cuando en cuando una caria aparece y creemos que nos cambiará el destino, así, sábadamente. Mas la yema no quema como la llama pero dura lo mismo.
El alma que permanece entre el cuerpo y el tacto se vuelve imposible, como el horizonte.
Solos otra vez, ya sin grito ni eco que nos expanda o prolongue; ya sin soliloquio que nos repique.
Vislumbrado el panorama de esta manera, de este acierto, deduzco que la única salida es la extinción. Sin embargo, me empeño en cerrar la puerta y preparar los víveres.
*
Por desencanto, he dejado de creer en la lucha.
Ya no combato; sólo bebo, camino, contemplo.
Me defiendo como hacen los mesías: Extendiendo los brazos.
Quizá el desencanto termine por transformarme en alguno de los varios redentores que la Historia ha vomitado apenas digeridos.

Mi espíritu no, pero tal vez mi carne logre salvarse; no de la hoguera o los gusanos sino del dolor que la hincha para luego implosionar, azuzar los órganos y provocar cruentas mareas internas.
Esto motiva, a veces, a pelear con la pura resistencia; con la fragilidad de los huesos; con las astillas de dientes y retinas.
Sí, a ratos la idea de padecer menos, parece suficiente para desear e intentar ser un buen hombre.


®Manolo Mujica