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lunes, 13 de agosto de 2018

Joana Medellín presenta en "Cada quien su boca" de Palabras Urgentes (13 de agosto 2018)




Joana Medellín 

Derrumbe,
gozo de la extravagancia
revolcándote
en los ácidos jugos
de la linealidad.
Desesperarte
porque eres atravesada
por el choque del impulso sináptico
y el toque rítmicamente cardiaco
dislocándote, alocándote.
Caen las piedras de la histeria
al filo de la montaña que soy.
Torcedura de sangre
en las cumbres de la carne.
Zumbido que repica en las alas
de la consciencia.
Parodia paradigma de la matruska
que me habita.
Radico en complejidades cósmicas,
cómicas y dramáticas,
espirales que me brotan
como agua disonante.
Bullicio que retumba,
se ahueca,
significando el desparpajo
de saberme despierta,
repitiendo el día,
la rutina de seguir luchando,
en el nuevo habitarme desde la soledad.
A sabiendas de que siempre hay alguien,
que me chupa las gotitas saladas
que se escurren por las belfas
de gata tuerta
y se quita la sed
y la suciedad
del impuesto individualismo
en la existencia absurda
del occidental que avanza
en velocísimas naves de piel blanca
deshidratando las negras venas
del planeta flotante
donde habita mi especie
en rotación inconsciente
y cuya única señal de progresión,
no progreso, progresión, no progreso,
es la luz del sol y la luz del sol
en la luna reflejándote.
Aullido que troza la noche
como fruta madura golpeando el suelo
cuando escuchas los pasos del tiempo,
dislocándote, alocándote.
En esta repetición insomne
que arranca los cables.
Soy un edificio con la alarma
de incendio siempre prendida.
Resonante como flujo de cascada
que se pule en la pileta de la calma.
Disfruto la caída del instante.
Soy, progresión, no progreso,
progresión, no progreso.
Conjunto de actos que me significan y
nunca se repiten
aunque sea hija de la rutina.
Deleite del desorden.
Mientras caigo no caigo.
Micro-macro biótica
soy todas las magnitudes,
ingrávida atravieso
los designios del oráculo
que insertó un betilio en mi frente
para amanecer mujer humana.
Bípeda que tiene de lava el sexo,
y prende y apaga los volcanes
renunciando a comportarse.
Soy, densa, no pesada.
Los meñiques de mis pies
reconocen el arraigo
y la naturalidad de esa condición
al andar descalza.
Transformo quien soy en vértigo
para recordar que la caída libre
es la mejor amiga del poema
y zafarse de la combustión idiota
reside en desbarrancarse.
Continuar calendárica
el rugir de un océano que ladra
su continuo romperse
de burbuja en burbuja
para volver desarticulada
a la húmeda útera de la marea.
Saberse progresión, no progreso,
progresión, no progreso.
Una aguja atravesará mi lengua,
zurcirá con el hilo de mi pelo
hexágonos tridimensionales,
sabré entonces
que mi cabeza
es una colmena.
Mil ideas abejas melifluas danzantes.
Sabré que me fui a dormir humana,
tranquila, domesticada
y amaneceré salvaje.
                                               
Quiero...: Receta #5

Suscribo mi vida a un verso renovable
porque no estoy dispuesta
a ceder una letra de lo dicho arriba.
Porque estoy dispuesta a sentir la
irrigación sanguínea
en cada parte de mi cuerpa.
Inmovilizarme,
construir 1000 escafandras
romper millones de veces el cascarón
y revelarme
con tentáculos y cola de cochino,
con alas de avispa,
canto de guacamaya.
Porque sé que no estoy dispuesta
a ser la misma
después de todos los yos que pasan
y se quedan esperándome
con ojos de perrito llorón
y gritan que por favor pueda regresar
a mí y deje de construirme,
yos que se ensucian las manos
con empujones ante los que no cedo
empujan y empujan para que caiga ciega
en los abismos de la cotidianidad,
que me mienta y tema de estar viva
porque quiera seguir en la seguridad
de lo que se conoce
pero sé que no estoy dispuesta a morir
sin haber cambiado
ponerme ojos de murciélago,
boca de merolico,
gangrena en cada brazo que me brote
porque escribí algo nuevo
y quiera negarlo,
porque cada día
quiero escribirme mejor poema
para no añejarme en la obnubilación
de mis ideas.
Suscribo mi vida a un verso renovable.
Porque no importa gastar mi carne,
ni callar, ni que me callen,
no me importa el exilio familiar,
la dicotomía del universo,
el sufrimiento eterno.
No me importa caminar
mientras tiento el mundo
y me pincho las ingenuidades
guardadas en la costura de las dedas.
Llorar hasta deshacerme diario.
¡Que me lo quiten todo!
Los zapatos, los reflejos, la memoria,
mi biografía, los amigos, las mascotas.
Que se queden con la cuerpa,
empaque que se pudre en el olvido.
Lo único importante es la apuesta
a la Litertortura porque así
como nos construye nos deshace,
así como nos imagina nos deshace.
No tengo miedo.
Me levanto todos los días de mi cama,
pienso en Natalia muerta,
pienso en Juan Carlos muerto,
huelo las fragancias de mi patio en la
chiclosidad del tiempo...
y pienso en lo infalible
que debo ser como poeta,
mientras las colas de mis gatas
dibujan signos de interrogación
a las dudas que viven y vivirán
en mis sesos.           
Leo mis pasos sobre los pasos
de quienes ya caminaron
las calles que descubro nuevas.
Pienso en los libros de mi librero,
en las baratijas con las que lleno
la vacuidad de mis pensamientos,
en las rememoraciones
de otras más valientes,
en la destrucción del planeta,
en los signos que aparecen en los maizales,
y la hipotenusa de mis especulaciones,
en mi computadora yéndose a la mierda,
en mi celular sin la llamada que me
lleva al éxito de vida pagada,
en las melodías
que no van a volver a sonar,
y el eco de las voces
que sólo viven en nuestras cabezas,
nuestros queridos “pepe grillo”
que nos siguen susurrando
la pinche moral que NO ME IMPORTA,
no me importa. No tengo miedo.
Quiero mi vida poema renovable
para perseguir la inmortalidad.


Manjar: Receta #14

Preparé un manjar de arañas
comida para mis trescientas almas, para aprender a hacer redes, admirable trabajo
del que trabaja para esperar,
como yo
cuando me siento
en los rincones de la suerte
a contar bichos encostrados en mis tejidos:
1, 2, 3, 25, 43...
Me reinvento
Me conjuro
Me secreto
Me ritual
para volver pulsante
a fosforecer de versos
la saliva vieja
un nuevo poema
que reviente el camino de los ecos.

Asumo mi sendero pesadilla
y atravieso el bosque de la Yagá,
jinetes de los cuatro elementos
corren alrededor de mí.
Yo tumba abro la tierra de mi signo,
canto toda la noche sobre mis huesos.
Reviven abrazados a la tierra del
desierto, yo poseo:
Las venas del alba y el ocaso,
todos los rojos fuegos del sol.
Soy el agua que se quema
cuando los hombres
levantan los ojos al cielo
y dicen: Estrella,
guiño de los creyentes,
me dicen Dios.
Soy mis hermanas,
Soy las 7 vergas,
Soy gata en la jaula de mis libertades
que cada que construyo se quiebra.
Me evaporo,
Me decanto,
Al mundo mudo moja mi voz.
Me desvisto de telas blancas como la
albúmina de los ojos
por siembre obturados
por siempre olvidados,
pues es muy fácil sentarnos frente a
nuestras obsoletas
conclusiones sobre el caos,
pero yo me despedazo desde adentro
hacia más adentro,
y me niego al engranaje de la
repetición inmóvil:
No, ya no, ya no, ya no, ya no...
Rómpeme la cara, Palabra,
arráncame los dientes,
ahógate en mi boca,
saquea mis cuevas
pedregales porosos.
Rómpeme la cara, los puños,
que nadie me pronuncie.
Me estoy quemando.
Soy yo en un balido.
Soy yo en un tachón del texto,
como a puños montones de vacío.
En la blanquitud del cielo
soy la flor
que van libando las abejas
tintinean de oscuridad
sus alas mis pétalos policromos,
se arrojan a mi pecho
y chupan mi polen.
Dentro de la luna enterré mi ombligo,
es mi madre,
le pido su pozo de emociones en
vértigo,
abrazo sólido de sus manos cráter con
uñas de metal,
tiene en sus ojos la pupila del sol,
en su iris hace calor.
Soy la que se llena de gente que se repite mientras se despedaza:
No, ya no, ya no, ya no...
Yo soy la que está queriendo. Dentro de mí,

sólo hay voz en desgajo,
ruta que se fractura
por el filtro
de una consecución de ventanas:
Puras teorías, lucha de facebook.
Me levanto de mí,
mínima,
transparente,
gota de agua,
juego con Filosofía
a que persiga el lápiz...
Ahí, están los caramelos de lo cotidiano.

Me siento equivaler
al hueco del posmodernismo
llena de incertidumbres,
sólo el grafito es mi amigo,
por favor, Palabra,
rómpeme la cara.
Palabra abeja acéfala,
picoteando mi carne en flor,
peleas contra avispas encrespadas,
tiras moléculas de todas densidades
para tratar de
hundirlas = hundirme,
que se alejen de la colmena donde
llevas la pulpa de mi madre
volando aún sin cabeza.
Me moriré el día que me trague
el silencio,
cuando quemen todos mis poemas.
El silencio será mi casa.
La muerte serán los muebles
que le decoran.
Aún ahora:
Yo soy la muerte.
Yo soy la casa.
Yo soy el silencio.
Yo soy las olas
que rompen en maremotos,
voluntad fantasma
de los tornados
que anegan mi raíz,
pero aún no puedo huir,
así que por favor,
por favor, Palabra,
abeja,
tierra,
luna,
estrella, Rómpeme la cara.                       

Receta #19

Quiero hundirme o en su defecto...
Aceptar la flotación insonme

como quien se resigna al hediondo
jarabe para bajar la fiebre.
Desguanzar cada articulación que me
puebla las carreteras óseas.
Acariciar el ansia como a un gato
arisco.

Mientras hunde las garritas en el
regazo frío inhabitable.
Quiero serenar la rabia. Guardarla en
una cajita y visitarla sólo de cuando
en cuando. Lamer las paredes del
encierro en que me he metido a voluntad
de carcelero. Oprimirme los botones del
desconcierto.
Reconocer que lo mío nunca ha sido
reconocer el techo,
como los árboles, es un concepto que no
me cabe en
la cerebrita de hojarasca que me habita
el cráneo.



® 2018, Joana Medellín. 

martes, 7 de agosto de 2018

Lunes 13 de enero en Palabras Urgentes: Joana Medellín

Lunes 13 de Agosto de  2018
5:30 PM 

presenta
EN VIVO por
nos acompaña la poeta
Joana Medellín

presentando su libro 
"Recetas para vivir en el incendio"

"Suscribo mi vida a un verso renovable
porque no estoy dispuesta
a ceder una letra de lo dicho arriba.
Porque estoy dispuesta a sentir la
irrigación sanguínea
en cada parte de mi cuerpa..."

Además de nuestras secciones:

Cada quien su boca
Notas Imprescindibles
Escritorpedia

Conduce: Andrés Castuera-MIcher
Palabras Urgentes
Las escritoras y escritores tienen la palabra.

http://www.codigoradio.cultura.df.gob.mx/index.php/palabras-urgentes

lunes, 24 de febrero de 2014

Lunes 3 de Marzo en Palabras Urgentes: Joana Medellín.


presenta este 
Lunes 3 de Marzo de 2014
en vivo a las 17:30 horas por

Código CDMX




A la poeta: 

Joana Medellín


"El mundo sigue la ruta circular de las piedras
pulidas por la sangre del mundo
pocas bocas sonarán
como el zumbar de un enjambre de mosquitos,
susurros de la piel que arde,
hambrientos de memoria
hambrientos de kilometraje."




Además de nuestras secciones:

Cada quien su boca
Notas Imprescindibles  
Escritorpedia

Palabras Urgentes es una producción de Código CDMX
Conduce Andrés Castuera-Micher



Joana Medellín presenta en "Cada quien su boca" de Palabras Urgentes (3/03/14)


JOANA MEDELLÍN

Aquí el link del programa completo:

Mi rubik

Estoy llevando mi vida
a las más intrincadas cosmovisiones.
Me siento encarnar
en un tumor de pétalos muertos.
Hundiendo los dedos en la melcocha de mis arritmias
mi coraje tiembla como pupila frente a un estrobo.
Me sentaré a ver cómo el tiempo desmantela corazones
porque aquí en la nada estoy yo
y mi voluntad se enguanta tenazas
mi necedad es un cangrejo trazando paralelos horizontales,
haciendo brea la sangre
pues nunca le enseñé a mis manecillas
el electroshock que escandaliza el aire.
Mis muelas mastican el desfile de segundos suicidas
para devolverle oxígeno a lo exangüe.
Repetiré mi nombre: Joana y nacerán luciérnagas
curvando con su vuelo una cúpula erigida para mí, Joana,
por no temer pronunciar esta médula de parálisis.
Todo es espiral naciendo de mi asma, y me queda claro:
lo perpetuo de este instante
es la basura mental de nuestras mentiras confortantes.
A cuchilladas someto el futuro,
hay que escupirle en la cara para calmarlo.
Tengo que arreglar el rubik de mi cabeza,
salivar arena,
tengo que agitar con vuelo colibrí mi materia,
llegar a la ruptura del vórtice, digo, del vértice,
de mi cubo enigmático que se yergue como espejo mutante
y todo lo que queda
es el atado ridículo de mis emociones,
parvadas de elipsis temporales.
Tengo que arreglar el rubik de mi cabeza,
buscar de dónde viene esta eclosión,
cabalgar caminos de lentejuelas,
hacerle injertos de cometas a mis vísceras
para que luzcan bonitas y no haya asco de palparles.
Tendré, de una manera u otra
que resignarme a la pateticidad de la suerte,
a la variación polidérmica de la fauna que me crece
del pelo y las uñas,
extensión última de mi territorio corporal.
Tendré, que adaptarme al grito nebulosa que me trepa la garganta
y dejarlo correr para enredarles en las orejas
mis más entrañables galaxias,
porque mi única gracia ha sido menear la pluma
como ganso en vuelo cuando cambia la estación
y el horizonte siempre yéndose
me deja en la misma incertidumbre que las monedas del i ching
que el tarot, la borra del café o la cirugía minuciosa de mi alma
cuando todo mi Yo se espuma
en el instante que rompe la hora de mi cordura.
Tendré que pulir las garras con la propia carne.
Llorar los ojos por los lagrimales de una flor
y sentenciarme al cadalzo de mi propia dirección.
Será necesidad, entonces,
asumirme bruma enronquecida, corona de espinas.
Y enrojecido el espasmo contráctil de la locura,
colorear de contradicciones las entrañas de los académicos
llenarles de llagas la voz
y quemarlos en la lepra de sus propios juicios,
el canon será borrego para almorzarlo en barbacoa;
porque ya no quiero preguntarle a la RAE si lo que escribo está bien,
porque no digo para ser gramatical.
Digo porque tengo una nebulosa
que se extiende en un grito:
AUUUUUUUUUUUUUUUU
casa de fantasmas sin casa,
olvido de aceleración orgánica,
casa de mí misma cuando respiro                       
(EXHALACIÓN)
Tendré que detenerme…
a sabiendas de que el mundo no para
y que el nardo crecido en mi cabeza también se llama entelequia.
Tendré que organizar los carbones del ánima.
Tendré que arreglar el rubik de mi cabeza
tendré, tendré, que hacerlo todo una bolita de magia
para alimentar a esta mujer flaquita
que por vocación sólo sabe gritar:
AUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU



Falla generacional
A los poetas locos de mi generación.

La otra noche jugué a contar pesadillas
a nombrar los colores que las unían a mi arcoíris
en un relámpago de arena
perdí la cuenta
el collar se cayó desbaratado entre mis piernas,
transformado en cardumen de burbujas escalando cual salmones,
decidió treparme hasta encontrar un túnel
y tejerse en mis semillas.
Esa noche decidí no tener hijos.
No tener problemas para decidir nombres,
No tener problemas para saber educarlos,
No tener problemas para exigirles ser alguien, buscar algo.
No tener problemas, ni puntos.
Pero escribí:
Garabatos macizos y frágiles tiñeron el papel
enramadas de horizonte y cicatrices,
pesadillas collar burbuja manchando la hoja.
Comienza de nuevo la cuenta larga:
Uno,  y conozco el orgasmo que pulsera se amarra a la mano.
Dos, mi pareja es ceniza en una urna rosada
que se empolva la cornisa de mi llaga.
Tres, habrá que recuperarse de las derrotas
clavando la raíz al cielo.
Cuatro, los puntos cardinales refractan mis emociones,
el centro es una nube.
Cinco, mis pies encuentran voluntad de espino
y clavan su torcedura al aire.
No hay tiempo de seguir contando,
torbellino los recuerdos nos transforman
torbellino el futuro es una migaja de fracaso
frente al ocre fuego fatuo
del oscuro amanecer.
Esa noche decidí no tener hijos
pero escribí y me arrepiento, he nombrado,
he dado a luz la luz y no la he educado,
mi vibración marítima, mi búsqueda fáustica del mundo
se va caminando sin norte;
qué puedo exigirle si me trago el tiempo
como cocktail en la borrachera
y ya peda confesando le digo:
Luz mía, vibración mar.íntima, medusa fáustica expansiva,
he nacido en el declive del imperio.
El horizonte nace de los bolsillos de los rascacielos.
Mi madre me parió en un infarto.
Estoy sentenciada a la estaca y no la pluma.
Las golondrinas huyen de mis versos.
Llevo más arrugas en la calma que las estrellas asteriscos en su trazo.
Soy de la generación de los noventa,
sin herencia,
mi hogar es la lágrima del mundo que rueda y rueda
carreta de lagartos desbocados,
imantación del contraste y algarabía.
Soy de la generación de los noventa y nos estamos incendiando.
Ondeamos vaporosos como la devaluación del peso.
Somos siempre linde
de nuestros más pulcros y dolorosos encuentros
nacimos de las esclavas de oro
que regala el universo a la luna para ataviarse,
y del anillo hoyo negro
que nos divorcia  de la esperanza marchita.
Tenemos los puños rajados por pegarle al sol.
Con la frente sibilante y la sonrisa de metralla,
nos dedicamos a masacrar a la gente:
Somos poetas.
¿Quién les dijo que la poesía era una palmadita en la espalda?
¿Quién les dijo que venimos a decirles la verdad?
Nuestra boca humeante
puede recitar si acaso, zancadas vagabundas
pasos que siembran el camino de pirita.
Nacimos en la piel de un siglo que se acaba
y el principio de uno que es gargajo en el alma.
Pero seremos recordados
por tener miedo y ser adictos,
al baile que es iris en el pecho de una supernova.
Es terrible, hijo malcriado mío, texto errabundo,
confesarte,
que seremos ésto y sólo esto
escritores recordados así,
bailando foxtrot
en nuestra pista de psyco.





Senderos
1

Timbales percuten en las orillas del mundo,
lagunas tejen limbos
en las costillas de los mares
y mis ojos,
ruedan como perlas desprendidas
del collar de la coincidencia:

De mi boca nace humo
que como la selva a mis espaldas
tiembla
herida por la estrella que cárdena
arde como brasa sobre el día,
acaricia los senderos
y tuesta el canto de los pájaros,
que navegan de rama en rama
haciendo orquesta aérea.

Dejo en los lunares del jaguar mi espera,
mi cicatriz cardiaca en los anillos del tronco
y una pupila
en el veneno del chech’en.

2
Avanzamos junto a la linea blanca
aviento la mordida que cortó mi uña
a la bóveda que nos parpadea nubes,
nos encuentra de frente
prendida al hilar de sus hermanas radiantes,
se derrama amarillo cuna
en la negrura del mapa que nos ruge.

Mecidos por el vapor de la península
llegamos a la plaza del pueblo
latido de pinole,
canto de jut jut.
El mundo sigue la ruta circular de las piedras
pulidas por la sangre del mundo
pocas bocas sonarán
como el zumbar de un enjambre de mosquitos,
susurros de la piel que arde,
hambrientos de memoria
hambrientos de kilometraje.
3
Un brote de turquesas florece en el agua
que barro abajo,
arrulla algas con el susurro
de una historia desmantelada,
con el secreto de las piedras verdes,
con la lengua que enrosca
el maya así como al universo
y su enunciación primera.
Roca labrada para hacer montaña,
cuentas la historia de las estrellas
crecidas a los pies del piich,
reflejos pluricolor
de las alas-avispa
de las patas-hormiga
de mis falanges-raíz
hundiéndo los misterios de mi voz.
Laguna, cascada, río, mar.
Laguna, cascada, río, mar.
Los timbales crecen corazón del tiempo
en el ombligo de la tierra,
en mis piernas de arena negra.

Reúno en las hebras de mi cabello,
las imágenes nacaradas
de mis perlas rodantes.



®Joana Medellín Herrero