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lunes, 27 de agosto de 2018

Ingrid Bárcena presenta en "Cada quien su boca" de Palabras Urgentes (27 Agosto 2018)




INGRID BÁRCENA

Epidemia
Desde el momento en que lo conocí se apoderó de mí esa ingenua epidemia: comencé a soñar con hijos y una casa con jardín.
No crean que emocionarme con las canciones con letras llenas de romance significara motivo de gracia alguno, el hecho había llegado a preocuparme. Me percaté de que, poco a poco, la situación se agravaba. Hasta conseguí escribir la palabra “amor” sin que ello me produjera rechazo.
Los domingos a la tarde me daba por recitar poesía. 

Almorzaba con líneas de Antonio Machado en la boca. 
Los versos del capitán de Neruda me acosaban los días de lluvia. 
Al lavarme los dientes, me brotaba un Romancero Gitano del estómago. 
Solía encontrar a poeta como Benedetti, desparramados en mi cama con una naturalidad indignante.
De pronto, bailar con la ropa tendida se había convertido en una experiencia semanal. 

Las camisas flameaban entre giros y se liberaban de sus broches de madera, hasta yacer revolcadas por el suelo. 
Mis vecinos estaban turbados. 
La señora del perro raro tironeaba la correa con nerviosismo por creerme un espécimen peligroso.
No había duda, me había convertido en un ser enamorado con seria propensión a los adornos de cristal y a las flores de plástico. 

Empezaban a dibujarse en mi mente corazones y toda suerte de elementos primaverales.
Sin embargo, yo había sido precavido. En ese caso, les había dejado a mis amigos claras instrucciones de envenenamiento. 
Por eso, cuando él se acercó con la taza de té no tuve dudas. Lo que no supuse es que se la bebería él mismo, después de confesarme entre sollozos que era demasiado tarde, que ya me amaba.





Memorándum
Hace un año murió mi yo.
De vez en cuando lo recuerdo a solas, bebiendo café, sonriendo mientras lo llevaba a todos lados.
En ocasiones es inevitable añorarlo, pero admito que andar sin mí es reconfortante. Es contradictorio.
Y no es un acto de presunción el anunciar que visto y acaricio una piel que se ha exiliado de sí misma, como quien se pronuncia orgulloso de haberse dejado atrás.
Me invade la melancolía de la risa antigua, del antiguo sonido de mis pasos descalzos y de aquellos ojos, ya no estos, que miraban el mundo sin pesadillas.
Era un yo algo atropellado, torpe, celoso e impredecible, pero sabía volar con todo el cuerpo. A veces me pregunto si encontraré otro parecido. 
No es que el que me habita ahora me parezca despreciable, lo que ocurre es que el otro había compartido conmigo los juegos de la infancia y echo en falta sus aromas y sus bromas.
Era un yo más gozoso que se estremecía con facilidad; este es sensato y lo calcula todo, como un gran matemático de las caricias.
Hoy me he despertado añorando al yo que se desnudaba sin hacer preguntas. 
El mismo que esa última tarde apretó los dientes y se dejó ir.


Julio
Arrancado del día, escondido en las sombras de tu infancia,
inventabas Quijotes.
Y la máquina de matar hormigas devoraba.
Por entonces, Oliveira ya era un polizón en tus uñitas.
Mientras buscabas un cielo de tiza:
la Maga guardó cuidadosamente tus dientes de niño.
Un cronopio te rescataría luego de esa ternura de barrio
e irías con él a habitar ausencias.

Años después,
el hombre cejijunto que anidaba en tus entrañas
gritaba tu desolación.
La prisión del reloj,
esa continuidad de los parques asesinos.
Y ahora somos la conspiración del olvido
que tu cíclope ha desbaratado para siempre.


  
Rojo
Me acaricia. Una suavidad exquisita desata mi piel. Me refugio allí, mi boca se agita. Las palabras callan, al fin se callan. Sólo se escucha un rugido de tripas sobre la cama deshecha. El dolor viaja hacia un continente que no existe, lleva su maleta cargada de domingos. Me pierdo en su perfume. Dejo que me invada, que mastique mi soledad hasta desnudarme entera. El deseo me estruja de dientes el alma y la risa rebota contra las paredes quietas. Mis manos juegan sobre su espalda y descubro a esa mujer que no ha muerto. El sudor tiñe de sábanas la espera; se escuchan sonidos guturales que festejan el cuerpo. Mientras tanto, afuera la sombra deviene silencio. Aquí mi boca recorre esta dulzura nueva, acepta gozosa la invitación al otro. Sus brazos comprimen mis miedos; una nariz aspira mi nuca y se abre paso por mi pelo. Esta penumbra está llena de caricias: no sé de dónde vienen, desfilan en secreto por mi cuerpo. Un ahora pequeñito combate con la lengua los cadáveres del tiempo. Sin querer, me quedo dormida y amanece. Un barrilete rojo me sueña dentro.

®Ingrid Bárcena


jueves, 23 de agosto de 2018

Lunes 27 de Agosto en Palabras Urgentes: Ingrid Bárcena

Lunes 27 de Agosto de  2018
5:30 PM 

presenta
EN VIVO por
nos acompaña la poeta
Ingrid Bárcena


Hace un año murió mi yo.
De vez en cuando lo recuerdo a solas, bebiendo café, sonriendo mientras lo llevaba a todos lados.
En ocasiones es inevitable añorarlo, pero admito que andar sin mí es reconfortante. Es contradictorio."



Además de nuestras secciones:

Cada quien su boca
Notas Imprescindibles
Escritorpedia

Conduce: Andrés Castuera-MIcher
Palabras Urgentes
Las escritoras y escritores tienen la palabra.

http://www.codigoradio.cultura.df.gob.mx/index.php/palabras-urgentes

jueves, 16 de febrero de 2012

Ingird Bárcena presenta en Cada Quien su Boca de Palabras Urgentes

Ingrid Bárcena


Trozo de recuerdo mojado por la lluvia.

La niña que fui, medio rota, asoma por debajo de la cama.Mientras duermo, se prueba mis zapatos y mi ropa.Se pone un labial sugestivo y me imita.Ella se burla de todos porque sabe del olvido.Su risa es un estruendo de juguete que me calma.

En algún sueño la llevé a pasear en subterráneo,pero no se conforma. Quiere más. Cuando ando con ella en el bolsillo, no deja de preguntar si falta mucho.Me dibuja en las paredes muñequitas con trenzas.A veces jugamos a las escondidasy me gana por ser invisible.

Un día que se quede dormida en cualquier partela voy a dejar, voy a seguir sola.Ya está bien de manchas de chocolate en la camisa,
de llorar por cualquier motivo.
No quiero cargar con ella.

Aunque es probable que me busque 
y yo nunca haya existido.


¿Y si no?

La vida nace desesperada por habitar el mundo. No se conforma con saber llorar, gatear, con que algún alma piadosa le suene los mocos y le ate los cordones. No. Quiere más. Necesita más. Por eso desarrolla palabras a medida de lo que lleva en la sangre, para poder transmitir sus contradicciones y sus amores terribles; para soportar la lucha entre el sueño y la vigilia con dignidad.
Nada menos que el lenguaje (en todas sus formas) como fusil contra las propias miserias vitales. Y así vamos, desparramando palabras por doquier. Y con ellas se escapan alguna que otra caricia y varios golpes mortales.
Por eso hoy propongo inventar señales a medida. Dibujar nuevos principios, inaugurar plazas con algún nombre querido, arrancar los carteles de alto, cambiar el de "no pisar el pasto" por el de "prohibido no disfrutar del pasto", advertir sobre las rectas aburridas; inventar el de permitido jugar siempre, toda la vida, aunque esta pretenda triturarnos porque, al fin y al cabo, lleva el mandato de morir y sólo está cumpliendo órdenes.



Mañana no.

Hazme un lugarcito, hace frío y en el infierno ya no hay lugar.
Olvida el hábito, aún tenemos tiempo de ser vicio. Cerrar las cortinas, besar a escondidas y regalar frases anónimas.
Regálame tu piel, come mis lágrimas y absorbe mis secretos. Te guste o no.
Me buscarás un motivo entre los dedos; te lo daré con un “te quiero” calladito, luego desapareceré. Envolveré en servilletas mensajes invisibles y clichés amorosos que te harán vomitar.

Un día; quizás un día; me daré cuenta de que este es mi lugar y lo adoptaré como tal. Aunque me haya estacionado aquí y te quiera para mí.
Te busco bajo las sábanas. Un fantasma caduco se burla de mí. El incipiente frío te sorprende en la humedad de otra piel.
Estoy cansada de las tardes que no vuelven y transita en mis venas una sangre enfurecida.

Te toma un segundo saber si tu instinto felino está de pie.


Quisiera ser eco.

Cuando me despierta este aullido, saboreo el infierno. El vacío me despedaza el cuerpo.
Todavía me parece una invención tu ausencia. Reconozco la sombra que impregna las paredes y siento una piel ajena que me pesa sobre los huesos. Me tropiezo con tu voz mientras tu nariz estornuda en la sala. Compruebo también que te has olvidado la risa en un cajón. Encuentro tus pies al ponerme los zapatos. Me muerdo tus uñas con tus dientes y me pregunto cómo diablos te arranco de mí.
La receta del olvido es a veces amarga. Desayuno con fantasmas y los beso con tu boca. Aunque no te nombre jamás, te convido mate y me duelen tus muelas, mientras el noticiero de las siete exhibe los lugares dónde no estás.Pero hoy, querido espectro, he venido a despedirme. La casa donde nos amamos quedará sin mi ropa, se desnudará de mí. Lentamente, también se vaciará la que fue nuestra cama. Y por fin, no sin tristeza, habré sacrificado al animal acorralado que me sangra.



Cállate Rubén.

Estar desnuda frente a ti debajo de este vestido, no me incomoda.
¿Te ríes?
Tu risa es un perfume indeleble que yo extraigo con los ojos.
Podría alimentarme de ella ocho o nueve días a la semana,
veintisiete horas por jornada, si fuera necesario.

No me mires así.
Te voy a morder el alma despacito hasta que abras.
Hay cerraduras enormes por todas partes,
rejas que separan tus manos del mundo. 
Pero estoy del otro lado, y te espero.
Hay algo tuyo que arde en mí.
Un alarido prodigioso.
Un sudor exquisito.
Un beso húmedo.
Una noche
naciendo
juntos,
a punto
de ser
milagro
otra
vez.


®Ingrid Bárcena

lunes, 13 de febrero de 2012

Jueves 6 de Febrero en Palabras Urgentes: Ingrid Bárcena


presenta este Jueves 16 de Febrero  de 2012
en VIVO a las 17 horas 
por Código DF

www.codigoradio.cultura.df.gob.mx

En esta ocasión toma la palabra la joven poeta 

Ingrid Bárcena 



La niña que fui,
medio rota,
asoma por debajo de la cama.
Mientras duermo, se prueba mis zapatos y mi ropa.
Se pone un labial sugestivo y me imita.
 Ella se burla de todos porque sabe del olvido.
Su risa es un estruendo de juguete que me calma.


 Además nuestro Lavadero Editorial, Con tinta Roja y Notas Imprescindibles, sin olvidar nuestra tradicional Escritorpedia.

  Una producción de la Secretaría de Cultura
de la Ciudad de México
a través de Código DF.

conduce Andrés Castuera-Micher

twitter: @purgentes
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Correo: palabrasurgentes@gmail.com

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