miércoles, 4 de junio de 2014

Lunes 9 de Junio en Palabras Urgentes: Arturo Sodoma



presenta este Lunes 9 de Junio
en vivo a las 17:30 horas por


Estará con nosotros el poeta:

Arturo Sodoma 



Fría: como elinfierno en los ojos de los seres divinos.
Fría: como el color de la sangre de las aves cuando sus nidos caen en la tempestad del cielo.
Fría: con ojos enormes y dolientes, negros como la sombra de los parques que duermen.
Fría de amor y fría de miedo, de soledad de mí, y de mi olvido.
Fría: como la blanca desnudez de la nieve, como las estatuas de los santos colapsadas mirando el infinito.
Puedo decir que la amo, pero ella es fría: como la muerte.


Además de nuestras secciones de siempre:

Cada quien su boca
Notas Imprescindibles
Escritorpedia

Conduce
Andrés Castuera-MIcher
Palabras Urgentes
Las escritoras y escritores tienen la palabra.


Una producción de Código CDMX.

lunes, 2 de junio de 2014

Haydn Hernández presenta en "Cada quien su boca" de Palabras Urgentes (2 Junio 2014)

HAYDN HERNÁNDEZ

 

Días de gracia


Contemplo 12 colillas en el cenicero

5 tazas de café a medio beber

4 soledades QueSeAbrazan

esta voz resquebrajada

y la tristeza que habita en el tintero

 

Supongo que cuando digo                              s            o            l            e            d            a            d

hablo de ti

que te miras día a día ante el espejo - ojepse

tratando de extrapolar                                                            la mirada

hacia un porvenir difuso    imprevisible

 

Supongo que cuando digo soledad

hablo de la ausencia que dejas en mi cama

de las noches que nunca compartimos

de las lunas que te saben                                                            lejos

 

             Supongo que cuando digo soledad

hablo del   ¡¡¡silencio!!!   que media entre los 2

que emana de creer en el amor

como un conjunto mutuo de intereses

 

Supongo que cuando digo soledad

hablo de ti

por vicio por costumbre

por r a b i a

por onomásia              por convicción            por SuPuesto

Nomás por JODER el alma.


DIA 0



Cierro los ojos
Viaje que a cortadistancias
germina esperanzas
sobre tierra acaso infértil
Y transcurro lento...

Abro los ojos
más despacio que el segundero
que no ceso de mirar
tratando de ajustar
la cuenta regresiva
al ritmo de un corazón
(acaso dos)

Los nervios se contraen
y luego se expanden
Neuronas se amotinan:
“Prohibido pensar más”

Cierro los ojos nuevamente
Imagino que vienes a mí
Que te abrazo / que me abrazas
Que te beso            / que me besas
Y me excita la idea

Ya quiero sentirte cerca
para desnudar el almita
y compartir sueños
como soles alumbrando
el camino de regreso
Pero desgraciadamente
me doy cuenta que también
transcurres lento...


DIA 10

¿Qué hacer con el miedo
ambivalente y extenso?
¿Qué hacer cuando las pesadillas
sean tus infalibles realidades?

¿En dónde ocultaras tu claustrofobia
cuando tengas que encerrarte
entre el amor y el temor
en un reducido espacio?

¿A qué hora descubrirás
que eres el platillo principal del festín?

Que la virginidad quiere castrarte

y el arte no es un refugio eterno

Puedes ocultarte tras las montañas
En la Huasteca se pierden los ecos
Quizá goces de una noche estrellada
la complicidad de una oscuridad profunda
y la breve calma de respirar profundamente

Si la excitación no te consume
puedes comprar condones más delgados
o seguir jugando pokar con el miedo

Nada evitará, a fin de cuentas
Que el día menos pensado despiertes
con el amor secuestrado y el cerebro en el espejo
Perdiendo irremediablemente la partida
A menos que la luna te compadezca
tiñendo de color sangre los sexos.


SEGUNDO BLOQUE

INSOMNIO

Miguel no volverá a soñar…
tanto tiempo oculto bajo las sabanas                        respirando su propio sudor
esperando que inevitablemente salga de la oscuridad la bestia
las manos tiemblan                        el miedo            la respiración entrecortada            sólo se escucha el tic tac del reloj            no quiere morir            necesita a mamá            algo para protegerse            ¿¡¡un cuchillo!!?
Había uno en la mesa de la cocina            el pasillo es ideal para ser asesinado y está oscuro
                                                la cocina está tan lejos            las distancias son más largas sin luz
no puede ser un cobarde                        no quiere            ¿se habrá quedado dormida mamá?

Una vez un sueño y despertó al borde del colapso
la cama orinada            la vergüenza de ser descubierto            hay que esconder las sabanas
no es un cobarde            no debe serlo                        tiene sed            no hay agua cerca
el interruptor de la luz queda un poco alejado de la cama
y ¿Qué le hace pensar que la fregada luz va a detener al pinche monstruo insaciable de sangre?   ¡¡¡El cuchillo!!!                                    ¿Dónde quedó el maldito cuchillo?
¿Por qué no viene mamá?                        y ¿si la mató primero el monstruo?
tiene que defenderse            no es una niñita                        no va a permitir que se burlen
no más mariquita sin calzones            está tan obscuro             ¿Dónde dejó las sabanas?

Mamá sabe que mojar las sabanas le pasa a cualquier niño
lo que no sabe es que la esquizofrenia muestra sus indicios a veces de maneras muy discretas ¿Dónde está el cuchillo? hay que prepararle algo rico de comer ¿Se puso el sueter? esos niños nunca entienden por eso le da fiebre
No más tele porque luego vienen las pesadillas   ¿De dónde más iba a adquirir esos miedos?
Ella siempre le enseño a ser valiente además tiene que recoger sus juguetes.

El silencio lleno de ruidos nocturnos
¿Por qué siempre se oyen grillos si no recuerda haberlos visto?
algo tronó ¿Se acerca el monstruo?    Le tiemblan las manos se prometió no tener miedo
aquí bajo las sabanas no hay problema ¿¿¿No???
ganas de gritar pero no es un cobarde           ¿Dónde está mamá cuando más la necesita?
el cuarto sigue girando siente que va a desmayarse pero tiene que ser fuerte
¿Recordó traer el cuchillo? Cuánta sed y la cocina tan lejos a estas horas de la noche.

Mamá lo sabe casi todo pero ignora que un cuchillo desesperado atravesará mortalmente su vientre esa noche
¿Dónde está la salida?      Tanta obscuridad y ruidos nunca más va a tener miedo
tiene que enfrentar a su demonio    sudor respira su propio sudor las manos tiemblan
un policía dijo que Miguel mató a su madre pero él no puede saberlo
de hecho recuerda claramente cómo un monstruo feroz tenaz impredecible
ha destrozado con sus dientes y sus garras a su pobre madre         prometió no tener miedo
tenía que vengarse      sabe donde está el cuchillo ¿Era su mano?
Adrenalina FURIA   ¿Dónde está la luz?            
sin embargo los verdaderos indicios
las piezas que resolverán tarde o temprano este rompecabezas
han quedado guardadas en su subconsciente
más delante tendrá que afrontarlo comprenderlo y asumirlo
todavía no ha llegado esa hora la esquizofrenia aún no ha cedido
tiene que estar atento
no puede ser débil
Miguel no volverá a soñar.


TERCER  BLOQUE

SILENCIOS


La distancia es el factor
que dio origen al talento
de saber ser semiólogo de los silencios,
buscando en aquellas pausas
donde la respiración se entrecorta
y los sentimientos callan
para no traicionar sueños,
con amor desgastado en las entrañas,
aunque ya no sirva ni siquiera de consuelo.

Seguimos espantosamente solos
persiguiendo los murmullos del mundo,
tantas imágenes que no llegan a ser poesía,
fantasmas que no alcanzan los colores de la vigilia,
con el cordón invisible anudado a la garganta,
lo ideológico hundiéndose en el olvido
sin haber alcanzado formulación alguna,
regresando sin ruido al mutismo
del que nunca se deshizo,
abrazado a la raíz calcinada del sentido.

Llamaré desierto a la prisión del deseo
donde las metáforas son aplastadas
bajo el peso insoportable de la realidad
que no admite sustitutos ni remedos,
llamaré nostalgia a los anhelos,
noche a esta voz resquebrajada,
ausencia a tu rostro, eco a los latidos,
al transcurrir intempestivo de las miradas
que buscan descifrar la hermenéutica
al ras de los silencios,
reconstruir el polvo de estos dolores específicos,
de estas palabras insensatas
que ya nada amarra al tiempo,
pero a fin de cuentas la conciencia
¿Qué tiene que decir si nos callamos
el modo racional de lo concreto?





LAPSO DE FURIA


Le da furia escuchar carcajadas ajenas,
le dan asco los gordos sexualmente satisfechos,
la ignorancia que deviene en conformismo.

Le da pena que el mundo no se cuestione cada instante,
que la existencia carezca de sentido,
odia que las mejores cosas sean subjetivas,
que los engreidos se doctoren en letras
y no logren ver mas alla de sus limites.

Acuna deseos reprimidos de poder destruir todo,
tiene ganas de arrancar la hipocresia existente,
de tenderle una buena trampa a lo nefasto
aunque le vaya la vida en ello.

Decide que es tiempo de romper las apariencias,
de vivir siempre al borde del abismo,
es tiempo de apostarse el futuro a todo o nada,
de inmolar la cordura a los sentidos.

Casi es el momento para cerrar los ojos y soplar fuerte,
para pedir el ultimo deseo que habrá de borrarnos,
ya vendrá alguien mas a jugar con los escombros,
a construir catedrales con nuestros fracasos.

Dicen que nadie sabe para quien trabaja,
la muerte y el tiempo tejen con nausea aburrimiento,
cuando aprendes a razonar desapareces de ti mismo
y solamente queda la furia inicial que nos dio vida.


Terminal

Este tema padece de un cáncer terminal que lo llevará a su tumba tras cumplir los treinta, trato de salvarlo, de darle respiración de boca a boca, trató de ayudarle a besos, a mordiscos, a arañazos, como siempre, como antaño… pero hace tanto tiempo que no queda nada que ofrecer y por mucho que lo intento solamente engaño a mi mente con el fin de ganar tiempo, asumo que todo tiene solución, que lo ultimo en morir es la putrefacta esperanza que adorna nuestro deseo y sueño que la distancia se resuelve en irremediables ganas de reencuentro, de aferrarse  a lo que sea que uno crea que puede ser el amor, hasta que la muerte nos debraye pero hay cadáveres que no resucitan ni siquiera al tercer sexo y se van despacio al otro mundo sin encontrar caminos de regreso.


® Haydn Hernández.




miércoles, 28 de mayo de 2014

Lunes 2 de Junio en Palabras Urgentes: Haydn Hernández

presenta este Lunes 2 de Junio
en vivo a las 17:30 horas por


Estará con nosotros el poeta:

Haydn Hernández



¿A qué hora descubrirás

que eres el platillo principal del festín?
Que la virginidad quiere castrarte
y el arte no es un refugio eterno


Además de nuestras secciones de siempre:

Cada quien su boca
Notas Imprescindibles
Escritorpedia

Conduce
Andrés Castuera-MIcher
Palabras Urgentes
Las escritoras y escritores tienen la palabra.


Una producción de Código CDMX.

lunes, 26 de mayo de 2014

Mauricio Andrade presenta en "Cada quien su boca" de Palabras Urgentes (26 Mayo 2014)



Oda al café

El café es la semilla desmembrada que decora
y pone en templo las pulsiones solares.
Más allá del Nescafé, de los Starbucks
–capitales de la descafeína y el tallo dulzón–
saludamos a la perla quemada, difuminada;
perla hoy, en la época de la escasez de dioses.

El café nos abre balcones en el tiempo,
despeja la mirada nublada, medita
en el nervio, entre nuestros dientes.

Yo huelo su aire en cámara lenta,
saludo su origen; creo en la sombra.
Por la mañana atardecen sus canarios
como granos estampados en la lejanía.
La tarde acecha los listones del meridiano
¿y yo? me siento en un sistema nubes tardías,
desde ahí organizo mis ataques cotidianos.

Frente a la taza, la nostalgia se vuelve artesanía.
Disfruto el trabajo muerto de nuestro pan y
desgajo el amor con manos de mujer posible.
(Sorbo) y mis fracasos se ponen entre comillas.
Mi lágrima elevada invoca a la otra planta:
no es el llanto, sino la proyección de la uva.
Otra historia se defiende sobre la servilleta…
si hay café, los vengadores serán vino.

  

Mal profeta

Walter Benjamin, el muerto,
adivinó que la revolución sería
un ramo de fracasos y basuras
más bello que cualquier victoria.
El ramo sería la invitación
–tanto tiempo postergada—
para un mejor trato con los muertos,
un ajuste de cuentas amistoso,
un apretón de manos maternales.

También sería la clave para leer
las espirales de lo decadente
y las cartas amarillas de las diásporas,
esos mamíferos sin reino ni chispa.
Igual sería la pluma que define los bordes
de aquello diminuto casi ¡casi sombra!
y los perfiles de todos los desaparecidos.
No obstante al adivino le faltó decir
que, bien visto, el ramo es el fetiche predilecto
de un cometa que penetrará todas las médulas
y hará estallar sin música los pulmones mezquinos,
para que los hijos humanos puedan respirar
los átomos del último cerezo en la última sangre
que gasta y se consume en cada rostro de niño;
para que puedan, cual comunistas primitivos,
mamar el cielo.


  
Despierta

Todavía suenan los cocuyos al otro lado de la almohada.
Se confunden con los pájaros precoces de las azoteas
que dictan bemoles, como gallos sin cresta esperanza.
Ya escucho los bríos, el dolor del transporte colectivo,
el necio cyborg, la oruga febril que aún llamamos Metro.
Enfrente, el jardín de niños donde se aprende la ironía,
la línea del tiempo y la crayola de los primeros enemigos;
donde se domestican los pigmentos en social caligrafía.
En el jugo de naranja yace la gloria desnutrida del sol,
en el precio de la hoja de tamal se asoman los futuros.
Ningún caballo agita la tela celeste: no hay poesía.
La luz no toca los cuerpos con dedo de madre alta.
La luz no se derrama sobre las cosas. la leche se enfría.
No hay luz, sino brillo en el metal, rayo escaso
como el fulgor de la luciérnaga antes de sufrir.

Amanece y alguien no quiere que despiertes.
Hay un cielo sin tregua, a punto de la tempestad.
Todavía hablan los cocuyos al otro lado de tu almohada:
estaba escrito que serías fiel a la pesadilla que elegiste.




Extravío

Y volver a escribir desarmado,
sin traje de plumas de escritorio.
Escribir el desarme mismo,
la secreta indigencia,
el abecedario que por dentro se profana
con la mirada fija en el silencio.
Deletreo como la primera vez: de reojo.
Presiento la punta de la imagen que casi llega,
que llega en perla de felicidad: no estando del todo.
Deletreo con los ojos en blanco, como esperando
en el sembradío de la memoria una fruta bastarda,
una paloma gris que quizá apunte y pueda herir
¿a un cuerpo? ¿Una sombra? ¿Un nombre?
A veces uno habla y la uña toca un cuerpo lejano.
Lo lastima con una luz ingrata o lo escala
en una nieve muy muy blanca, como si fuera
una nido nuestro, un asteroide privatizado.
Otras veces se colma de inmundicia y de infancias,
de un sentimiento ridículo, de vida cotidiana.

Deletreo este cuerpo. Aquí, ahora sabe a sal.
Parece que siempre estuvo, como el océano,
mago horizontal que no ataca pero no perdona.
¿Cuánta aleta, qué vértebra juega en la penumbra
como herejía de Darwin dibujada a mar abierto?
¿Cuántos minerales deletrean la duna luminosa?
Me pregunto si el mar es triste,
si es neurosis lo que enciende su pulmón,
si es la luna la que escribe la teoría de las olas.

Paciencia:
las palabras vendrán o no vendrán en caracoles.
¿Cuántas letras persiguen la fuga del mundo?
¿Qué palabra invoca los fósiles de la presencia?
Deletreo como la primera vez: de reojo.
Si no hubo sangre, hubo al menos extravío.



Antes de poder abrir la boca…

Antes de poder abrir la boca perderé el alba.
Hundiré otro grano en mi tráquea amarillenta.
Perderé un ganado, otra piedad en el tumulto.
Ya mi sangre me expulsa y se echa sobre mis ventanas;
mis nubes no son más iracundas, no son mías, ni de agua.
Todos los paraísos artificiales, si los hubo, se fundieron
en un plástico remoto, en una mágica espera de petróleo.
Oscurece y es demasiado tarde para la estrella enemiga
que ayer nos prometía una palabra, una muerte sin fin.
Demasiado breve la luz del asteroide rojo ensimismado,
demasiado dulce el domingo de la hormiga alucinada.
Hoy la ciudad me parece un desierto electrificado.
Las sales se confunden en el rímel planchado de sus mujeres,
crecen las lenguas enamoradas como cactus sobre las azoteas.
En las ojeras de los ilegales no hay secretos, ni minerales.
Veo una ciudad neurótica; en sus engranes, agudos fantasmas.
Su oxigenación es similar a la del molino primitivo, cristiano
que exhumó pastizales y hoy castiga al sexo de las luciérnagas.
Esta noche bebemos su polen universal a modo de caguama.
Amanece y ya es tarde para el drama abstracto, asalariado.
Nuestra sal ignora el arribista cielo y sus paletas de poesía,
cifra el rayo y cancela el sendero envejecido de la nube.
Muy tarde viene la lección solar, después del trago y
mil despertadores de la madre hinchada, violeta, atea.
La ciudad se hunde y no se mira un mapa desde aquí.
Apuesta sus faroles la vigilia; sueña en blanco y negro
la redención a bajo precio, el robo maestro del vino.

  

Carta amistosa

Amigo mío, ya eres un pobre animal inofensivo
que creyó en la transparencia de la herida
y ahora se hunde en el laberinto de la cicatriz.
Tus sueños cabían en vasijas de minerales rojos,
sueños húmedos y geométricos, como la lágrima
del héroe que se aleja y se abisma sobre la playa
para encontrar las armas de la gaviota
o el progreso en la espiral del caracol.
En la ciudad también creías porque el rock
la despeinaba como a un largo animal que muere
con los ojos abiertos, satisfecho de sus chimeneas.
Amiga, tu mirada destruye las grises lámparas
del sentido común y las alhajas del torero muerto.
En tu lengua esperan varios alfileres para clavarle
el corazón al oso occidental, al flaco Prometeo.
Soñaste en tonos sepia como las aves;
como las flores soñabas, con o sin madre.
Tu perfume es un sortilegio feminista que se
prende fuego, orgulloso de su contradicción.
Por lo demás, no hiciste caso a los imperios.
No votaste porque creíste que era mejor esperar
a que todos envejecieran dolorosamente.
¡Y míranos aquí, con el pinche alma reformista!
Amigas, amigos, a todos nos han abandonado.
A mí primero me abandonaron el cuerno, la ira,
el casco y la memoria que abusa de la sangre.
Pero ¡basta! Ya no lloren, bien saben que
ésta no es la primera vez que nos sucede…
¡Ya basta!
Vamos curando la leña,
el agave pa’ después del cataclismo.


  

La pastilla

Ahí van. Los hombres van cantando y olvidan sus pastillas.
Su voz ronca se cierra, se abre y repta por la calle despintada.
Las mujeres se peinan, se sacuden las miradas que se hunden
como ramas blancas o piropos desoídos en el escalofrío.
Todos tiemblan, aunque la nieve llegue tarde.
El inverno es imperial en todas las leyendas
pero aquí, arde el hielo como en la vena de julio.
Por debajo de los gritos ahumados, las mercancías
y las piedras parlamentarias yace un solo páramo.
Y la ciencia que denuncia la neurosis del océano y
el hervidero de las moléculas, soslaya el dedo local
–frío gemelo de la canícula–, el calentamiento mínimo
que hincha el globo con el pulmón de los migrantes.
Por debajo aprendemos a morir. Ahí la enseñanza
del rocío que viene y se va en los poros del cemento.
Ahí se pierde un diente de la memoria del paisano.
Pero el diente no vale una moneda, ni una cruz que
organice el estallido de la pura madre contenida.
Ellos hablan de bufandas subterráneas, de esperanzas sin capilla,
y desprecian los tropeles de ratas como si fueran de otro mundo.
Anhelan un fósforo en su desierto, una pantalla de plasma
que aun pirata nos acerca y nos aleja como a una tribu espinosa.

En los estanques se ahogan los abstemios que platican de la chamba.
¡Yacen flores y cirugías bajo la cama del enfermo de vida y de droga!
Y dime,
¿quién nos dará algo para fumar en este lado carnal del universo?


  
Luz

Perra luz,
tragamundos,
fatua luz, arribista.
Incoloro peregrino, Luz,
última vasija del sin calor,
descreído puente de los que sueñan
con los ojos abiertos para no volver.
No te perdona el fuego de los huérfanos
ni la chispa del payaso;
no estás en el gemido
ni en la risotada policiaca.
Eres una lagartija desnuda
que no llega y que nos ama idiota
como un colibrí entre la basura.
¿A dónde con esa apariencia dulzona
de comadre que inspira falda o perro faldero?
¡Ahí tu torniquete príncipe, mutilación de plasma!
Perra falta de paletas,
de pintores que germinen pobremente
al mediodía, una docena de vergüenzas.
No tienes profecía, no tienes manos,
despides un anciano a destajo,
no tienes música, ni rincón.
Detrás del mirto olvidas
las explosiones del mundo,
la guerra microscópica del sexo de las cosas

Lo único que haces es largarte.
Luz, tengo celos de ti.
Eres el muladar invisible en donde
me quito la ropa y no dejo de decir
adiós
adiós
adiós




Poema de amor

Quise escribir un poema de amor filiar, de ensueño y amapola,
pero pronto, sin creerlo, me crecieron barbas despeinadas y
una espuma de silencio y sentimiento tornasol me regó los dientes.
Soy un inepto. No puedo perseguir la mínima hebra de canción.
Creo que todo es una fuga y en vano desenterramos percusiones.
Apenas cuento con un cuarto de metáfora de ave
para decir que llego tarde de nuevo a la caricia.
Pero no necesitas esperarme.
Aunque te vayas te regalo toda mi ternura
que ya no es cursi sino idiota, como la gallina.
Te idolatro sin armonía y me apena el no tener vergüenza
para mirarte a los ojos, a la hora de sudar y pedirte al alimento.
Quise escribirte loas marinas y senderos de eucalipto.
Me abstengo porque sólo hablo los berrinches del niño
y la semántica del ebrio solar, el español del sacacorchos.
Me gustaría estar sentado para extrañarte como se debe,
como un mamífero que fuma y se pone su sombrero
para sentir samaritana nostalgia y recordarte a la luz.

Ahora sólo puedo decirte que me intriga tu fealdad.
Te leo las arrugas de la cara (enclave de sol menor).
Creo que tu vejez es otra forma de la juventud.

Eres lo invisible de mí mismo, el índice de mi pobreza.
Me haces perder el tiempo como si lo tuviera,
como si armado me valiera corroer un verano
y beberme la cosecha del mundo en un teatro
solitario para animales en celo (dos al menos).

En fin, creo que tu vejez es otra forma de la juventud.
Bajo tu sombra me consumo y, te juro, casi soy feliz.



Antropología

Hay nada… o hay poca cosa.
Acaso retóricas de carne y desviaciones musculares,
acaso eslabones perdidos entre los reinos minerales
y niveles de plumas desaparecidas en la voz de Biología.
O hay la guerra mínima,
el devorar mutuo, el laberinto lectilíneo:
del cerebro al fusil y del fusil al desamor.
Y el desamor es el principio de la joven máquina,
del cuerpo que parte y organiza la vena en sus polos:
serás la bala que estalla o el piloto que hunde los botones.
Acaso hay gestos de fragmentos y fragmentos de gesto,
como la música increada de los pájaros urbanos.
Ellos preludian imágenes de un cielo tibio.
Pero en la sangre acumulada sobre los engranes
instauramos prostíbulos y paisajes maternales,
hacemos cirugía del fuego,
hacemos del amor una aséptica fogata.
Pero detrás de la imagen
no yace el esqueleto del mundo,
no hay la arquitectura de la muerte.
¿Qué hay?
Acaso hay ene número de átomos renegados
que desfilan la línea evanescente del pan y la materia
como estela innombrable de un dedo energético.
Acaso hay elevadas lágrimas de Epicuro
que escurren el reverso de todas las imágenes,
cual garra de un animal libre pero ausente.
  


Insomnio

No estoy solo en este insomnio astral.
Me acompañan las espaldas mojadas y los del labio roto.
En nuestras ojeras se despedazan las monedas.
Disfrutamos la noche descolorida de los ancianos,
cabalgamos y nos abrazamos del ciego,
con los huesos deletreando el último abismo.
Trece adolescentes guardan nuestras luces,
defienden nuestro sin reino de tezontle,
nuestro páramo que arde y goza su ironía.
Ellas fuman el tabaco en sus manos enroscadas
y todo huele a sexo, a caramelo en el dolor.
No están muertas las aves de los paraísos terrenales.
Yacen sus picos bajo cierta alfombra miserable,
como mediodías que no se ven desde los rascacielos.
El niño que pilotea el dron no saluda a sus mayores.
Niño grosero, cuando se quemen las faldas
de la democracia nuestros picos te estarán esperando.
Nosotros no podemos dormir.
No queremos la paz, sino la vida.
Los columpios no dejan de mecerse.




Oración

Dios susurra telarañas de amor
entre la basura…

Dios mío,
bendice y abre tus pezones
para abrir la lluvia
y cierta dimensión para el cigarro.
Ven y penetra mi pecho
como un ciego virtuoso, sin bastón.
Dios nuestro,
eres un perro que se esconde
para asustar a los niños.
El más tierno de los perros eternos.
La perra que brilla más acá de las sombras.
¡Susurra, Dios mío, en mi cartílago!
Hazme cosquillas y olvídame
para que nadie me pueda matar dos veces.
Amén.


 ® Mauricio Andrade.